Español > Informes > Derechos Humanos > Procesos judiciales

El largo camino hacia una justicia penal internacional

Francisco Rey

04-09-2001

La ausencia de una justicia penal internacional es una de las carencias más evidentes del llamado "orden internacional" y una muestra de las dificultades para construir un sistema internacional basado en el derecho y no en la primacía de los Estados poderosos. Por ello, el paso dado en Roma en 1998 para la creación de una Corte Penal Internacional (CPI) fue, sin duda, un hito histórico ya que se aprobaba la creación de un tribunal permanente que pueda juzgar una amplia tipología de delitos establecidos en el Estatuto aprobado en Roma. 

pinosevic240La CPI está en proceso de creación, ya que es necesaria la aprobación y ratificación de su Estatuto por parte de un buen número de Estados, y es bien sabida la oposición del gobierno de Estados Unidos a este tribunal. Sea como fuere, el proceso está iniciado, numerosos países – entre ellos todos los de la Unión Europea – lo apoyan y pese a las dificultades para su puesta en marcha, la CPI supera la visión de los anteriores Tribunales ad hoc para la ex Yugoslavia y Ruanda que siguen teniendo un sesgo, se quiera o no,  de tribunales de vencedores sobre vencidos y no el carácter universal que pretende la CPI.

Pero junto a este positivo proceso de puesta en marcha de la CPI, otros acontecimientos están poniendo sobre la mesa las posibilidades reales de una justicia penal internacional que, sin esperar a que se consolide la CPI, abren nuevas vías de actuación.

En primer lugar fue el caso Pinochet, que pese al fiasco que puede parecer su regreso a Chile, puso de manifiesto las posibilidades de usar instrumentos jurídicos internos (españoles o de otros países) para juzgar, al menos, algunos de los crímenes cometidos por el ex dictador. La internacionalización del caso ha contribuido a abrir nuevos cauces por los que se han iniciado o reabierto contra Pinochet causas abiertas en Chile por las que podrá ser juzgado, pese a las patéticas argumentaciones de demencia que pretende su defensa. En esta misma línea, los casos iniciados en diversos países, entre ellos España, contra diversos responsables en las dictaduras argentinas por casos de desaparecidos u otros, están abriendo caminos  a la justicia internacional.

Durante este verano otros dos acontecimientos han venido a acelerar este debate sobre la justicia internacional y sus posibilidades. El primero, ha sido la detención y entrega de Milosevic, por parte de las autoridades yugoslavas, al Tribunal de La Haya para la antigua Yugoslavia, y el segundo la sentencia condenatoria a 46 años de cárcel al general serbobosnio Radislac Krstic, por parte del  mismo Tribunal, por su participación en la matanza de Srebrenica.

El caso Milosevic
La entrega de Milosevic debe ser vista no sólo en términos jurídicos, sino políticos. Nadie duda de que Milosevic debe ser juzgado, y tener por tanto la posibilidad de defenderse, por sus actos en las diversas fases del conflicto balcánico, pero su entrega tras las presiones norteamericanas y en momentos en que el actual gobierno de Belgrado negociaba la ayuda económica de los organismos financieros internacionales, arrojan ciertas sombras sobre esta decisión. Además, recordemos que pese a los informes de Amnistía Internacional o Human Rights Watch, el Tribunal de La Haya decidió no abrir investigaciones sobre los bombardeos de la OTAN ni procesar a ninguno de los responsables de los "cascos azules" envueltos en ciertos casos durante la guerra en Bosnia. Dichos informes narraban posibles violaciones del Derecho Internacional Humanitario y otras normas de guerra por parte de las fuerzas de la OTAN. Si a esto añadimos la paradoja que supone el interés de Estados Unidos en juzgar a  Milosevic y el desprecio a una CPI que pudiera juzgar ciudadanos norteamericanos, vemos que la entrega de Milosevic se realiza más en clave política que jurídica.

Cascos azules
La condena al general serbobosnio Radislac Krstic, sin embargo, es fruto del trabajo minucioso del Tribunal por aclarar las responsabilidades en uno de los sucesos más dramáticos y vergonzosos de la guerra de Bosnia. La culpabilidad del que fue la mano derecha del general Ratko Mladic en el genocidio de Srebrenica, en el que fueron asesinados más de siete mil varones de origen musulmán, ha quedado demostrada y la pena es, hasta el momento, la mayor que ha impuesto el Tribunal. Durante el juicio, que ha durado año y medio, han ido quedando claras también otras responsabilidades, por omisión, que permitieron las atrocidades de Srebrenica. La pasividad de los "cascos azules" encargados, teóricamente, de defender un enclave protegido por las Naciones Unidas, la falta de claridad de su mandato y la falta de compromiso por parte de los Estados miembros de las Naciones Unidas en hacerlo posible, posibilitaron las masacres y la deportación de mujeres y niños. La propia ONU publicó recientemente un informe en el que realiza una dura autocrítica a su labor en este enclave, pide disculpas por ello y propone medidas para que este tipo de actuaciones no vuelvan a darse.

Con dificultades, con luces y sombras, con más lentitud de la que muchos quisiéramos, la lucha contra la impunidad y por la construcción de una justicia penal internacional parece ir abriéndose paso. Los genocidas y los dictadores o ex dictadores y sus cómplices ya no pueden dormir tranquilos.

Francisco Rey - Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH)

Etiqueta: actualidades, America Latina, derechos humanos, economia, entrevistas, europa., Holanda, internet, latinoamerica, noticias, onu, Paises Bajos, paz, politica, radio, radio nederland, unesco, unicef

Informes relacionados:


Dé su opinión:



Nombre
Email
No mostrar mi dirección Email
Mostrar mi dirección Email
Ciudad
País
Comentario
  Por favor escriba los caracteres del gráfico en la caja de texto, para prevenir el envío masivo de mensajes.
 
Enviar copia a mi dirección Email