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20-09-2005

Ha fallecido el célebre cazador de nazis, Simon Wiesenthal, a la edad de 96 años. Durante la Segunda Guerra Mundial, Wiesenthal estuvo recluido durante cuatro años y medio en campos de concentración nazi, por su condición de judío. Después de la guerra logró llevar ante la justicia a 1.100 criminales nazis. Wiesenthal falleció en su casa en Viena, mientras dormía.

Simon Wiesenthal"El mundo no debe olvidarnos y el mundo no debe olvidar a los asesinos", declaraciones de Shimon Wiesenthal, el hombre que, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial dedicó su vida a la caza de criminales de guerra. Durante esa larga lucha nunca pudo aceptar que los crímenes de guerra prescriben. "Se les regala a los nazis sus crímenes y dicen: pues bien, a partir de ahora sois ciudadanos decentes y tenéis que comportaros como tal. Si el Estado tratara así a criminales comunes y falsificadores, lo entendería. Pero, si se trata de asesinos en masa, no lo puedo entender", declara Wiesenthal.

El 31 de diciembre del año 1908, nació Simon Wiesenthal, en Buczacz en Galicia, la provincia más oriental del Imperio austro húngaro. Es hijo de un empresario judío adinerado. El joven Wiesenthal  se casa con su compañera de clase, Cyla Muller.
Después de sus estudios de arquitectura, trabaja en Lwow, lugar situado actualmente en Ucrania. Cuando Hitler invade en 1941 la Unión Soviética, es encerrado, junto a millones de otros judíos en un campo de concentración. Wiesenthal sobrevive 12 campos de concentración.

Escuche la entrevista con Shimon Samuels, director del Centro Simon Wiesenthal en Paris real_network_logo.gif Media_Player_logo.gif

En 1945 es liberado por los norteamericanos en Mauthausen, físicamente debilitado: sólo pesa 45 kilos. En una carta dirigida al comandante estadounidense, ofrece su ayuda en la caza de los verdugos nazis. Fue el comienzo de la obra de toda su vida. Wiesenthal forma una red de corresponsales y ex reclusos, que declaran sobre sus experiencias en los campos de concentración. Así vuelve a encontrar a su esposa Cyla. En un principio trabaja para los estadounidenses, pero al cabo de un año decide crear una oficina independiente.
 
En su Centro de Documentación Judío en Viena, Wiesenthal reúne una cantidad enorme de datos sobre criminales de guerra, entre ellos Adolf Eichmann, el ejecutor burócrata del Holocausto. Con la ayuda de Wiesenthal, agentes israelíes logran detener a Eichmann en Argentina y llevarlo a Israel. En 1961 fue sentenciado a muerte. La condena fue ejecutada el mismo año.

Sin embargo, Wiesenthal no logra cazar al notorio médico de campo de concentración, Joseph Mengele, el Ángel de la muerte. Después de una extensa investigación, Wiesenthal reconoce que un cuerpo encontrado en Brasil, es el de Mengele. El cazador se muestra decepcionado, porque ya no se  lo puede juzgar.

Wiesenthal lamenta que las personas que están mutiladas por culpa de Mengele ya no pueden atestiguar contra él. El cazador de nazis es incansable aunque dispone de medios muy limitados. En muchas ocasiones ha declarado que le habría gustado ir de caza en América Latina, donde huyeron muchos criminales nazis después de la Segunda Guerra Mundial.

"Se les regala a los nazis sus crímenes y dicen: pues bien, a partir de ahora sois ciudadanos decentes y tenéis que comportaros como tal".
Wiesenthal reunió datos sobre unos 100.000 sospechosos. Documentando exactamente dónde se cometió el crimen y quiénes podían atestiguar. Wiesenthal recibió su información de distintas fuentes, a veces incluso de ex nazis. Infinitos insultos y amenazas no le impiden continuar. Cuando se le pregunta si su caza todavía tiene sentido, responde: "El asesinato no prescribe, un asesino sigue siendo un asesino". En una entrevista con el semanario holandés VRIJ NEDERLAND, dijo que su obra era una advertencia para futuros asesinos. "Quien estuvo involucrado en estos crímenes tan atroces, no tiene el derecho de vivir en paz", dijo Wiesenthal.

Con su centro de documentación, Wiesenthal ha llevado a más de 1.100 sospechosos ante los tribunales. Al menos 80 de ellos han sido condenados a muerte.

Siempre vivió y trabajó en Viena y nunca ha querido trasladarse a Israel, donde habría tenido más contacto con muchos testigos. Para Wiesenthal su tarea principal era buscar criminales que viven en Alemania, Austria, y otros países.

"Hay que llevar la guerra contra esta gente en el lugar donde viven, y no a distancia", dijo el cazador de nazis.

Al  comienzo Simon Wiesenthal pensó que su caza de criminales de guerra sólo costaría tres años. Pero su lucha duró hasta el fin de su vida. Él esperaba que sus colaboradores del Centro Wiesenthal continuaran con su obra, porque, incluso cuando ya no quedan criminales de guerra, hay que seguir luchando contra el antisemitismo.

Etiqueta: actualidades, America Latina, derechos humanos, economia, entrevistas, europa., Holanda, internet, latinoamerica, noticias, onu, Paises Bajos, paz, politica, radio, radio nederland, unesco, unicef

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