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Callar o denunciar

La historia de Amina y Khadija

Eric Beauchemin

29-05-2008

Muchas personas hacen uso de su derecho a permanecer callados, pero también hay quienes eligen la otra opción. Estas personas se encargan de denunciar los errores de la sociedad en que viven. Khadija al-Salami es una de ellas. Ella es la primera mujer productora de películas del Yemen, un país situado en la Península Arábiga.

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La productora de cine yemení Khadija al-Salami
Sus documentales se centran principalmente en la desfavorable posición de las mujeres de su país. Khadija sabe perfectamente cómo maltrata la sociedad yemení a las mujeres. A los 11 años de edad, fue obligada a contraer matrimonio y fue violada por su marido. Logró huir y, finalmente, recibió una beca para estudiar en los Estados Unidos.

Ella es ahora la agregada cultural y de prensa de la embajada yemení en París. Su última película cuenta la historia de una mujer que se encuentra en el corredor de la muerte de la prisión central de la capital, Sana'a. La mujer en cuestión, Amina, fue condenada por asesinar a su marido a la edad de 15 años.

"Lo que me movió ha hacer una película fue haber oído que se había casado a la edad de 11 años, y me recordó mi propia situación porque, yo también fui obligada a casarme a esa edad. Podría decirse que se trataba de mi propio caso, que yo muy bien podía haber estado en su situación. En mi opinión, ella también era, en parte, víctima. No sé si realmente mató a su marido o no, pero casarse a esa edad tan temprana y ser privada de enseñanza me hizo pensar que en parte era una víctima de la sociedad. Oí hablar de ella, leí su caso en uno de los periódicos, y decidí hacer una película. Quería al menos escuchar su versión de la historia, ya que las mujeres no tienen libertad real en Yemen para hablar" relata Khadija.

Todo el mundo le advirtió a la realizadora Khadija al-Salami que no debería ocuparse con llevar al cine el caso de Amina. También la desanimaron a pedir la autorización para rodar que de por sí es muy difícil en Yemen. Filmar a mujeres fuera de la prisión es casi imposible, dentro impensable. Sin embargo ella no dio un paso atrás. Continuo con el plan y solicitó la autorización.

Visita a la cárcel
La realizadora yemení explica con alegría que afortunadamente lo consiguió. "Yo no dije a mi familia que había estado en la cárcel. Les dije que iba a otra ciudad, a Adén. Cuando mi madre descubrió que había estado en la prisión, casi se muere del susto. Sabía que me iba, que no iba a estar por una semana con ellos, pero de alguna forma me sentí también prisionera. Era una sensación muy rara estar en la cárcel."

Cuando Khadija filmó "Amina", la protagonista llevaba ya 9 años en el corredor de la muerte. Su ejecución estaba planeada para el 2002, cuando ya habría cumplido la edad legal para ser ejecutada según la ley de Yemen. Pero cuando se descubrió que Amina estaba embarazada después de haber sido violada por un guardia de la prisión, se aplazó su ejecución hasta el 2005. Fue en ese año cuando Khadija al-Salami la filmó durante una semana en la cárcel. Amina estaba segura de que sería ejecutada.

"Intentó mostrarse indiferente, pero se sentía mal y herida. En la película se mostraba muy feliz de que yo estuviera allí toda la semana. Quería que al menos volviera todas las semanas, pero en días hábiles. Los fines de semana sabía que no iba a llevarse a cabo la ejecución. Era feliz de saber que yo estaba interesada en su caso. Como estaba convencida que iba a ser sentenciada, ya nada le importaba. Pero, al mismo tiempo, esperaba que yo pudiera hacer algo por ella" dice Khadija.

En la prisión Central de Sana´a hay otras 60 mujeres encarceladas. Muchas de ellas por crímenes que ni siquiera sabían que los habían cometido.

