Thijs Westerbeek van Eerten

10-09-2008

Tres estudiantes, de las carreras de ecología y biología de la  Universidad holandesa de Wageningen, abrieron un criadero de langostas en las Filipinas. Por su iniciativa fueron galardonados con el Premio de empresarios estudiantiles 2008 y además ganaron el certamen que organiza la Fundación Business in Development (BiD) Network de los Países Bajos. Este certamen promueve la innovación y los emprendimientos orientados a pequeñas y medianas empresas. El premio BiD está dotado de 5.000 euros. Su plan empresarial para ‘South Sea Exclusive' combina sostenibilidad, educación y cooperación al desarrollo.

langoestien300x.jpgPeter van der Werf tiene 26 años, estudia Ecología en la Universidad de Wageningen y Centro de Investigaciones (WUR, según su sigla en holandés) y junto con un par de amigos, Bouke Batema y Jonah van Beijnen,  persuadió a toda clase de instituciones financieras para que invirtieran un capital inicial de 400 mil euros en un plan comercial ideado por él mismo. El objetivo: comenzar con un criadero de langostas sostenible en las Filipinas. En la cocina desordenada de una  casa de estudiantes, el director financiero del proyecto,  Peter van der Werf, nos cuenta -con el gato ronroneando en su regazo-  cómo nació este proyecto:

"La idea surgió hace tres años cuando un amigo y colega cursaba una materia de la licenciatura en Filipinas. Yo  fui a visitarlo por un mes. Estando ahí  decidimos viajar por el país. Nos impresionó tanto el paisaje y la población que quisimos tener  un papel más activo en la protección de la naturaleza y en el desarrollo del país. Nos pareció que la mejor manera  era empezar una empresa..."

Y esa empresa fue el criadero de langostas. A primera vista parece un proyecto rebuscado pero,  nada más lejos de la realidad. Las langostas son cangrejos sin pinzas que en los mercados asiáticos se cotizan muy alto. Nobleza obliga: el decápodo es un manjar. En China y Japón es un símbolo de estatus para los comensales, sin olvidar que para muchos es un afrodisíaco.

Rentable
El precio de exportación por kilo de langosta asciende a la nada despreciable suma de 35 euros. Con un valor tan alto no es de extrañar entonces que el crustáceo esté amenazado de extinción como consecuencia de la sobrepesca. Ante esa situación, a  Peter van de Werf y a sus amigos se les ocurrió la idea ‘de matar dos pájaros de un tiro': criar esos animalitos y paralelamente crear una fuente de ingresos para la población local, amén de proteger la naturaleza. ‘South Sea Exclusive' volverá a arrojar al mar el 5 por ciento de las langostas criadas para mantener el nivel de animales en la naturaleza. Al mismo tiempo, la empresa será una fuente de empleo para los propios filipinos que, en la medida de las posibilidades, podrán convertirse también en copropietarios del emprendimiento.

Sostenible
Una parte esencial del plan es que el nuevo criadero de langostas sea sostenible:  "Nuestro criadero será sostenible porque  enfocamos el proyecto desde otra perspectiva que la competencia. Ponemos menos cangrejos por jaula, por metro cúbico de agua y empleamos además  mejillones y algas marina para que actúen como filtro. Así recogemos el excedente de alimento y abono, que ocasionan una enorme contaminación acuática, y de esta manera cerramos el círculo. Los mejillones pueden volver a servir como alimento para las langostas y la hierba marina puede ser utilizada como ingrediente en la  cocina asiática; por cierto, un producto con mucha demanda comercial."

Y las ambiciones no terminan ahí. La empresa de Peter tratará lo más pronto posible pasar a la crianza de langostas a partir de huevitos. La idea es que ya no sea necesario capturar a jóvenes cangrejos salvajes para que engorden en el criadero. Por el momento, la cría de langostas, a partir de huevitos, está en pañales. Los diversos estadios de larva que el animal debe desarrollar son tan complicados que todavía nadie lo ha podido lograr. Sin embargo, está en marcha una investigación científica por lo que los jóvenes empresarios tienen la esperanza de que la crianza, a partir de huevecillos, sea una realidad en el plazo de cinco años.

Buena acogida
Resta saber qué pensaron las autoridades filipinas cuando un par de muchachos holandeses se presentaron con la idea de instalar un criadero de langostas. En honor a la verdad, cuenta Peter van der Werf, resultó más fácil de lo que esperaban:

"Lo bueno de nuestra manera de enfocar este emprendimiento es que no sólo estamos levantando una empresa para los filipinos sino también una fundación que traza objetivos a largo plazo, tanto en lo que respecta a educación ambiental, protección a la naturaleza como desarrollo económico de la población local. Un importante factor a tener en cuenta  es el hecho de que nosotros no pretendemos enriquecernos sino que llegamos con una visión a largo plazo para el país. Por eso nos trataron de otra forma y conseguimos resultados concretos con los políticos..."

La primeras langostas ‘South Sea Exclusive' estarán en el mercado dentro de dos años. En el  2015 la empresa quiere ser líder de mercado en la producción de langostas del sudeste asiático. Ahora sólo habrá que ver si Peter, con tantos proyectos, llega algún día a graduarse de ecólogo.

Traducción: Patricia Karpovich

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Etiqueta: biología, ecología, Filipinas, Holanda, holandesa, langostas, Universidad, Wageningen

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