En vísperas del décimo aniversario del Estatuto de Roma, los jueces de la Corte Penal Internacional decidieron dejar en libertad a Thomas Lubanga Dyilo, el primer acusado en comparecer ante la Corte. Lubanga, líder de las milicias congoleñas, permanecerá de momento detenido, porque la fiscalía va a objetar la decisión. El fallo es una vergüenza para la fiscalía y una enorme desilusión para las víctimas.
La liberación temporal de Lubanga ensombrece las celebraciones por el décimo aniversario del Estatuto de Roma. El documento sentó las bases para crear en 2002 la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya. El caso contra el líder rebelde congoleño Lubanga debería haber sido el primer proceso de la CPI. Al congoleño se le acusa de crímenes de guerra, como el reclutamiento de niños soldados.
Sin embargo, los jueces decidieron recientemente suspender el juicio contra Lubanga. La razón fue que la acusación tenía evidencias contra el militar que no habían sido compartidas con la defensa. Se trata principalmente de documentos de Naciones Unidas que no pueden hacerse públicos. Según los jueces, esta falta imposibilita que se realice un proceso justo e independiente.
Detenido temporalmente
Resta la pregunta de cuándo Lubanga, que se encuentra detenido en La Haya desde 2006, será realmente puesto en libertad. La fiscalía tiene cinco días para apelar el fallo. La decisión final provendrá de los jueces de la corte de apelación.
En el caso de que Lubanga quede en libertad, tendrá en un principio que permanecer en Holanda. Naciones Unidas le ha impuesto una prohibición de viaje, y el congoleño no dispone de documentos oficiales para viajar. Además, debe encontrarse un país que esté dispuesto a recibir y albergar a Lubanga.
Proceso honesto
La liberación de Lubanga ha causado conmoción. La Coalición por la CPI, una asociación de organizaciones de derechos humanos, considera que la decisión es un duro golpe a los esfuerzos de la gente en la República Democrática de Congo por lograr que se juzgue a Lubanga. Sin embargo, el presidente de la asociación, William Pace, señala que esta sentencia deja al menos ver que los jueces están decididos a respetar las altas exigencias que un juicio honesto conlleva. "El hacer público y compartir evidencias es uno de los aspectos más difíciles de la justicia internacional", afirma Pace. "La independencia de los jueces es la condición principal para lograr que la comunidad internacional apoye a la Corte".
La organización internacional por los derechos humanos Witness califica de "alarmante" la liberación de Lubanga. "A todos aquellos que arriesgaron su vida testificando contra Lubanga, les resulta inconcebible que la Corte Penal no sea capaz de hacer justicia por los miles de infantes que fueron explotados como niños soldado".
Represalias
También la República Democrática de Congo sigue con recelo los enredos en la Corte Penal Internacional. Las víctimas de Lubanga, y aquellos que testificaron contra él, temen ser víctimas de represalias si el congoleño es realmente puesto en libertad. Sus simpatizantes y los niños que lucharon en sus filas verán en la liberación de Lubanga una legitimación de la brutal lucha que libraron en Utruri, la provincia oriental de la República Democrática de Congo.
El fiscal general de la CPI, Luis Moreno Ocampo, es uno de los prominentes invitados a la celebración del aniversario del Estatuto de Roma. Para él y para los otros presentes, la decisión de los jueces de poner fin al primer caso de la Corte, liberando a Lubanga, llega en un momento muy delicado. Seguro que las celebraciones serán menos festivas de lo esperado.
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