Adulterio
"En mi país, uno se puede divorciar de su mujer sin sentencia judicial, sin papeles. El marido simplemente le dice verbalmente que se divorcia y así lo entiende ella. Si más tarde la mujer quiere contraer matrimonio con otro hombre, el ex marido puede reclamar que todavía es su esposa y será enviada a la cárcel. Esto es injusto. Como las mujeres no conocen sus derechos, no saben qué hacer. Todas esas mujeres son incultas y, la mayoría de ellas se casaron a muy temprana edad. Muchas de las encarceladas se preguntan ¿porqué estamos en la cárcel?. La respuesta es que fueron encarceladas por considerarse que iban a dar el primer paso hacia el adulterio" nos cuenta exaltada Khadija al-Salami.

Antes de rodar la película la realizadora yemení creía que Amina había matado a su esposo, pero más tarde descubrió que no era así. "Podría haber sido cómplice, pero ni siquiera eso. Además fue ella quien denunció que fueron dos familiares quienes mataron al marido. El hombre fue estrangulado y su cuerpo arrojado en una cisterna".

Según Khadija en su país, Yemen, una mujer no puede hacer una denuncia, pero Amina lo hizo, cuando denunció a los familiares. Todo esto a pesar de que la habían amenazado. "No tenía muchas opciones, iba a ser ejecutada, la sentencia estaba firmada por el presidente. Entonces descubrí que su sentencia a muerte podría ser condonada. Luchamos para evitarlo. Primero porque era injusto y porque era menor de edad cuando se cometió el crimen y, en segundo lugar porque una de sus hijas murió en un accidente de tráfico, lo que, bajo la ley islámica, significa que debería levantarse la condena a muerte" dice Khadija.

Decreto de gracia
Fue el propio presidente de Yemen quien firmó el decreto de gracia para Amina. Él no sabía que Amina era menor de edad en aquel entonces y ordenó un examen médico en el que se constató eso. Su intervención fue importante y ahora Khadija al-Salami y otros exigen cambios en la justicia ante los errores que han descubierto. Mujeres que han estado en la cárcel en Yemen a menudo quedan estigmatizadas durante el resto de sus vidas. Cuando la realizadora yemení logró la liberación de Amina, temía que lo mismo le pasaría a ella.

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                   Amina
"Estábamos tan sorprendidos cuando salió. La gente la veía en televisión y empezaban a preocuparse por ella. Los taxistas no querían cobrarle. Normalmente, cuando una mujer sale de la cárcel, no hay nadie quien quiera casarse con ella. Pero con Amina fue diferente, su retorno a la sociedad fue exitosa. Mucha gente me llama y me pregunta si Amina quiere contraer matrimonio, pero ella por el momento dice no. Me sorprendió como puede cambiar la gente. Creo que si uno da el buen ejemplo el resto recapacita. Lo veo en mi caso. A principios de mi vida todo el mundo pensó que era un mal ejemplo. Nadie quería que sus hijas se acercaran a mí porque tenían miedo que yo tuviera una mala influencia. Yo era considerada una rebelde y rechazaba todo lo que la sociedad me obligaba a hacer. Pero ahora ocurre lo contrario" dijo a Radio Nederland Khadija.

La realizadora yemení opina que como ya la gente se da cuenta que lo que hacía no era negativo, que tiene un buen trabajo, y que cuida bien de su familia, ha empezado a valorar regresar a Yemen para ayudar. Para Khadija el hecho que muchas mujeres quieran que sus hijas sean como ella es una gran satisfacción. Khadija cree que lo sucedido con Amina es un ejemplo de cómo la gente puede cambiar por muy difícil que parezca.

Etiqueta: adulterio, Adén, Amina, Khadija al-Salami, Sana´a, violación, Yemen

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Opinión de los lectores:


mohamed salem, 02-07-2008 - campamentos refugiados tinduf

Es una historia muy triste, las tantas injusticias que se cometen en el mundo encotra de derecho de la mujer arabe.


Rolando Mojica, 30-05-2008 - Panamá

Excelente el artículo. Me dió mucha pena leerlo. Como es posible que en pleno si- glos 21 ocurra semajante situación. Creo que ni las mujeres de las cuevas tuvieron tan mala vida, al menos ellas eran de las cuevas.


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