Es mucho lo que se ha publicado sobre la vida y las actividades de los militares holandeses destacados en la provincia afgana de Uruzgán. Bastante menos atención se ha concedido a la diaria lucha de la población afgana en la región.
Actualmente, la periodista holandesa Bette Dam escribe un libro sobre Uruzgán, y, con tal fin, ha visitado recientemente la capital, Tarim Kowt, donde se alojó en casa de una familia afgana y tuvo oportunidad de observar la lucha diaria.
Desde que, hace dos meses, la periodista holandesa se estableciera en Afganistán para adelantar su investigación, la noticia sobre su futuro libro se ha difundido rápidamente y ha motivado a muchas personas a visitarla en Kabul, la capital del país, donde reside actualmente. Dignatarios tribales, jefes de clanes e incluso antiguos integrantes de los Talibán, todos desean conversar con ella. El presidente afgano, Hamid Karzai, tampoco ha sido la excepción.
Y, ¿cuál es el motivo de tanto interés? El libro de ... abarca un período clave en la reciente historia afgana, es decir, la revuelta contra el régimen de los Talibán, en el sur afgano, poco después de los atentados del 11 de septiembre del 2001. La rebelión comenzó en Uruzgán, y fue conducida por, el entonces prácticamente desconocido, Hamid Karzai, y seguidores de su influyente tribu, los popolzai.
Atracción
La semana pasada, Bette Dam abandonó Kabul para entrevistar a testigos de los acontecimientos en Uruzgán en 2001. Una familia la acogió en una 'quala', una casa amurallada, en la calle principal de Tarin Kowt, no lejos del lugar donde, en 2001, Hamid Karzai acampó, junto con 12 comandos norteamericanos y un equipo de la CIA.
Dam declaró no sentirse amenazada en Tarin Kowt, aunque, junto con su anfitrión, tomó medidas para evitar problemas innecesarios, como no permanecer demasiado tiempo en un mismo lugar, por ejemplo. "Una mujer extranjera es, para empezar, una atracción. Si paseas por un bazar tienes, al menos, veinte hombres siguiéndote y mirándote".
Seguridad
"A veces me sentía insegura por las noches. Me preguntaba si los Talibán habían descubierto mi paradero, pero la familia que me acogió se encargó perfectamente de mi seguridad. He caminado por el bazar, he conversado con gente, he grabado en vídeo, todo es posible en el centro de la ciudad".
Pero fuera del centro de Tarin Kowt, la situación es totalmente distinta y no tardas en entrar en terreno controlado por los Talibán. "Para mi libro, por ejemplo, tuve que entrevistar a algunas personas en pueblos cerca de Tarin Kowt. Debido a la situación de inseguridad, no podía acercarme a ellos, así es que ellos venían a mí y yo pagaba por su seguridad".
Además de su investigación periodística, la vida de la familia de acogida afgana fue una experiencia excepcional. "Por el lado que da a la calle, sólo ves un muro ciego, pero al otro lado del compound la vida bulle. En mi casa vivían quince mujeres, diez hombres y un montón de niños. Por no hablar de las cabras, los gansos, gallinas y vacas que andan sueltos. Todas las mañanas tomaba café con leche fresca de vaca".
Separados
En la tradición afgana, el mundo de los hombres está estrictamente separado del de las mujeres, incluso dentro de los qualas. Dam habitaba y dormía con las mujeres, que, ya desde el principio, le hicieron vestidos alegres, pues las ropas negras afganas que ella misma había traído les parecían demasiado sombrías.
"En la calle, el negro está bien pero dentro del 'compound' es una fiesta de colores", explica Dam. "Cuelgan flores de plástico, por todas partes tienen neceseres con barras de labios y maquillaje, sus ropas son de intensos colores con brillantes accesorios, muy típico del sur de Afganistán".
Descontento
Pero fuera de los muros del quala reina el descontento. La población está frustrada por la evolución de los acontecimientos desde 2001, y también Karzai ha perdido popularidad. "Los habitantes de Tarin kowt y Deh Rawod que he entrevistado se volcaron, entonces, completamente en Karzai y no entienden por qué los Talibán están ganando terreno y el presidente no se encarga de la seguridad de Uruzgán".
Etiqueta: Afganistán, Hamid Karzai, Hans de Vreij, Holanda, solidaridad, Uruzgan
Artículos relacionados:
- Las sombras de la ayuda a Afganistán
- ¿Prolonga Holanda su misión en Uruzgán?
- Uruzgán: insuficientes iniciativa y tropas