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La Llama Olímpica entusiasma a los chinos

Erwin Tuil

21-06-2008

Las bendiciones expresadas por la Administración china de Tibet son, por lo general, previamente examinadas y en detalle por Pekín. A pasar de ello, la organización no confiaba que el paso de la Antorcha olímpica, por la capital tibetana, Lhasa, discurriera sin problemas.

torch-250.jpgSi la televisión estatal china, CCTV, no hubiera informado de que las imágenes que estaba transmitiendo habían sido tomadas en Tibet, todo el mundo habría pensado que se trataba de cualquier calle de un pueblo montañoso en China. Corredores chinos sobre el asfalto y en las orillas de las calles simpatizantes chinos. En la pantalla de televisión no se vio ni un ciudadano tibetano

Valores simbólicos
Es muy difícil estimar el valor simbólico que conceden los chinos al paso de la llama olímpica por la capital de Tibet. Los disturbios acaecidos a mediados de marzo en Lhasa y en otras ciudades, no sólo enturbiaron la imagen ideal de la sociedad que vive en armonía que propugna la cúpula de partido. Los enfrentamientos mostraron, además, que China no es aceptada por una parte de los ciudadanos tibetanos y dejaron la impresión que el dinamismo de la administración central y de los representantes de Pekín, en la provincia, deja mucho que desear. Además transcurrieron varios días antes de que el gobernador, que en esas fechas se encontraba en Pekín, diera la orden de intervenir.

chinadossier.jpgTraición a la patria
¿Por qué los tibetanos están enojados con nosotros? ¿Cómo es posible que después de tantos años no hayamos podido entrar en sus corazones?, se pregunta un blogger. Inmediatamente, el resto de los bloggers se volvieron contra él por considerar sus preguntas casi como una traición a la patria.

Desde la así llamada oficialmente, Liberación de Tibet, China ha intentado sacar a la provincia de un estado casi medieval de los lamas budistas para introducirlo en el comunismo moderno. A esa provincia se va mucho dinero, los tibetanos pueden tener más de un hijo, disfrutan de autonomía y de libertad de religión. ¿De qué se quejan entonces?

Para subrayar las bendiciones de la Autoridad China, la televisión CCTV interrumpió la ceremonia de la llama olímpica y transmitió un reportaje muy elocuente. Tibet es todo lo que huele a viejo y folclórico: Los conventos, los monjes, la vestimenta tradicional y las viejas calles. Chino es autopistas, nuevos trenes y los centros comerciales con sus relucientes fachadas.

Sin embargo, la organización no parecía tener ninguna confianza en la fuerza de convicción de ese mensaje. Un buen televidente pudo apreciar lo que ocurría en la igualmente agitada provincia de Xinjiang: no había gente entusiasmada por las ventanas viendo pasar la antorcha. No obstante, había bonitas tribunas, asistentes que no transmitían entusiasmo alguno y cercas de seguridad a lo largo de los 11 kilómetros del trayecto. En lo alto colgaban más de 30.000 farolillos, globos y eslóganes que ponían de manifiesto la unidad china.
Los gritos de júbilo provenían de los ciudadanos chinos, seleccionados principalmente, por su lealtad.

Lo que no vio el televidente fueron los innumerables puestos de control que se tenían que sortear antes de poder entrar en la ruta por la que pasaría la antorcha. La televisión china no emitió imágenes de la policía y el ejército, numerosamente, presente en Lhasa.

Estridente contrate
La perfecta imagen transmitida por la CCTV, contrasta con la de un artículo en el diario oficial, el Tibet Daily. Según el periódico, los disturbios de hace tres meses y la fuerte intervención china no han mermado el entusiasmo de los tibetanos con respecto a los Juegos Olímpicos al revés, dice el diario, la llama olímpica ha aumentado el patriotismo y la pasión por los Juegos. Pero al parecer, la pasión no ha sido lo suficientemente grande para mostrárselo al resto de los chinos durante el paso de la antorcha.

Otra mala señal ha sido que de los tres días que inicialmente se había previsto que estuviera la antorcha en suelo tibetano resultó tan sólo en uno y la fecha en la que el fuego llegaría a Lhasa también fue modificada. Todo fue mantenido en el mayor de los secretos.

La culpa: el seísmo
Pero todo este cambio de esquema no se ha debido a los disturbios de marzo o a eventuales medidas de seguridad, así lo aseguró un portavoz de Bocog, el comité organizador de los Juegos de verano. No, todo guardaba relación con el seísmo en la vecina provincia de Sichuan.

El fuego olímpico ha sido declarado "sagrado" por Bocog y Pekín. No solamente por el pensamiento olímpico sino porque atravesó las controvertidas provincias de Tibet y Xinjiang enfatizando la unidad y armonía china. 

Etiqueta: Antorcha olímpica, China, lamas budistas, Tibet

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