Smog asfixiante, ríos negros y desiertos que ganan terreno. La creciente economía china tiene un lado negativo. En China se encuentran 16 de las 20 ciudades más contaminadas del mundo. Pero, el Gobierno chino hace todo lo posible para mejorar la situación y conseguir una imagen más verde.
| Las viviendas está cubiertas de hollín |
Nubarrones grises
A pocas horas de distancia de Pekín está la localidad de Zhangjiakou, donde se encuentra la mayor central eléctrica a carbón del norte de China. Grandes nubarrones grises se ven sobre las cuatro altas chimeneas y las ocho torres de refrigeración que determinan el horizonte de la ciudad. Las calles con sus casas deterioradas parecen desiertas. Solo se ve un anciano vestido con un traje azul al estilo de Mao.
Al pie de la central carbonífera, Thijssen enumera los inconvenientes de la extracción y el uso de carbón. "Es un panorama impresionante, pero muy sucio. Dióxido de sulfato, dióxido de nitrógeno, dióxido de carbono, todas estas sustancias sumamente tóxicas brotan de esas chimeneas. El carbón es la fuente de energía más contaminante que conocemos. Tan solo a causa de la extracción se produce una enorme contaminación de los ríos".
Una capa de hollín
La central de Zhangjiakou está en medio de un barrio residencial y los habitantes sufren las consecuencias. Ningún transeúnte quiere hablar del tema, por temor a represalias de las autoridades. Pero en la tienda del barrio, donde se vende arroz, verdura y dulces, la gente se suelta. Li Rongzhen está comprando una golosina para su nieto y explica: "Aquí mucha gente tiene problemas respiratorios. Mi casa y mi ropa siempre están cubiertas de una capa de hollín. Espero que mi nieto tenga la oportunidad de abandonar este lugar".
Entretanto algunas mujeres han entrado y confirman su historia. Una de ellas, la anciana Zhao Yuzheng, cuenta que con una delegación del barrio se fue a Pekín para quejarse ante las autoridades sobre la contaminación. "No ha servido de nada. Algunos de nosotros han sido detenidos". Para el hombre de Greenpeace, Joris Thijssen, estas son historias conocidas: la gente recibe apenas compensación cuando se construye una central en su tierra y las autoridades hacen caso omiso de sus problemas de salud. Aún así, los ciudadanos tienen que intentar hacer valer su derecho ante el juez, por muy difícil que sea. Cada vez hay más juristas chinos que aceptan este tipo de casos. Al final de la visita, los habitantes de Zhangjiakou nos muestran sus tierras al pie de la central de carbón: el maíz está cubierto de una gruesa capa de tizne y de hecho es incomestible. Después de esta experiencia deprimente, es hora de mostrar la cara limpia de China.
Molinos de viento
A media hora en coche de Zhangjiakou encontramos por fin aire limpio. En la penumbra emergen unos cien molinos de viento al lado de la autopista. Thijssen aparca el coche e intenta acercarse lo más posible a los molinos. "¿No es maravilloso? La energía sustentable se desarrolla muy rápido en China, sobre todo la energía eólica. El año pasado estas fuentes de energía se duplicaron y todo parece indicar que este año pasará lo mismo. En mayo pasado no había nada en este lugar y ahora ya hay 100 molinos".
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