Científicos británicos tendrán derecho a experimentar con embriones híbridos de humanos y animales. El Parlamento de Londres dio luz verde a lo que en la prensa popular se le ha llamado la "Ley de Frankenstein".
Algunos opinan que esta cuestión es el más importante tema ético de los últimos 20 años. Debido a sus dimensiones morales, religiosas y científicas, los parlamentarios gozaron de libertad para votar según dictado de su conciencia. El resultado de la votación ( 336 votos a favor, 176 en contra) ensancha las fronteras de la ciencia.
Los científicos de la universidad de Newcastle anunciaron el pasado mes que habían creado el primer embrión híbrido, parcialmente humano y parcialmente animal, al inyectar ADN de células humanas en óvulos procedentes de los ovarios de una vaca de donde se había extraído prácticamente todo el material genético.
Los embriones híbridos, cuyo tamaño no supera el de la cabeza de un alfiler, son humanos en un 99'9%. El motivo para utilizar los óvulos animales (vacíos) es la escasez de óvulos humanos. Los embriones que sobreviven más de 14 días son utilizados para la investigación con células madre que, a la larga, facilitarán la curación de enfermedades como Alzheimer y Parkinson. La implantación en un útero está prohibida.
Falsa esperanza
El resultado de la votación en el Parlamento marca una línea divisoria para los científicos británicos. Los adversarios a la "Ley de Frankenstein" advirtieron que la mezcla de ADN humano con ADN animal ha traspasado la línea extrema, ofrece peligros hasta ahora desconocidos y alimenta falsas esperanzas a los pacientes. "Somos niños que juegan con minas terrestres sin tener idea de los peligros que encierra la tecnología", opina el parlamentario conservador Edward Leigh. Pero sus palabras no encontraron respaldo. En el resultado de la votación fue decisivo el argumento de "¿Qué votarías tú si tu hijo o tu madre sufrieran una enfermedad genética que podría beneficiarse de una investigación con embriones?"
No todos los científicos están convencidos de que los experimentos con embriones híbridos pueden proporcionar avances médicos. "Pero uno investiga guiado por una sensación, por una idea. Así es como la ciencia avanza", aclara el parlamentario Ian Gibson. Los obispos católicos califican el paso de "monstruoso" e "inmoral".
Remedio correcto
Al Gobierno británico le conviene sobremanera mantener el rol pionero en el terreno de la investigación genética. La mayoría de los países occidentales ha prohibido el cultivo de embriones híbridos, generalmente bajo presión de los dirigentes eclesiásticos. En Gran Bretaña, donde la influencia de organizaciones eclesiásticas conservadoras como la católica es insignificante, se concede un gran valor a la investigación científica libre. La norma ahí debe ser la regulación antes que la prohibición.
Etiqueta: ADN, animales, embriones, humanos, híbridos, Ley de Frankenstein, Londres
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