Los conflictos y la guerra tienen un profundo impacto sobre todos los aspectos de la vida diaria, inclusive la enseñanza de los niños. En la mayoría de los conflictos, la educación se interrumpe, porque los niños no pueden acudir al colegio por los combates, o porque los profesores huyen de la zona.
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| Escuela para niñas en Afganistán |
Aún así, expertos en educación creen que la enseñanza es esencial en tiempos de guerra. "La enseñanza salva vidas", dice Christopher Talbot, un especialista de UNESCO, la organización de Naciones Unidas para la Educación.
El colegio puede enseñar a los niños maneras de sobrevivir: por ejemplo cómo eludir las minas antipersonales o evitar el contagio con VIH. Los colegios son más eficaces a la hora de dar instrucciones sobre la higiene a los niños y los padres que los asistentes sociales o el personal médico.
Enseñanza
Los padres y las comunidades suelen dar mucha importancia a la enseñanza en tiempos de conflicto. Muchas veces se adoptan medidas especiales para asegurar la educación, por ejemplo contratando a profesores.
Los propios niños también quieren que las clases continúen. Talbot recuerda un caso especifico, cuando visitaba un campo de refugiados de niños sudaneses en el norte de Kenia:
"Había muchos muchachos adolescentes que caminaban por la calle de la mano, leyendo en voz alta textos de sus libros de ciencia."
Odio
En tiempos de conflicto, sobre todo de guerra civil, es difícil decidir sobre qué decir a los niños acerca de las causas de la guerra. Existe un peligro real de reavivar el odio étnico o religioso. Es de vital importancia, según Talbot, que se controle el currículo del profesor y que de los libros de enseñanza se elimine información que incite al odio y la discriminación.
Incluso después de que un conflicto haya terminado, cuesta tiempo para que una sociedad llegue a un consenso sobre el origen de la violencia. En Ruanda por ejemplo, sólo se decidió recientemente instruir a los alumnos sobre el origen del genocidio de 1994, que causó la muerte de 750 mil personas.
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Niños camino a la escuela durante la guerra en Angola |
En tiempos de conflicto, los niños necesitan tener cierta sensación de normalidad. Talbot señala que el colegio les proporciona a los niños la posibilidad de relajarse y expresarse, y sencillamente jugar con los compañeros. "Es muy importante para su bienestar psicológico. Es una suerte de distracción de las preocupaciones y los sufrimientos", señala Talbot.
El experto de UNESCO alega que los colegios también proporcionan esperanza. Los niños que son capaces de estudiar y rendir exámenes, tienen la esperanza de que algún día lograrán graduarse y conseguir un empleo para tener un futuro mejor.
Curar heridas
Uno de los papeles más importantes de un colegio en tiempos de conflicto es superar las barreras y reunir a hijos de padres que estaban en campos opuestos.
Talbot ha visto numerosos ejemplos de comunidades que se han reunido sencillamente porque tenían que reconstruir un colegio destruido por la guerra. "Es un factor muy unificador", dice Talbot.
Los colegios pueden también enseñar a los niños a resolver conflictos e imponer la paz. Talbot recuerda un programa de educación de paz en el este de África. Durante una visita a un campo para refugiados somalíes en Kenia, una mujer somalí le contó sobre su hijo que traficaba qat (droga estupefaciente que se consume frecuentemente en la región). El hijo había asistido a varios talleres de instrucción sobre la paz y eso cambió su postura. La mujer estaba muy agradecida y dijo: "No quiero dinero, no quiero trabajo, volveré pronto a Baidoa, mi ciudad en Somalia. Ruego que me den el material de este taller para utilizarlo en Somalia. Quiero dar este curso a mi gente, porque lo necesitan".
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Etiqueta: conflicto, educación, enseñanza, guerra, niños, UNESCO
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