Según palabras de Daan Everts, el que hasta hace poco fuera enviado civil de la OTAN en la capital afgana de Kabul, "Occidente comete muchos errores en Afganistán". Everts considera que la misión de la Alianza en el país tiene poco progreso y que aumenta la desconfianza entre los ciudadanos afganos. Estos días la OTAN se reúne en Lituania para hablar de una "gran estrategia para Afganistán".
| Daan Everts, Foto: Universidad de Groninga, Países Bajos |
Everts parece sorprendido por la presencia de unas 200 personas en la reunión convocada por la Asociación Real de la Ciencia Militar. Mucha gente en uniforme, con muchas condecoraciones, inclusive el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Holanda, el general Dick Berlijn. Todos escuchan con mucha atención la información dada por Daan Everts, que renuncia, después de año y medio como enviado civil de la OTAN en Afganistán.
Para decepción de Everts, de 66 años de edad, la comunidad internacional y la OTAN carecen de una estrategia común y coherente para Afganistán. Según Everts, la estrategia es demasiado fragmentada, en el terreno civil, militar y político. Cada uno hace una cosa y a su manera. Falta una visión total y muchos temas fracasan. Según Everts, la consecuencia es que muchos afganos desconfían y se preguntan si hay una agenda oculta.
Entre los ciudadanos afganos circula una teoría de complot. Según el experto, creen que los estadounidenses proporcionan armas y dinero a los Talibán, para justificar su presencia en Afganistán, porque el país es rico en materias primas como el hierro, el cobre y probablemente el petróleo y el gas. Hay una profunda duda sobre los móviles de la OTAN, explica Everts.
Para lograr que la misión de la Alianza en Afganistán sea exitosa, hay que cambiar muchas cosas. Para Everts, hay que enviar más militares. Si se interviniera con un número en proporción con la intervención que se produjo en su día en Kosovo, habría ahora 800.000 unidades en Afganistán. Pero no hay ni siquiera 40.000. Afganistán no es considerado como una prioridad.
En la capital de Lituania, Vilna, los países miembros de la OTAN se reúnen en estos momentos para hablar del envío de tropas a Afganistán. El ministro de Defensa estadounidense, Robert Gates, se ha quejado de que muchos países miembros no están dispuestos a enviar un número sustancial de unidades. Actualmente Estados Unidos se encarga de la mayor parte de la misión.
Por otra parte, Everts opina que la policía y el Ejército de Afganistán tienen que estar más involucrados en las operaciones en el país. Es muy importante, no es lo mismo si un afgano entra en una casa a medianoche o si lo hace un militar occidental.
Finalmente, Everts expone a su audiencia que los países musulmanes deberían asumir una mayor responsabilidad en Afganistán. Ahora es Occidente quien tiene que sacar las castañas del fuego.
Además de ello, la comunidad internacional deja actualmente una mala impresión al no haber llenado tres cargos importantes en Afganistán: el cargo de Everts, y los de los embajadores de la Unión Europea y de Naciones Unidas.
Daan Everts concluye que la política de la comunidad internacional en Afganistán es débil, falta coordinación y decisión. Naciones Unidas debe desempeñar un papel más importante. Para ello se necesita voluntad política, algo que falta en estos momentos.
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