Los recientes atentados en Egipto suceden en momentos difíciles para el presidente Hosni Mubarak, duramente criticado en los últimos meses por reprimir a la oposición y no proteger a los egipcios de la violencia religiosa o política.
El triple atentado en Dahab coincidió con el anuncio inminente del Gobierno de ampliar las controvertidas leyes de emergencia, vigentes en Egipto desde hace treinta años. Medidas que supuestamente deberían proteger a los ciudadanos y evitar lo que sucedió en la Península de Sinaí: tres explosiones que dejaron a 22 personas muertas y al menos a 70 heridas, en una zona atacada dos veces en los últimos 18 meses. Las sospechas, según la prensa egipcia, recaen en el grupo Tawhid wal-Yihad, Unificación y Guerra Santa, una organización islamista con base en la ciudad de Al-Arish, en el norte del Sinaí, que al parecer habría reclutado a beduinos de la zona.
Hasta el momento nadie ha reivindicado los ataques, pero éstos llevan el sello de Al Qaeda: su líder, Osama Bin Laden, considera que Egipto ha renegado del verdadero Islam y pretende desestabilizar el régimen pro-estadounidense de Hosni Mubarak y dañar su economía. Los atentados se produjeron después que el jefe de Al Qaeda en Irak, el jordano Abu Musab El Zarqawi, lanzara nuevas amenazas contra Occidente y sus aliados en Medio Oriente. En una página islámica de Internet, Al Zarqawi mencionó por primera vez la intención de su grupo de luchar para "liberar Jerusalén" con el Corán, la espada y la fe en Alá que, según él, le asegurará la victoria. "Estamos a un paso del lugar desde donde Mahoma ascendió al cielo", dijo Al Zaraqawi: "luchamos en Irak, pero con los ojos puestos en Jerusalén".
Un día después de estas declaraciones de Al Zarqawi, dos atentados suicidas sacudían el norte de la península del Sinaí. En los dos casos los objetivos de los terroristas fueron vehículos que se hallaban muy cerca de la base de la la Fuerza Multinacional de Observación.
Esta base, en el norte de la península del Sinaí, tiene como función supervisar los históricos acuerdos de Paz firmados en 1979 entre Egipto e Israel . Poco después de las dos explosiones un grupo de hombres disparaba contra un puesto de control carretero de la policía egipcia en un área del Delta del Nilo, en las afueras de la ciudad de Belbeis, en la provincia de Sharquía, a unos 100 kilómetros al este de El Cairo.
Por primera vez, como respuesta a la nueva ola de terrorismo, cantantes de primera línea de los países árabes hicieron público un himno en contra de los atentados suicidas perpetrados en Jordania y Egipto. "Oh creyentes de todo el mundo, Alá os ordenó misericordia, juntos unidos lucharemos en contra del fervor oscuro del fanatismo, pobres de nosotros si guardamos silencio ante la muerte vana: ¿cómo pudo ser que en Jordania y Egipto se derramara sangre de víctimas inocentes?". Asi dice el estribillo de la canción en árabe, que repudia la alegoría a la muerte que preconiza la Yihad Mundial, elevando un llamado a la cordura, en contra del horror.
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