India está en estado de alerta luego de los atentados con bomba ocurridos el fin de semana pasado en Bangalore y Ahmedabad. Hoy lunes, el presidente indio, Manmohar Singh, visitó las áreas afectadas en Ahmedabad, donde los atentados del sábado se cobraron al menos 45 víctimas fatales. Un desconocido grupo islámico anunció más acciones terroristas. El domingo, se detuvo a un activista del proscrito Movimiento Estudiantil Islámico de India, quien estaría implicado en el atentado en Ahmedabad.
India está en estado de alerta luego de los atentados con bomba ocurridos el fin de semana pasado en Bangalore y Ahmedabad. Hoy lunes, el presidente indio, Manmohar Singh, visitó las áreas afectadas en Ahmedabad, donde los atentados del sábado se cobraron al menos 45 víctimas fatales. Un desconocido grupo islámico anunció más acciones terroristas. El domingo, se detuvo a un activista del proscrito Movimiento Estudiantil Islámico de India, quien estaría implicado en el atentado en Ahmedabad.
Por primera vez, el sábado pasado, se perpetró en la India un atentado con bomba en la cercanía de hospitales. Poco antes del ataque, las clínicas Ahmedabad habían acogido a heridos de otras explosiones. Los comentaristas no pueden creer que los terroristas hayan ido tan lejos. Las imágenes de cuerpos mutilados y de niños ensangrentados y en llanto apoyan su indignación.
Capital tecnológica
El viernes pasado, la capital tecnológica de India, Bangalore, fue sacudida por ocho atentados con bomba que dejaron un saldo de un muerto y siete heridos. Un día después, estallaban 16 explosivos similares en Ahmedabad, en el Estado de Gujarat, que causaron al menos 45 muertos y 140 heridos. "India está siendo golpeada una y otra vez por el terrorismo", comentaba la emisora nacional de televisión NDTV.
En un mensaje de correo electrónico a las difusoras televisivas, la desconocida organización ‘Indian Muhajidin' reivindica los atentados en Ahmedabad. Ya en mayo, este grupo había reclamado la responsabilidad por el atentado perpetrado en mayo en la norteña ciudad de Jaipur, así como por el ocurrido anteriormente en el Estado de Utar Pradesh. El encabezamiento del mensaje era "El surgimiento de la Jihad, venganza de Gujarat".
El domingo pasado cundió el pánico luego de una llamada telefónica en la que se afirmaba que el sureño Estado de Kerala también sería blanco de atentados. Al igual que en la capital india, Nueva Delhi, así como en otros centros urbanos importantes, se intensificaron las medidas de seguridad. Los populares teatros indios de cine permanecen cerrados durante la noche, y hay más policía presente en los templos hindúes y los mercados. También se han aumentado los controles fronterizos entre los Estados.
Especulaciones
En la calle y en los medios de comunicación se especula sobre el motivo de esta serie de atentados. Una coincidencia llamativa entre las ciudades afectadas es que se encuentran en Estados donde el religioso Partido del Pueblo de India (BJP) está en el poder. Durante las elecciones regionales, el principal punto de la campaña electoral de este partido conservador fue la lucha contra el terrorismo. Los opositores acusan a menudo al BJP de ser anti-musulmán. En comentario editorial, el periódico ‘Times of India' reaccionó afirmando que éste no era un momento apropiado para insinuaciones. "India debe permanecer unida", fue el mensaje.
El padre que desesperadamente visita un hospital tras otro en Ahmedabad no se preocupa por especulaciones. Desde los atentados, sus dos hijos se encuentran desaparecidos.
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