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Bagdad llamando

Eric Beauchemin

01-09-2008

Desde la invasión liderada por Estados Unidos, en el 2003, nada menos que 130 reporteros han perdido la vida en Irak, el país más peligroso del mundo para los informadores. Armados con teléfonos celulares, la población civil ha asumido parte de la tarea de dar un testimonio gráfico de la realidad de su país.

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 Portada del nuevo libro
 de Van Kesteren
Para los periodistas, Irak es actualmente el país más peligroso del mundo. Desde la invasión liderada por Estados Unidos en el 2003,unos 130 reporteros han muerto. En consecuencia, muy pocos periodistas occidentales se desplazan a ese país para informar de la enorme tragedia humana que ha dejado cientos de miles de muertos y obligado a 4 millones de personas a abandonar sus hogares.

Uno de los periodistas que cubrieron Irak antes y después de la invasión fue Geert van Kesteren, uno de los más renombrados reporteros gráficos. En el 2005, a pesar de que era consciente del peligro que suponía volver, quería seguir cubriendo la situación, por lo que viajó a Siria, Jordania y Turquía con el fin de entrevistar y fotografiar a los refugiados Iraquíes.

Una noche, mientras entrevistaba a algunos médicos iraquíes en Ammán, uno de ellos le mostró una fotografía de su mejor amigo, que llevaba en su teléfono celular. Se trataba de un colega que había sido herido por una bala perdida en Faluya, y que sucumbió más tarde a las heridas. La fotografía, hecha con un teléfono celular, fue la inspiración para el nuevo libro de Van Kesteren, Baghdad calling.

Image-5-140x175.jpg"Comienzo a preguntar a la gente, y parece ser que las personas que permanecen en Irak hacen fotografías con sus teléfono celulares. Toman fotografías de grandes jardines, sus perros, sus casas, y a veces, la miseria en la calle, y las envían a quienes huyeron del país para refugiarse en el extranjero. Se trata de una especie de periodismo civil real que, personalmente, me parecía mucho más interesante que lo que mis propias fotografías pudieran decir, puesto que yo no podía entrar en Irak durante ese periodo."

Las fotos reflejan intensamente la actual realidad diaria en Irak. ‘Baghdad Calling' incluye fotografías de fiestas familiares, y la favorita de Van Kesteren es una de una familia musulmana que celebra Navidades. En la toma, toda una familia viste traje de San Nicolás, excepto una persona.

En la mitad, una mujer con velo, la madre de la familia. Lo que pocos saben es que, antiguamente, era muy corriente que chiíes, sunitas y cristianos convivieran, e incluso celebraran matrimonios entre sí. "A mi juicio, esta imagen representa la fortaleza de la gente en medio de la guerra, porque se trata de gente que no desea la guerra.

En otras fotografías se hace visible el impacto de la guerra; la destrucción de edificios, puentes, vías, calles invadidas por basuras, e incluso un esqueleto que yacía al borde de una vía, bajo el sol. Las milicias inspiraban tanto temor, que la gente no se atrevía a retirar el cadáver. Una de las fotos que más impactó a Van Kesteren es la de cadáveres abandonados en un campo, con las manos atadas a la espalda y los ojos vendados.

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Pese a que permiten a los iraquíes permanecer en contacto e intercambiar fotografías, los teléfonos celulares son también un arma de doble filo, ya que, a cada momento, pueden recibir la noticia de la muerte o el secuestro de un ser querido.

Lo usual es que, después de cometer el delito, los secuestradores llamen al teléfono móvil de los familiares de la víctima. La situación es tan demencial, que al llamar, los secuestradores comienzan preguntando si los familiares pagan la llamada. Hace dos años, la familia de un secuestrado pagaba por su rescate, pero actualmente paga por recuperar el cadáver.

‘Bagdad Calling' es un testimonio impresionante y único de la vida diaria en Irak, entre el 2005 y el 2007. Se trata de la primera vez que se registra con teléfonos móviles la vida cotidiana de un país. Según Van Kesteren, los celulares desempeñarán un papel cada vez más importante en la documentación de la vida y los derechos humanos, no sólo en Irak, sino en cualquier otra zona en conflicto.

Las célebres fotografías en la cárcel de Abu Ghraib fueron hechas con teléfonos celulares. El ahorcamiento de Saddam Hussein se registró con un celular, y, como hemos visto, también lo utilizan los secuestradores para sus actividades. En otras palabras, el teléfono móvil se ha convertido en un instrumento esencial en la guerra moderna. Y si bien, a los profesionales de la información se les impone toda suerte de restricciones para realizar su trabajo, la población civil ha asumido gran parte de la responsabilidad de los periodistas en la defensa de la democracia.

En otras palabras, este instrumento juega un papel esencial en la protección de los derechos humanos, pues expone la verdad. Al mismo tiempo, allí reside el problema, ya que sus usuarios no son profesionales, y pueden producir imágenes a su propio criterio, que no necesariamente reflejan la estricta verdad. En suma, es un instrumento útil para la protección de los derechos humanos, pero simultáneamente es un medio para la difusión de propaganda.

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Etiqueta: Bagdad, Bagdad calling, guerra, Irak, periodismo, terrorismo, Van Kesteren

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