Como consecuencia de un periodo de sequía que ya dura más de dos años en España, la llamada "guerra del agua" se ha vuelto a abrir. Los bajos niveles de los embalses españoles y las escasas lluvias que se han producido en los últimos meses, han hecho saltar las alarmas frente a posibles problemas de desabastecimiento.
Muchos apuntan a que la mala gestión de un bien de primera necesidad como es el agua, no sólo es consecuencia directa de la sequía, sino también de una deficiente planificación hidrológica y del desaprovechamiento de los recursos.
Antonio Fernández, Responsable del Programa del Agua de la Organización WWF ADENA, habló con Radio Nederland sobre la situación: "Esto se debe a que tenemos una escasez de agua derivada del segundo año de sequía importante. Algunas, cuencas como la del Levante o la de Cataluña, se están empezando a poner nerviosas y están diseñando ideas para poder hacer frente a la sequía de forma inmediata", afirma el especialista, "La planificación hidrológica es España se tenía que haber hecho teniendo en cuenta que la sequía es un fenómeno recurrente en éste país, sobre todo en la región mediterránea".
"Las guerras del agua"
Además, la cuestión del agua ya se ha convertido en un factor de confrontación política.
El conflicto que se ha desatado entre Gobiernos, Partidos Políticos, provincias y ciudades, viene marcado por la delicada situación de sequía extrema que se está dando en Cataluña, especialmente en la ciudad de Barcelona. Desde la Generalitat (el gobierno catalán) piden al Gobierno Central el trasvase del Río Segre, un afluente del Ebro, como solución a éste problema. Sin embargo, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se ha negado. Y no es el único que se opone a la propuesta del ejecutivo catalán: el resto de provincias de dicha comunidad autónoma también se han manifestado en contra de desviar el agua hacia la capital.
La falta de previsión ante una "sequía anunciada" y las presiones interterritoriales han provocado ésta "guerra del agua". Según Antonio Fernández, de WWF ADENA, se está instrumentalizando la cuestión del agua como causa política: "La gestión del agua pertenece muchas veces al Gobierno Central a través de las llamadas cuencas intercomunitarias. Por tanto, es el Gobierno el que debe tomar la decisión. Sin embargo, estamos viendo que las conferencias hidrográficas están muy politizadas, muy influidas por la política regional", afirma el experto, "los enfrentamientos ocurren cuando hay propuestas de trasvase, que es el máximo exponente de la tensión que pueda existir".
Restricciones
Fuentes del Gobierno han asegurado que, de momento, no hay peligro de desabastecimiento. Sí habrá restricciones cara a la temporada estival, sobre todo en el ámbito de la agricultura. Durante el verano pasado, ya hubo restricciones importantes en éste sentido. Desde el Ministerio de Medio Ambiente, la semana pasada se presentaba un informe que advertía sobre los posibles problemas que se están produciendo en lo que ya se ha convertido en una prolongada situación de sequía.
El informe advertía que los últimos meses han sido los "más secos de la serie histórica" en todo el arco mediterráneo, la cabecera del Tajo y la cuenca del Guadalquivir. En éste sentido, desde el Gobierno se ha pedido la colaboración ciudadana y de las administraciones públicas para poder garantizar el suministro de agua potable a toda la población.
Por otra parte, y como primera medida ante la delicada situación, ayer entraba en vigor en el área metropolitana de Barcelona la posibilidad de imponer sanciones de hasta 3000 euros a aquellos que malgasten el agua regando jardines o llenando piscinas privadas.
Posibles soluciones
Como solución de emergencia frente a la grave sequía en Cataluña, se llevará agua en barco desde la desaladora almeriense de Carboneras. El Gobierno central ha recordado a la Generalitat que éstas medidas son complementarias y que deberían acudir también a los bancos públicos de agua, pero que en principio no se autorizará el trasvase que proponía el gobierno catalán. Entre los argumentos que maneja el ejecutivo de Rodríguez Zapatero para negarse a esta transferencia de agua, se encuentra la cuestión del impacto medioambiental que suelen acarrear éste tipo de soluciones, que sólo se realizarán si el caso es de extrema emergencia. Además, el Gobierno ha recomendado a la Generalitat de Cataluña que una medida que ya ha demostrado eficacia en otras ocasiones es la posibilidad de comprar derechos de uso de agua a los agricultores.
Ante ésta situación, y dado que no es la primera vez que se plantea en España el problema de la sequía y las confrontaciones por el trasvase de aguas a provincias desabastecidas, habrá que plantearse como futuros retos conseguir consensos para que exista un reparto equitativo del agua y concienciar a la sociedad para que contribuya a preservar éste recurso. Según Antonio Fernández, que sólo se hable de los problemas del agua en épocas de sequía demuestra que "todo esto es un síntoma de que el agua no se valora lo suficiente en ésta sociedad, no se tiene en cuenta el daño ambiental que se genera sacando el agua de los ecosistemas. Realmente, si el agua fuera un poco más cara, sí que se consideraría", asegura el experto.
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