El lunes en Uruguay, el martes en Argentina, miércoles nuevamente en Montevideo y el jueves otra vez en Buenos Aires. Esta es la ajetreada agenda del embajador español ante Naciones Unidas, Juan Antonio Yáñez, quien debe volver a informarle al rey Juan Carlos I si los dos países rioplatenses podrán sentarse al fin a una misma mesa en Madrid para tratar sobre la construcción de dos plantas de pasta de celulosa.
| Protesta contra las papeleras durante la Cumbre UE-AL. |
El ministro uruguayo del Interior, José Díaz, aseguró que con los grupos ambientalistas disconformes con las obras previstas por finlandeses y españoles de la empresa ENCE, "no vamos a tener ningún problema" pero "más vale prevenir que tener que curar interviniendo".
La persistencia argentina en impedir el cruce de turistas y carga, en forma intermitente y ante la inminencia de las vacaciones del verano austral, fue criticada tanto por el tribunal de solución de controversias del Mercosur como por el Tribunal Internacional de Justicia, que el 18 de diciembre en La Haya sesionará para analizar el recurso de amparo del gobierno con sede en Montevideo.
El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, dejó claro este lunes al enviado real que no dialogará si se realizan bloqueos de puentes, mientras que el presidente argentino, Néstor Kirchner, dejó trascender que aceptaría negociar si paran brevemente las obras de la planta finlandesa en la localidad de Fray Bentos y extienden 30 kilómetros más, bajo la fronteriza Gualeguaychú, la canalización de efluentes al río limítrofe.
El ministro de Transporte uruguayo, Víctor Rossi, defendió el derecho al libre tránsito de los pasajeros y las empresas de carga, por lo que acusó a los promotores de la protesta porque “la medida está hecha para dañar y daña. Y nos daña en una frontera que era de certidumbre y ahora se convirtió en frontera de incertidumbre”.
Kirchner manifestó que “el rey puede más que nosotros dos juntos” y sugirió cubrir con vegetación la chimenea para proteger su ribera de la contaminación visual. El gabinete uruguayo de ministros actuó advertido de los riesgos de que las manifestaciones de activistas podrían agravarse con acciones directas, por medio de infiltrados, por amenazas de un supuesto ataque suicida y hasta un eventual misil ofrecido a los manifestantes por militares retirados argentinos.
Mientras trascendía en la prensa el temor sobre incendios provocados de bosques del lado uruguayo, el escritor y ex guerrillero tupamaro Mauricio Rosencoff advirtió de robos y desembarcos anteriores por activistas argentinos. El intendente del departamento uruguayo de Río Negro, Omar Lafluf, llegó a decir que si el gobierno argentino no controla las acciones de los ambientalistas, no habrá salida a este problema, pues hay radicalizados que quieren convertir la frontera en un símil de Medio Oriente.
El enviado del rey Juan Carlos, Antonio Yáñez, estuvo con el presidente uruguayo, pero no declaró a su salida para cuidar la confidencialidad de la intervención española, sabiendo que Brasil entrará a tallar el 15 de diciembre en un Consejo extraordinario del Mercosur y el 18 de diciembre lo hará el Tribunal de La Haya. Este martes, el facilitador cambió de orilla del Plata para sentarse en el Palacio San Martín con el canciller Jorge Taiana.
Mientras, la Dirección de Inteligencia uruguaya envió a la planta de Botnia, a 300 kms de la capital, a tres altos oficiales que analizan la obra ante sospechas de posibles sabotajes con ácido por parte de “empresas y personal argentino trabajando dentro del predio” según el diario El País.
El viceministro de Defensa, José Bayardi, reconoció la tesis de infiltración y aludió a agentes de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) de Argentina, al tiempo que los asambleístas de Gualeguaychú marcharon haciendo parodia de un desfile militar con un "escuadrón armado" sobre la ruta 136.
Un tractor verde simuló un tanque de guerra, la infantería era de 50 niños y las armas teledirigidas no eran sino un cuerpo de “lanza termos", recipiente con el que los rioplatenses toman -vía bombilla- el agua caliente del mate con yerba.
El diario argentino Perfil dice que los soldados uruguayos tienen orden de “prevenir que tanto por aire, por tierra o cruzando el río Uruguay, grupos de ex militares argentinos relacionados con ex carapintadas y ex combatientes de Malvinas intenten alguna locura”.
Sin embargo, no es de yerba mate el tono verde que colorea las maniobras militares argentinas cuyas explosiones despertaron semanas atrás a uruguayos del litoral, ni las guardias de soldados uruguayos que cuidan una planta de pasta de celulosa, acusada de posible contaminación. Por más que sea real, el Sur cada vez se aleja del realismo mágico para jugar con el irrealismo trágico.
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