La presencia de China en el continente africano es seguida con recelo por Occidente. El país asiático no sólo hace negocios en África, también se manifiesta cada vez más como un importante actor en el terreno de la ayuda al desarrollo. En estos momentos, cientos de miles de chinos están instalados en África y a su vez son cada vez más los africanos que arriban a Pekín.
Vestidos con un uniforme anaranjado y protegidos con gorros para protegerse contra el frío glacial, 15 africanos realizan sus ejercicios de calentamiento en un campo de fútbol ubicado en un barrio a las afueras de Pekín. Se trata de los jugadores de Africa United, el único equipo de fútbol de ese continente en China. " Desde El Cairo hasta Ciudad del Cabo, casi todos los países africanos están representados en nuestro equipo" dice con entusiasmo el etíope Sam Ahadu, asistente del entrenador.
Sam vive hace 10 años en Pekín y no tiene problemas para encontrar jugadores para el equipo. Hace algunos años, era todavía una excepción ver a un africano caminando por las calles de Pekín. Actualmente llegan cada vez más africanos a la capital china: " Yo creo que, en los últimos dos años, el número de africanos que llegan a China se ha duplicado. Se ven cada vez más hombres de negocios, pero también estudiantes que deciden venir a esta parte del mundo".
Sam trabaja para una fábrica de sillas, cuya producción esta dirigida al mercado africano. En China los costos de producción son mucho más bajos que en África. A veces se siente culpable porque su compañía hace la competencia a los fabricantes de muebles africanos. " Por eso, yo intento también lograr que los chinos se interesen por los productos africanos".
Buena reputación
Esta relación entre África y China no es nueva. Ya en los años sesenta China era muy activa en el continente. En ese momento China quería imponerse como líder del tercer mundo, como contrapeso al poderoso Estados Unidos. Ahora, el gigante asiático busca cada vez más el apoyo político en África para fortalecer su posición en las organizaciones internacionales. Sin embargo, cabe anotar que China está sobre todo interesada en el sector en el que en los últimos años invirtió miles de millones de dólares: las materias primas. China es consciente de que no cuenta con las suficientes reservas de petróleo y por ello se lanza a la búsqueda de nuevas fuentes de energía. Además, África ofrece una solución para el alto nivel de desempleo que existe en zonas rurales de China. Tan sólo en la República Democrática de Congo, se crearán en los próximos 5 años, 40 mil puestos de trabajo para los chinos en el sector de las infraestructuras.
Según Jonathan Holslag, Director del Instituto de Estudios Contemporáneos Chinos en Bruselas (BICCS) cada vez son más los cooperantes chinos que aterrizan en África, en la esperanza de crear una buena reputación en la población africana: " Más o menos son mil quinientos los cooperantes chinos activos en estos momentos en hospitales, colegios y proyectos agrícolas". La cifra exacta que China destina para la ayuda al desarrollo es según Holslag, un secreto muy bien guardado. Según algunas estimaciones China invertirá en los próximos 5 años, unos 8 mil millones en ayuda en África. Además, se otorgarán préstamos a los países africanos por valor de decenas de miles de millones de dólares.
Prestamos ventajosos
"Los préstamos chinos son una verdadera ayuda para nosotros," dice el embajador de Zimbabwe en Pekín, Lupando Mwape, en la recepción de la embajada. En la pared están colgados los retratos de los presidentes de Zimbabwe y de China, uno al lado del otro, como hermanos. " Los chinos saben lo que nosotros necesitamos. No imponen muchas condiciones a los préstamos y construyen la infraestructura que tanto necesitamos". Diez mil chinos trabajan en estos momentos en Zambia, en la construcción, entre otras cosas, de carreteras, estadios y dos colegios. El embajador estima que mensualmente, un promedio de cien zambianos llegan a Pekín en busca de una mejor vida.
Lejos de África, a la entrada de un enorme centro comercial en Pekín, se celebra la Primera Muestra Cultural Africana en China. La gente deambula curiosa entre los puestos con máscaras, estatuas y joyas africanas. Entre jirafas de madera e hipopótamos de piedra se encuentra Martha Mugani, originaria de la República de Zimbabwe: " Los chinos aprecian mucho nuestro arte. Llaman mucho la atención sobre todo las figuras de animales". Así mismo, Marta esta encantada con Pekín. Es su tercera visita a China. Dentro de dos meses, espera poder establecerse definitivamente en Pekín y abrir una tienda.
Rebuscadores
Hay cada vez más contacto entre los chinos y africanos. Hasta este momento, el acercamiento entre China y los países africanos se producía sobre todo a nivel diplomático. Nada asombroso, piensa Jonathan Holslag. " Son sobre todo las élites que se benefician de los nuevos lazos. Los ciudadanos de a pie en África prefieren que los chinos se vayan a que lleguen".
Pero en África no sólo llegan los trabajadores contratados, también llegan aquellos que trabajan en la economía sumergida. Además hay duras críticas sobre las condiciones laborales en los proyectos chinos en África. En Zambia, por ejemplo, los mineros se han rebelado contra las escasas medidas de seguridad en el trabajo. Esta no es la única crítica que se le hace al comportamiento de China en la región. Sobre todo occidente contempla con recelo el avance de China en África. China está vaciando a África, y no da nada a cambio, es una crítica recurrente.
Según Jonathan Holslag, China se toma muy en serio estas críticas: " Los chinos son conscientes de que si no se adaptan y suscitan el odio, a largo plazo sus intereses económicos se verán afectados". Luego de las protestas en Zambia, las empresas chinas mejoraron sus condiciones de seguridad.
Por otra parte, los chinos son muy selectivos en la manera de reaccionar a la crítica, anota Holslag: " En los países democráticos africanos, atienden con mayor esmero los cuestionamientos que en países con regímenes dictatoriales."
Doble moral
El embajador de Zimbabwe en Pekín, Mwape, se muestra sumamente irritado sobre la critica de occidente a China: "¡Pura hipocresía! Nadie habla de la enorme presencia de chinos en Estados Unidos o Canadá. Ahora que llegan a África llueve critica. ¡Durante la época de la esclavitud ejercida por Occidente, nadie se exigió que se nos compensara por el saqueo del continente!"
De nuevo en la cancha de fútbol en las afueras de Pekín, el asistente del entrenador Sam Ahuda reacciona mas moderado a las críticas contra la presencia de China en África. " Es obvio que ambas partes se aprovechan. China necesita recursos naturales y África necesita conocimiento e infraestructura. El único que tiene problemas es Occidente".
Suena el silbato, él arbitro anuncia el final del partido. Africa United gana por 5 a 1. Por ahora los africanos se colocan a la cabeza de la competición china. Los jugadores hacen un circulo y cantan victoria: " Hakuna Matata".