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Myanmar guarda luto por sus muertos

Nuestro corresponsal desde la antigua capital Rangún

20-05-2008

Todos las banderas en Myanmar, la antigua Birmania, están a media asta, al comienzo de un período de tres días de duelo por las victimas y los desparecidos como consecuencia del huracán Nargis. El número de víctimas se estima en 134.000. Diplomáticos presionan el Gobierno militar para que agilice la ayuda para los dos millones cuatrocientos supervivientes. Mientras que grandes partes de Myanmar están destruidas, los generales hacen todo lo posible para parecer un Gobierno que se preocupa de la situación.

my.jpgEnormes árboles cayeron y aplastaron el muro de hormigón del Parque del Pueblo en Yangon, anteriormente Rangún. Las raíces, tan altas como un hombre, han quedado al descubierto. En los alrededores grandes trozos de hormigón, ramas desprendidas, cables de electricidad cortados y hojas de los árboles que se pudren. Dos hombres intentan retirar el barro con las manos. Parece totalmente inútil, como si se intentara quitar el barro del delta del Río Irrawaddy con una cucharita de té. Al mismo tiempo, parece una metáfora ejemplar para la manera en que la junta militar de Myanmar está prestando ayuda en la región.

Alimento para el pescado
Sin embargo, las consecuencias más graves de la catástrofe se aprecian en el delta del Río Irrawaddy. Se estima que 134.000 personas han fallecido y para los supervivientes las perspectivas son pésimas. Más de un millón de personas carecen de alimentos, vivienda, medios para sobrevivir. El delta es "el granero de arroz de Myanmar", porque produce un 60 %, cantidad que cumbre las necesidades de arroz de todo el país. Pero la mayoría de los campos de arroz se han convertido en fangosos estanques de agua salada. Se han ahogado 47.000 piezas de ganado. Algunos pueblos, donde vivían hasta 300 personas, han desaparecido totalmente de la faz de la tierra; sólo quedan atrás unos supervivientes profundamente traumatizados. Semanas después de la catástrofe, los cadáveres hinchados y negros siguen flotando por la región. Uno de los generales a cargo de la zona respondió, cuando se le preguntó si se iban a retirar los cadáveres, que no era ningún problema, que los cadáveres alimentaban a los peces.

Refugiados en posición firme
Sólo el Domingo pasado, dos semanas después de la catástrofe, el dirigente de mayor graduación de Myanmar, el general Than Shwe, apareció en televisión, inspeccionando los campos de arroz. El diario del Gobierno, "La nueva luz de Myanmar", publicó fotografías de los generales inspeccionando los "campos de refugiados modelo", cerca de Rangún. En las imágenes se ve un grupo de militares frente a una fila de tiendas. Frente a cada tienda, dos refugiados, en posición firme. En otras fotografías los generales están frente a mesas llenas de víveres.

Un periodista contó a nuestro corresponsal que los refugiados habían sido colocados frente a las tiendas. Después de haber tomado las fotos, tenían que irse. Anteriormente habían sido acogidos en un monasterio, pero cuando intentaron volver, se enteraron que los monjes ya no tenían permiso de acogerlos.

Clínicas de emergencia
Contrario a los esfuerzos de los militares, que han sido insuficientes, grupos civiles y monjes reaccionaron rápidamente después de la catástrofe. De todas las partes del país acudieron Monjes y gracias a su prestigio lograron recaudar dinero tanto de personas independientes como de empresas. Estos grupos han llevado convoyes de víveres y equipos de médicos y han levantado clínicas de emergencia en las ciudades de la zona. Los supervivientes acuden a esas clínicas, que son los únicos lugares donde consiguen alimentos y medicinas.

A pesar del amplio descontento con la postura del Gobierno con respecto a la catástrofe, hay quienes sostienen que la situación no es tan blanco o tan negro. Al menos un ONG local contó a nuestro corresponsal que el Ejército hace lo que puede, pero que sencillamente está superado por las dimensiones de la catástrofe.

Las organización Médicos sin Fronteras, que está presente en Myanmar desde hace mucho tiempo, dice que no ha tenido problemas para enviar material a su personal local. "La situación no es prefecta", dice Juli Niebuhr de MSF. "Habría sido bueno si hubiésemos podido traer a nuestros expertos del exterior, pero tenemos unos 200 colaboradores locales y los que podían han acudido a la zona afectada".

La población local está sorprendentemente consciente de la gravedad de la situación, a pesar de la presentación distorsionada que presentan los medios locales. Varios periodistas locales han encontrado maneras para difundir la información. La gente escucha las noticias desde el exterior, a través de la radio e Internet. Son conscientes de la situación y los esfuerzos de los ciudadanos comunes para ayudar a sus compatriotas han sido heroicas.

Etiqueta: ayuda humanitaria, Birmania, huracán Nargis, Junta, Myanmar, Rangun, Yangon

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