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Holanda: demasiado CO2

Thijs Papot

17-01-2007

La Unión Europea pide al Gobierno holandés rendir cuentas en relación con las emisiones de dióxido de carbono, causante del efecto invernadero. El eurocomisario de Medio Ambiente, Stavros Dimas, opina que La Haya ha sido demasiado generosa al fijar el límite para las emisiones industriales de CO2.

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El responsable de la política medio ambiental europea opina que el Gobierno holandés debe esforzarse más para reducir la emisión de estos gases. El objetivo de estos límites es asegurar que los Estados de la Unión cumplan las metas de reducción de la emisión de gases causantes del efecto invernadero, tal como se estipulan en el Protocolo de Kyoto. El Gobierno holandés ha propuesto un límite anual de 90,4 millones de toneladas entre 2008 y 1212, argumentando que niveles inferiores afectarían la competitividad. Sin embargo, la Comisión Europea anunció hoy que reducirá el límite a una emisión máxima de 85,8 toneladas.

Además, el comisario europeo opina que el Gobierno holandés concede demasiada libertad a los empresarios holandeses para el cumplimiento de sus obligaciones medio ambientales en países fuera de la Unión Europea. Aun así, el proceder de Holanda es compatible con lo estipulado en el marco del Protocolo de Kyoto.

La ciudad ucrania de Donetsk constituye, con su millón y medio de habitantes, el corazón de la minería y la industria metalúrgica de las cuencas del Bajo Don. En un día de poco viento, el aire se llena de ´smog´ e irrita las vías respiratorias. Excepto la Plaza Central, con la estatua de Lenín, el centro de la ciudad esta constituido principalmente por vías ferroviarias y naves industriales que, a modo de catedrales de la industria pesada, determinan el paisaje urbano.
 
"Nunca antes había hecho tanto calor durante los meses de noviembre y diciembre en Ucrania", afirma Nicolai Popik, responsable de la ejecución de proyectos climáticos en la fábrica de acero de Istil, en Donetsk. A su juicio, si bien se reducen los gastos energéticos, este clima inusual es, naturalmente, consecuencia del efecto invernadero.
 
En la inmensa nave de chatarra de la acerería Istil se vuelve a fundir el metal para, por medio de electricidad, obtener nuevo metal. Gracias a nueva tecnología, el uso de la electricidad durante ese proceso de fundición ha disminuido notablemente. El Estado holandés invierte en este proyecto a cambio de los derechos de emisión que Holanda puede gastar libremente en su propio territorio.
 
 "Menos electricidad significa menos emisiones de CO2, y la reducción de emisiones contribuye al cumplimiento de las obligaciones climatológicas de Holanda," aclara Lennard de Klerk, quien en su capacidad de asesor en política climática, media entre el magnate de acero ucraniano y el Estado holandés. La reducción de emisiones de CO2 es menos costosa en países como Ucrania, cuyas industrias suelen ser obsoletas y pueden ofrecer grandes resultados. "Esta situación puede resultar sumamente interesante para una empresa en Ucrania", precisa Nicolai Popik
 
La electricidad es una considerable partida de costes y, por tanto, menos gastos de electricidad significan menos dependencia del gas ruso. El precio de este combustible aumentó el pasado año en nada menos que el 60%.
 
Los llamados mecanismos de Kyoto prevén la posibilidad de comprar derechos de emisión de CO2 fuera de la Unión Europea, a cambio de la financiación de energía más limpia sobre el terreno. En sí, esta medida no es controvertida. No obstante, la Comisión Europea opina que Holanda debe moderar la compra de derechos de emisión, pues de esta manera, ejecuta una política más económica que medio ambiental. Un argumento extraño, opina Lennard de Klerk, pues, "desde la perspectiva medio ambiental, no es importante dónde se realicen las reducciones." En consecuencia, la Unión Europea no debería inmiscuirse, opina el asesor holandés, al tiempo que reconoce que, si no toma medidas en su propio territorio, a largo plazo Holanda dependerá de la adquisición de derechos en el extranjero.
 
De los diez países Europeos donde, hasta ahora, la Unión Europea ha realizado inspecciones, solamente Gran Bretaña ha obtenido el visto bueno en lo tocante a sus emisiones de dióxido de carbono. Otros países, entre ellos Alemania y Eslovaquia, que deben reducir aún más sus límites de emisión, han amenazado con emprender acción judicial contra la Comisión. Por su parte, el Gobierno holandés ha declarado que la reducción impuesta por la Comisión significa una carga considerable para la industria. A pesar de todo, no se considera probable que La Haya se oponga a la decisión de Bruselas.

Etiqueta: actualidades, america Latina, derechos humanos, economia, entrevistas, europa, Holanda, internet, latinoamerica, media, noticias, onu, paz, politica, radio, radio nederland, telecomunicaciones

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