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En busca de aire limpio en China

Pieternel Gruppen

16-01-2008

Smog asfixiante, ríos negros y desiertos que ganan terreno. La creciente economía china tiene un lado negativo. En China se encuentran 16 de las 20 ciudades más contaminadas del mundo. Pero, el Gobierno chino hace todo lo posible para mejorar la situación y conseguir una imagen más verde.

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 Las viviendas está cubiertas de hollín
Cerca de la famosa Torre Drum y Belltower, en el centro de Pekín, me encuentro con Joris Thijssen de la oficina china de la organización medioambiental Greenpeace. Thijssen quiere mostrarme "la cara limpia" de china. Es obvio que esa cara no la encontraremos en Pekín. Sobre la ciudad pesa un smog leve, algunos transeúntes llevan una mascarilla. Dicen que respirar un día en Pekín es tan malo como fumar un paquete de cigarrillos. En consecuencia, abandonamos el creciente embotellamiento de tráfico. Cada año, el número de coches en Pekín aumenta en mil unidades.

Nubarrones grises
A pocas horas de distancia de Pekín está la localidad de Zhangjiakou, donde se encuentra la mayor central eléctrica a carbón del norte de China. Grandes nubarrones grises se ven sobre las cuatro altas chimeneas y las ocho torres de refrigeración que determinan el horizonte de la ciudad. Las calles con sus casas deterioradas parecen desiertas. Solo se ve un anciano vestido con un traje azul al estilo de Mao.

Al pie de la central carbonífera, Thijssen enumera los inconvenientes de la extracción y el uso de carbón. "Es un panorama impresionante, pero muy sucio. Dióxido de sulfato, dióxido de nitrógeno, dióxido de carbono, todas estas sustancias sumamente tóxicas brotan de esas chimeneas. El carbón es la fuente de energía más contaminante que conocemos. Tan solo a causa de la extracción se produce una enorme contaminación de los ríos".

chinadossier.jpgLas centrales de carbón producen el 70 por ciento de la energía que se consume en China. En consecuencia, China emite casi la misma cantidad de dióxido de carbono - causante del calentamiento global del planeta - que Estados Unidos. El Gobierno es consciente de los problemas e intenta tomar medidas. Los habitantes de Pekín reciben un subsidio cuando comienzan a utilizar gas en lugar de carbón para cocinar. Las centrales más contaminantes son reemplazadas por instalaciones limpias. Desgraciadamente, las nuevas centrales todavía no están provistas de alta tecnología, por lo que siguen siendo contaminantes.

Una capa de hollín
La central de Zhangjiakou está en medio de un barrio residencial y los habitantes sufren las consecuencias. Ningún transeúnte quiere hablar del tema, por temor a represalias de las autoridades. Pero en la tienda del barrio, donde se vende arroz, verdura y dulces, la gente se suelta. Li Rongzhen está comprando una golosina para su nieto y explica: "Aquí mucha gente tiene problemas respiratorios. Mi casa y mi ropa siempre están cubiertas de una capa de hollín. Espero que mi nieto tenga la oportunidad de abandonar este lugar".

Entretanto algunas mujeres han entrado y confirman su historia. Una de ellas, la anciana Zhao Yuzheng, cuenta que con una delegación del barrio se fue a Pekín para quejarse ante las autoridades sobre la contaminación. "No ha servido de nada. Algunos de nosotros han sido detenidos". Para el hombre de Greenpeace, Joris Thijssen, estas son historias conocidas: la gente recibe apenas compensación cuando se construye una central en su tierra y las autoridades hacen caso omiso de sus problemas de salud. Aún así, los ciudadanos tienen que intentar hacer valer su derecho ante el juez, por muy difícil que sea. Cada vez hay más juristas chinos que aceptan este tipo de casos. Al final de la visita, los habitantes de Zhangjiakou nos muestran sus tierras al pie de la central de carbón: el maíz está cubierto de una gruesa capa de tizne y de hecho es incomestible. Después de esta experiencia deprimente, es hora de mostrar la cara limpia de China.

Molinos de viento
A media hora en coche de Zhangjiakou encontramos por fin aire limpio. En la penumbra emergen unos cien molinos de viento al lado de la autopista. Thijssen aparca el coche e intenta acercarse lo más posible a los molinos. "¿No es maravilloso? La energía sustentable se desarrolla muy rápido en China, sobre todo la energía eólica. El año pasado estas fuentes de energía se duplicaron y todo parece indicar que este año pasará lo mismo. En mayo pasado no había nada en este lugar y ahora ya hay 100 molinos".

dossier_china_200x90.jpgEl actual plan quinquenal del Gobierno chino demuestra que la producción de energía sostenible es una tema serio. En el año 2010, la emisión de sustancias tóxicas debe disminuir en un 10 por ciento. China es consciente de que la contaminación frena el crecimiento económico y por eso los parques de molinos de viento crecen como hongos. Los chinos piensan siempre a lo grande. Han contaminado su país en un ritmo acelerado y lo quieren limpiar también en un ritmo acelerado.

Etiqueta: agricultura, crecimiento, derechos humanos, desarrollo, distribución de tierras, economía, Especial China, medio ambiente, sanidad

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