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Los dilemas de Myanmar

* Francisco Rey Marcos

26-05-2008

La visita del Secretario General del ONU, Ban Ki Moon, a Myanmar, más de dos semanas después de la tragedia provocada por el ciclón Nargis, y en un clima de grandes dificultades para el despliegue de la ayuda humanitaria, nos vuelve a recordar las enormes limitaciones de eso que hemos dado en llamar "comunidad internacional" y la necesidad de abordar algunas reformas. El propio desarrollo de la posterior Conferencia de donantes deja un sabor ambivalente ya que los compromisos de los donantes son escasos. Es evidente la actuación obstruccionista hasta ahora del régimen militar birmano y su complicidad en los efectos del desastre. Y por ello deberá rendir cuentas.

myanmarciclon240.jpgPero no es menos cierto que algunos países quieren autoproclamarse abanderados de una moralidad humanitaria que dista mucho de corresponderse con su actuar exterior. Los casos de Francia y Estados Unidos con sus proclamas a favor de la intervención por motivos humanitarios, las semanas pasadas, mediante el envío de barcos, por supuesto militares, es una buena muestra de ello. La resolución del Parlamento Europeo de la semana pasada, que incluye amenazas al régimen birmano de ser juzgado por la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad, aunque más matizada que las posiciones francesa o estadounidense, tampoco parece que vaya en la línea de lo que, supuestamente quiere conseguir: la atención a las víctimas.

Si se confirman las promesas del régimen birmano sobre el levantamiento del bloqueo a la entrada de cooperantes extranjeros por parte de la Junta militar, sería un éxito del Secretario General de la ONU y de su diplomacia callada, frente a las gesticulaciones y brindis al sol de otros.

Razones para una cierta desconfianza en la "injerencia humanitaria"
Encienda el ordenador. Abra el navegador. Entre en la página de Youtube. Escriba Sarkozy Ruanda en el buscador. Abra el segundo de los videos que salen en pantalla. Siéntese y disfrute. En los escasos 23 segundos que dura el video, un jovencísimo Nicolas Sarkozy, actuando como Ministro portavoz del gobierno francés en 1994, justifica, por el honor de Francia y por razones humanitarias -évidemment-, la Operación Turquesa que su país realizó en Ruanda los últimos días del genocidio que se estaba desencadenando en aquel país. Operación que ha pasado a los anales de la historia como una vergüenza que contribuyó a que abandonaran el país muchos de los genocidas implicados en las masacres, y a destruir las pruebas sobre el conocimiento, cuando no la colaboración cómplice, de Francia en aquella situación. Han pasado catorce años desde aquella grabación y sigue sorprendiendo la frialdad y el cinismo del joven político justificando, por tan elevados motivos, una intervención militar que poco tenía, como se ha demostrado en el propio Parlamento francés y en otras instancias más tarde, de humanitaria y de realizarse para proteger a las víctimas.

No apague el ordenador. Abre el buscador google. Escriba Kouchner total Myanmar. Lea cualquiera de los documentos resultantes. En el año 2003, el ahora Ministro de Asuntos Exteriores Francés realizó, pagado por la empresa petrolera Total un informe sobre sus actividades en el país en unos momentos en los que la multinacional francesa había sido acusada, por organizaciones de derechos humanos, de emplear trabajadores en condiciones de semiesclavitud, aprovechando sus relaciones con el gobierno militar birmano. El informe, un prodigio de egolatría y con un enfoque basado en las percepciones del ahora ministro en un breve viaje, exculpa , por supuesto, a la empresa francesa y llega a decir que las ONG de derechos humanos han elegido criticar a Myanmar por que es más fácil que hacerlo con China.

En otras partes del informe, Kouchner defiende la inversión francesa en el país por los efectos positivos que en materia de derechos humanos pueda tener. Pues bien, este mismo personaje pontifica estas semanas a favor de la injerencia en Myanmar y publicaba en Le Monde la semana pasada un artículo llamando a una "moral de extrema urgencia" a favor de las víctimas de desastre. En el que, además, volvía a citar como modelo de ese compromiso moral, la Operación Turquesa.

Resulta sorprendente , por tanto, la facilidad con la que algunos echan mano de un supuesto derecho de injerencia cuando la comunidad internacional debe enfrentarse a situaciones de violencia generalizada en ciertos países, o a desastres naturales de gran magnitud como el que el ciclón Nargis, junto con la incompetencia, manipulación y negligencia de las autoridades militares ha asolado Myanmar.

Myanmar y la "Responsabilidad de proteger"
La aprobación en la Asamblea General de la ONU del llamado principio de responsabilidad de proteger en el año 2005 fue, sin duda, un hito en las posiciones del organismo multilateral en la protección de los civiles en situaciones de violencia. La inclusión de este principio en la resolución final suponía, aunque de forma muy matizada y descafeinada, un avance frente a las clásicas posiciones del organismo basadas en el sacrosanto principio de soberanía estatal. Pero también suponía una limitación para los que arrogándose un dudoso derecho de injerencia basado en pretendidas razones humanitarias, habían intervenido militarmente de modo arbitrario y con claros dobles raseros en algunas crisis.

En la redacción de este principio no se incluían los desastres naturales y la tragedia de Myanmar nos hace ver que será necesario mayor desarrollo en este tema. La soberanía estatal debe tener límites cuando se trata de protección humana, y el caso birmano con toda su crudeza es buena muestra de ello. Pero debe ser la ONU quien lidere ese proceso.

* Francisco Rey Marcos - Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH)

Etiqueta: ayuda humanitaria, Ban Ki Moon, ciclón, comunidad internacional, Myanmar, Naciones Unidas

Opinión de los lectores:


Pilar Cirugeda, 28-05-2008 - españa

Un articulo buenisimo, ya no se trata solo de aplicar una doble moral, de hacer lecturas parciales de los acontecimientos, todos tenemos derecho a cambiar (aunque parece que algunos van de extremo a extremo); pero cuando se habla de "humanitario" y de defensa de derechos humanos es necesario ser mucho más claros y tener en cuenta que generalmente no son (ni han sido) los ejercitos los mejor posicionados para su aplicación.


Maria Alejandra , 26-05-2008 - Colombia

En un mundo tan agitado como este suponer que una tragedia de mas de 38 mil muertos, no duraría mas de dos semanas en la prensa y por tanto en las conciencias de las personas … Además de trabajar por incluir una ampliación sobre la relación entre al responsabilidad de proteger en casos de catástrofes naturales, deberíamos empezar por trabajar en el desarrollo de un acuerdo por la Necesidad de concienciar


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