Hans Jaap Melissen

25-08-2008

Las tropas rusas se han atrincherado en varias partes de Georgia. No han cumplido la promesa de retirarse a las posiciones de antes de la guerra con Georgia. Muchos de los ciudadanos de la ex república soviética se acuerdan de los tiempos de la URSS.

militares-rusos240.jpg"En el pasado estuve estacionado cerca de Noruega, como soldado del Ejército soviético. Estando allí yo pensaba: ¿Qué hago yo aquí como georgiano?", dice Omar. Y ahora, muchos años después, Omar piensa sobre todo : ¿Qué hacen aquí los rusos?

"Cerdos"
Omar tiene un pollo vivo en las manos y contempla furioso lo que está pasado en las afueras de la ciudad portuaria Poti, en Georgia.
Las "tropas de paz" rusas se han atrincherado junto al puente que da acceso a esa ciudad del Mar Negro. Omar opina que los rusos son cerdos y que se tienen que ir. Y si se quedan, un día tomará su fusil y los matará.

Las tropas que se quedaron en Georgia son un poco diferentes a los militares rusos corrientes. En los tanques y en los carros blindados están las letras "MC", una abreviación para Tropas de Paz. Son unidades que operan desde hace años en las regiones separatistas de Osetia del Sur y Abjazia.

Zona de seguridad
Los rusos opinan que ellos, conforme el plan de seis fases acordado con el presidente francés, Nicolás Sarkozy, tienen derecho a instaurar una zona de seguridad: un margen de varios kilómetros alrededor de Osetia del Sur y de Abjazia. Sin embargo, Poti está a una distancia de 20 kilómetros de Abjazia, y el pasado domingo hubo incluso carros blindados rusos en la carretera entre la capital georgiana Tiflis y Gori. Esta carretera, la conexión más importante entre el este y oeste del país, fue bloqueada por los rusos durante toda la guerra.

Los refugiados que están volviendo a sus hogares contemplan con sorpresa los vehículos rusos. En el campo, a lo largo de la carretera se han estacionado militares georgianos, con sus armas dirigidas hacia Osetia del Sur. Se niegan a comentar el paso de los vehículos rusos.

Peligro de explosión
En la plaza central de Gori hay una enorme estatua de Josef Stalin. A la plaza llegan muchos autobuses llenos de ciudadanos que han esperado el fin de la guerra en Tiflis.
"Nos dijeron que no había peligro para volver", comenta una habitante. "Ahora vamos a mirar qué queda de nuestra casa. Sigue siendo inseguro, no sé si hay artefactos sin explotar", dice Nona.

Ese peligro existe, lo que queda demostrado poco después: en las afueras de Gori, un tren con cisternas de combustible ha chocado contra una mina antipersonal. Oscuros nubarrones de petróleo tiñen el cielo. Los bomberos intentan evitar que exploten más vagones. Los espectadores están de acuerdo en que los rusos son los culpables. Aquí se les tacha de "fascistas". Un bombero muestra un fragmento de una enorme granada.

¿Y ahora qué? El sábado por la noche, el presidente georgiano, Mijail Saakashvili, llevaba intensas negociaciones con una delegación norteamericana en un restaurante en Tiflis. Pero por el momento sólo se ven estadounidenses en el puerto de Batumi, donde amarró un buque de la marina norteamericana con material de ayuda humanitaria.

Más al norte, en Poti, Omar no puede contemplarlo más tiempo. Se aleja de los rusos atrincherados. El pollo, que lleva de los pies, cabeza abajo, protesta de vez en cuando. Omar y el pollo: Rusia y Georgia.

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Etiqueta: Abjazia, Georgia, ocupación, Osetia del Sur, Rusia, Saakashvili

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