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Holanda juzga presunto genocida ruandés

Sebastiaan Gottlieb

18-04-2007

"Es un experimento", dice el abogado holandés Geert Jan Knoops. Por primera vez, el tribunal ruandés ha decidido juzgar en un país extranjero a un acusado de genocidio. El tribunal de Ruanda debe cerrar sus puertas definitivamente, al igual que lo hará el de Yugoslavia, en 2010. En consecuencia, el tribunal en Arusha ha comenzado a transferir sus inculpados a otros países.

 

Abogado holandés Geert Jan Knoops
Abogado holandés Geert Jan Knoops
El ruandés Michel Bagaragaza, quien se someterá a un proceso judicial en un juzgado ordinario holandés, se encuentra ya en la prisión holandesa de Schevening. Bagaragaza fue, durante el genocidio en Ruanda de 1994, uno de los líderes del movimiento nacional revolucionario para el desarrollo del MRND. Este partido político estuvo estrechamente implicado en la organización de las milicias que participaron en la masacre de 800 mil tutsis y hutus moderados.

El juicio en los Países Bajos de inculpados ruandeses es posible en virtud de la amplia interpretación de la Convención sobre el genocidio, de 1948, en virtud de la cual los Estados se comprometen a proceder judicialmente contra el genocidio si los países donde se ha cometido un holocausto así lo solicitan. Según el abogado Geert Jan Knoops, el tratado sobre el genocidio se interpreta con amplitud en este caso, pues no es un Estado el que pide el juicio, sino el tribunal de Ruanda. El letrado aclara que el mismo tribunal de Ruanda ha decidido que, en este caso, se puede comparar con un Estado, "lo cual ponemos en duda", precisa el abogado Knoops.

El tribunal de Ruanda no se considera autoridad competente para tomar una decisión vinculante y, por tanto, se deja en manos del derecho penal holandés la decisión acerca de su competencia para juzgar a Bagaragaza por su implicación en el genocidio.

Holanda tiene cierta experiencia en el procesamiento de acusados por crímenes de guerra en otros países. El año pasado, sin ir más lejos, el tribunal de La Haya juzgó a dos hombres afganos por crímenes de guerra que cometieron en Afganistán hace casi 25 años. Puesto que, a su juicio, el juez holandés no tiene aún mucha experiencia con este tipo de casos complejos de derecho penal internacional, Knoops confiesa su preocupación al respecto.

El juicio contra Bagaragaza será seguido muy de cerca por observadores independientes, quienes presentarán informes sobre el proceso al tribunal en Arusha. A su vez, éste se reserva el derecho de retirar el caso si considera que el procedimiento no se ejecuta debidamente.
 
 
"Probablemente, el proceso comenzará en la primera mitad del próximo año", señala Knoops. "Primero se deberá realizar una investigación previa de acuerdo con las normas holandesas, en la que posiblemente se someta a interrogación a testigos en Ruanda. Seguidamente, se enviará el expediente al tribunal de justicia de La Haya, donde se ha dispuesto una sala especial para enjuiciar crímenes de guerra".

Según Knoops, la celebración del proceso en Holanda le supone una ventaja personal, pues, para defender a su cliente no necesita viajar constantemente a Arusha.

Etiqueta: crímenes de guerra, La Haya, Tribunal de Ruanda

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