El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha dado la alarma ante una posible gran escasez de alimentos. La organización de Naciones Unidas está considerando racionar la asistencia alimenticia a los países pobres. Esta crisis se debería al explosivo aumento del precio de los granos y a déficits financieros.
Según el PMA, la situación es tan seria que se necesita a la brevedad más capital. De otra manera, la organización se verá obligada a disminuir la asistencia alimenticia, e incluso tendrá que recortar la ayuda de emergencia. El PMA sostiene que para este año necesita 500 millones de dólares extra para poder llevar a cabo todos los programas de asistencia ya planeados.
El PMA siempre ha brindado asistencia en áreas donde no había alimentos disponibles. Sin embargo, la organización está recibiendo cada vez más pedidos de países donde sí hay alimentos, pero que están fuera del poder adquisitivo de la población. Según Josette Sheeran, directora del PMA, este problema no sólo afecta a los pobres en los países en desarrollo, sino también a la clase media de las grandes urbes de por ejemplo Indonesia y México.
El pedido de auxilio de la organización de la ONU no es ninguna sorpresa. A fines del año pasado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ya habían advertido ante un aumento de los precios de los alimentos, y las consecuencias que esto acarrearía: una nueva forma de hambre. No sería causada por conflictos o pérdidas de cosechas, sino porque la población no tendría los medios económicos para adquirir alimentos. FAO considera posible que esta situación conduzca a serios disturbios sociales.
Causas
Según el ecónomo agrario Niek Koning de la Universidad de Wageningen, hay razones muy claras para el aumento del precio de los alimentos. Una de ellas es la sequía en Australia. Otra es el aumento del poder adquisitivo, principalmente en Asia, por lo que la gente consume más productos animales, como la carne. Esto requiere una gran cantidad de forraje. No menos importante es que en Estados Unidos el maíz se está utilizando para generar bioetanol, como combustible de automóviles.
| Ecónomo agrario Niek Koning. |
Otro rumbo
No queda claro si se trata solamente de una situación temporal en el mercado mundial. Aún así, es necesario encontrar una solución a largo plazo, afirma el ecónomo agrario Koning, quien considera necesario un aumento de las inversiones en la producción mundial de alimentos básicos. Esto significa que se debe invertir más en la investigación agronómica, área que en los últimos veinte años sólo ha sufrido recortes. También es necesario estimular económicamente a los productores, algo que el mercado libre muchas veces no hace, en contraposición a lo que se creía hasta hace poco. Koning opina que se deben realizar cambios radicales.
Según el ecónomo, la actual crisis alimenticia deja claro que la atención que los biocombustibles reciben en la lucha contra el efecto invernadero no representa el camino correcto. Es inaceptable que cereales comestibles terminen utilizándose como combustible para los coches de los europeos y los norteamericanos.
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