Este miércoles 21 de febrero expira el ultimátum de 60 días que Naciones Unidas impuso a Irán. El 23 de diciembre pasado, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad una resolución en la que se exhortaba a Irán a suspender el enriquecimiento de uranio. En caso que Teherán no cumpliese las condiciones, se impondrían nuevas sanciones. Todo parece indicar que Irán no está impresionado por la amenaza.
En los últimos días, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, afirmó que su país está dispuesto a negociar pero que no renunciará a su programa nuclear. Como prueba de que existe disposición para resolver la crisis, hasta el último momento se mantuvieron conversaciones entre el jefe mediador para asuntos nucleares de Irán, Ali Lariyani y el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Mohamed El-Baradei. Los encuentros tuvieron lugar en Viena, sede central del OIEA.
Las negociaciones no arrojaron ningún resultado positivo, pero a pesar de ello El-Baradei insistió en la importancia del diálogo. Su mayor preocupación es que Irán se retire del sistema y no permita ninguna inspección. En tal caso, dijo El- Baradei, "se repetirá lo que pasó con Corea del Norte". El director del OIEA advierte que la relación con Irán tiene consecuencias para toda la región y que "Irán podría desempeñar un papel muy útil como fuerza estabilizadora en Oriente Medio".
El director del OIEA insiste en que no se trata del derecho de Irán de producir energía nuclear. "Nadie quiere quitarle ese derecho a Irán. Se trata de la forma y el plazo en que se produce". El-Baradei opina que sería muy beneficioso para la confianza mutua que Teherán interrumpiera el enriquecimiento de uranio. En 2002 se reveló que Irán estaba elaborando en secreto un programa nuclear y desde entonces no hay mucha confianza.
Se estima que es posible que Irán esté produciendo uranio enriquecido en lugares secretos, además de las centrales nucleares en Natans y Arak.
Teherán siempre ha declarado que, por principio, se opone a las armas nucleares, pero es un hecho que el uranio enriquecido puede ser utilizado también para fines militares. Esta idea causa mucha preocupación, sobre todo a los norteamericanos. Sin embargo, a escala internacional se discute sobre cuánto tiempo tardaría Irán en producir una bomba atómica. Según fuentes en Gran Bretaña, se tarda entre cinco y diez años desde el enriquecimiento de uranio hasta la producción de una bomba atómica.
Cabe preguntarse cuáles serán los próximos pasos de la ONU. En diciembre pasado, el Consejo de Seguridad impuso sanciones limitadas a Irán. Se prohibió el suministro de materiales que podrían ser utilizados en su programa nuclear, y se prohibió la entrada a todos los países de la ONU a los colaboradores del programa. Sin embargo, es dudoso que Rusia y China estén ahora dispuestos a imponer sanciones más radicales contra Teherán.
Estados Unidos afirma que está capacitado para imponer sanciones militares contra Irán, pero considerando los problemas ya existentes en Irak, es poco probable que el pueblo norteamericano acepte una nueva guerra, contra un enemigo todavía más poderoso. Además de ello, una amenaza directa con la fuerza militar podría resultar en una mayor simpatía por los iraníes en el resto del mundo.
La situación para Irán ha mejorado gracias al hecho de que se vuelve a negociar con Corea del Norte, aun cuando los norcoreanos nunca han ocultado su propósito de producir armas nucleares. Lo más probable es que, a pesar del escaso efecto del ultimátum, se siga negociando con Teherán.
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