Poco después del incendio que destruyó la Biblioteca Nacional de Bagdad, muchos libros que corrían riesgo de destrucción fueron puestos en cajas y convertidos en grandes bloques de hielo. Un año más tarde, hoy se trabaja en la recuperación y restauración de la biblioteca, lo que incluye "el deshielo" de los volúmenes. El holandés René Teygeler, experto en conservación de libros y manuscritos, viajará a Iraq para colaborar en esta tarea.
Cuando los norteamericanos entraron a Bagdad, en 9 de abril de 2003, no prestaron protección especial a la Biblioteca Nacional. Ante esta situación, por seguridad el personal decidió trasladar una importante sección de la biblioteca, que incluye manuscritos milenarios, a una mezquita cercana. Otras secciones, casi todas de libros, se quemaron en el incendio. Lo que pudo salvarse quedó empapado por el trabajo de los bomberos y por consejo de algunos expertos, estos libros fueron congelados.
Según René Teygeler, el congelamiento debe hacerse lo más pronto posible, de otro modo se produce una reproducción muy rápida de hongos. En Bagdad, con 50 grados de temperatura, este fenómeno no demora más de 8 horas. El hielo protege los libros, pero ahora se trata del proceso inverso, que es mucho más delicado: descongelar los volúmenes.
El proceso de deshielo se puede realizar de dos maneras: con el método de "secar el hielo" o de forma natural, es decir exponiendo el material congelado a la temperatura ambiente. De la primera forma se evita que el hielo se convierta en agua: en una máquina especial, el hielo es convertido directamente en vapor. Según René Teygeler este es un método rápido y efectivo.
La forma natural de deshelar también es posible, pero toma mucho más tiempo y exige mayor espacio. "La forma natural se utiliza con materiales que no resistirían el tratamiento de la máquina de deshielo, como pergaminos y cuero", señala Teygeler. "Los bloques de libros helados se ubican en salas con las ventanas abiertas, y de esta manera los libros van perdiendo la humedad por el contacto con el aire. Además, el aire húmedo está en movimiento, lo que evita el desarrollo de hongos".
De cualquier manera, el proceso de descongelamiento causará daños en los libros. Los lomos son duros y resistirán mejor, pero las páginas quedarán arrugadas. "Esto se puede remediar más tarde" explica Teygeler, "humedeciéndolas y aplastándolas, pero nunca volverán a su estado original".
El experto holandés permanecerá seis semanas en Bagdad, una ciudad donde los atentados están a la orden del día. La situación es tan peligrosa que las organizaciones de desarrollo prefieren no enviar personal. Por ello, Teygeler hará su viaje protegido por CIMIC (Cooperación Civil y Militar), un departamento de la OTAN encargado de asuntos de reconstrucción, con sede en Holanda. Teygeler recibirá un corto entrenamiento militar y tendrá igualmente rango militar, para facilitar su trabajo. "Apenas Bagdad sea una ciudad segura" dice el experto, "traspasaremos el proyecto a las organizaciones de desarrollo, que son las verdaderas encargadas de este tipo de tareas".
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