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¡CO2 es oro en polvo!

Rótterdam apuesta por las ganancias

Thijs Westerbeek van Eerten

04-06-2008

Cuando todo el mundo se desvive por deshacerse del CO2, el gas causante del efecto invernadero, en la ciudad portuaria holandesa de Rótterdam, existe un plan para su captura en grandes cantidades. Esta idea del ‘Rotterdam Climate Iniatiative' mata dos pájaros de un tiro: por un lado la industria europea tiene la posibilidad de eliminar, a costo reducido, su excedente de dióxido de carbono y, por el otro, ingresa al principal puerto del país un nuevo flujo comercial que, tal como se espera, le reportará una ganancia multimillonaria.

rotter.jpgSegún Maarten de Hoog, miembro de la dirección del Servicio Medioambiental de Rijnmond y director de la Iniciativa Climática de Rótterdam, la posibilidad de ganar dinero con el dióxido de carbono es una razón más que importante para agilizar esta idea. Sin embargo, no es el único motivo; los gases de invernadero se almacenarán y, por ende, no se liberarán en la atmósfera.
"El depósito puede estar en yacimientos vacíos de gas y petróleo. En primer lugar pensamos en los campos de gas en el Mar del Norte, donde existe una importante capacidad, más teniendo en cuenta que los yacimientos petrolíferos y de gas están casi agotados. Allí podremos almacenar en el futuro el dióxido de carbono."

Red de almacenamiento
Otra meta que se persigue es la instalación de cañerías en el Mar del Norte para unir los campos petrolíferos y de gas de Holanda, Inglaterra y Noruega. Ello permitirá una mayor capacidad de almacenamiento que será suficiente para depositar el CO2 procedente de Holanda, Bélgica y Alemania durante décadas y hasta incluso durante varios siglos.

Las capas subterráneas de gas natural, donde irá a parar el dióxido de carbono, son -en opinión de Maarten de Hoog- ideales para el almacenamiento permanente del gas invernadero, porque jamás hay filtraciones:

"En esos yacimientos hubo gas natural durante millones de años y ese gas ha estado siempre bajo gran presión. Con lo cual queda demostrado que el gas permanecerá allí. Desde ya hay que hacer la aclaración que el gas invernadero no es lo mismo que el gas natural por lo que se debe actuar con cautela. Por eso llevaremos a cabo proyectos demostrativos para asegurarnos de su permanencia."

La idea del depósito de CO2 no es nueva. De las pruebas realizadas en Noruega y Argelia ha quedado en evidencia que el gas no emerge a la superficie desde las capas subterráneas.

Duurzame Wereld: Rotterdamse haven
Rótterdam. © W. Groot /RNWO
De Hoog es un verdadero holandés, pero antes es un auténtico rotterdamés, por lo que nunca dejará de tener en cuenta la rentabilidad de un proyecto. El hecho de que reportará ganancias económicas es algo que cae de maduro porque ya se sabe que el Ejecutivo europeo quiere poner un alto precio al CO2, los conocidos derechos de emisión.

Si las empresas pueden almacenar de manera más económica el CO2, de lo que deben pagar por los derechos de emisión, no dudarán en optar por el almacenamiento. Ello conllevará un ahorro de gastos y una excelente campaña de imagen porque a qué empresa no le gusta hacer publicidad diciendo que tiene una ‘producción de CO2 neutral'.

La Iniciativa Climática de Rótterdam, que confía plenamente en el proyecto, no ve inconveniente alguno en el establecimiento de una infraestructura noreuropea de gasoductos que transporten el gas desde, por ejemplo, la Cuenca del Ruhr y la región en torno a Amberes. Esos grandes gasoductos, de un metro de diámetro, requerirán una inversión de unos 400 millones de euros. Ante ello surge la pregunta de cuánto tiempo llevará recuperar esa enorme cantidad de dinero. Maarten de Hoog nos da la respuesta:
"Ese monto se recupera en pocas décadas. Una red de gasoductos de esa naturaleza no se instala por diez años, sino por treinta, cuarenta o cincuenta años, es decir lo que dura la vida útil de las instalaciones a las que estarán conectadas. Justamente para hacer rentable todo el proyecto es que pedimos también a los países vecinos que entreguen CO2. Cuanto más dióxido de carbono fluya a través de los gasoductos, más barato será por tonelada de CO2."

De la Comisión Europea dependerá que esté proyecto se concrete. Si el límite de las emisiones de dióxido de carbono que imponga la Comisión a las empresas es lo suficientemente estricto, si el precio que se deba abonar por la emisión es bastante alto, la industria se inclinará a favor del almacenamiento, porque en ese caso la captura de CO2 será, lisa y llanamente, más económica. Maarten de Hoog enfatiza que "si se pretende que la captura sea económicamente viable hay que implementar, en consecuencia, una política climática seria."

Etiqueta: CO2, dioxido de carbono, efecto invernadero, industria, Medio Ambiente, polución, Rottérdam, Un Mundo Mejor

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