Serían unos Juegos Olímpicos "verdes", anunciaban desde el principio los organizadores de Pekín 2008, pero a 10 días de la inauguración, todo indica que Pekín no podrá cumplir la promesa. De todas formas, no en todo ha fallado la organización. Según el informe que hoy presenta Greenpeace, la capital china ha obtenido una calificación de "media" en el documento final.
Como primera delegación olímpica que llegó a Pekín, los cubanos esperaban algo distinto a una espesa niebla tóxica, temperaturas superiores a los 30 grados y una agobiante humedad atmosférica del 75%. Hasta ahora, la capital china no da la imagen de ser la anfitriona de las Olimpiadas más verdes jamás celebradas.
Cierre de fábricas
A pesar de las radicales medidas implantadas para reducir drásticamente la niebla tóxica que afecta desde hace años a Pekín antes de que comiencen los Juegos Olímpicos, la mejora apenas es perceptible. Los automovilistas tienen permitido utilizar su vehículo un día si y otro no y cientos de fábricas de la capital y provincias circundantes han cerrado sus puertas. A los camiones de gran tonelaje se les niega la entrada en las carreteras pekinesas y los proyectos de construcción han quedado paralizados, incluso proyectos prestigiosos como la torre de la CTV, la televisión estatal china, que ya debería estar concluida.
"La calidad del aire será buena en agosto", aseguraba ayer Du Shaozhong. Los periodistas extranjeros recién llegados asediaron a preguntas al subdirector de la Oficina Municipal de Medioambiente de Pekín. "¿Qué aire limpio?", preguntó un periodista estadounidense, aquejado de molestias pulmonares después de haber caminado durante dos horas. Pero, según Du, la polución no se debe al fracaso de las medidas tomadas sino a la combinación de niebla y falta de viento. De hecho, la contaminación era un 20% más baja que en el mismo periodo del año pasado.
A pesar de ello, el nivel de contaminación sigue figurando en la categoría de "peligroso para la salud pública" según todas las normas internacionales. Pekín estudia ahora la introducción de medidas aún más profundas, retirando de la circulación al 90% de todos los automóviles.
Pinceladas
Es una gran decepción para la organización, que ha hecho lo posible para dar a los Juegos Olímpicos un carácter ecológico. Se plantaron cientos de miles de árboles y allí donde no era posible, se creó un ambiente verde con pintura y gigantescas pantallas retratando cielos azules y palmeras o amplios campos de golf.
La evaluación de Pekín elaborada por la organización ecologista Greenpeace era moderada. Sí, es cierto que Pekín se superó a sí misma en el logro de determinados objetivos. También es cierto que los estadios y las instalaciones olímpicas han incorporado toda clase de innovaciones medioambientales, pero Greenpeace sigue asegurando que las mediciones y métodos medioambientales dejan mucho que desear. Hay falta de transparencia y es imposible verificar las cifras. Los activistas locales están furiosos por la manera en que Pekín ha trasvasado el agua de las provincias vecinas para cubrir la gran demanda de agua durante los Juegos Olímpicos.
Optimista
Habrá que ver qué ha quedado de los Juegos verdes de Pekín. El inicio no fue prometedor. Con un poco de buena voluntad, un optimista podría decir que, a partir de ahora, sólo puede mejorar. La semana pasada, los medios de comunicación chinos hicieron recordar la advertencia del jefe del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, referente a que algunos deportes serían trasladados si el nivel de contaminación es inaceptable. Pekín dispone de 10 días hasta la inauguración de los Juegos Olímpicos.
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Etiqueta: China, contaminación, Du Shaozhong, Juegos Olímpicos, medioambiente, Oficina Municipal de Medioambiente, Pekín, polución