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El papel clave de los monjes en Myanmar

Pieternel Gruppen

01-10-2007

El Ejército de Myanmar, la antigua Birmania, ha eliminado las barricadas de dos templos importantes en la ciudad de Rangún. Los soldados siguen vigilando las entradas y salidas de la celebre Pagoda de Shwedagon.

En las últimas semanas, decenas de miles de monjes se reunieron en el templo más célebre del país, para manifestarse contra el régimen militar.

En Myanmar, los monjes son muy respetados. Más de un 75 por ciento de la población es budista. En el terreno administrativo, los militares controlan el país, pero la autoridad moral está en manos de los monjes. Incluso los generales de alto rango dependen de los monjes budistas para su "bienestar espiritual".

Rechazo a  las donaciones
Debido a su negativa de recibir donaciones de los militares,  los religiosos dan una clara señal. La gente les regala a los monjes comida, lo que les proporciona "crédito religioso". Los monjes dependen de estas donaciones, porque no se les es permitido tener dinero.

La junta militar de Birmania es consciente de las estrechas relaciones entre los monjes y la población laica en Birmania. Los generales ayudan en la financiación del mantenimiento de los templos. De 1985 a 1986, el holandés Frits Koster fue monje en Myanmar. Según él, esa estrecha relación se hace notar en las protestas.
 
Es obvio, señala Koster, que la junta militar tiene más paciencia con los monjes que con los demás ciudadanos. Se lo piensan muy bien antes de atacar a los monjes. Koster sospecha que hay más víctimas entre los laicos que entre los religiosos.

Centro de la sociedad
En Myanmar los monjes son muy valiosos, dice Koster. En Europa, los monjes no están involucrados en la sociedad, en la ex Birmania sí. Un hombre, a pesar de estar casado, puede convertirse por un tiempo en monje. Es muy sencillo: uno tiene que hacer un voto de obediencia a un abad, prometiendo que cumplirá las reglas de los monjes. No es necesario ser monje toda la vida, en cualquier momento se puede colgar el hábito. Esta es una de las razones por las que los monjes están tan cerca de los laicos, explica Koster.
A falta de psicólogos y terapeutas, la gente se dirige a los monjes con sus problemas personales. Al mismo tiempo, ayudan en la enseñanza y en proyectos de desarrollo. Los monjes son los que mejor conocen el descontento y la pobreza entre la población, explica Koster.

Resistencia pacífica
Algunos religiosos muy carismáticos han llegado a la conclusión de que el régimen militar ha ido demasiado lejos y que llegó el momento de protestar y manifestarse. Koster no cree que los monjes ganen la contienda contra los militares. Las últimas noticias indican que el régimen militar vuelve a controlar la situación. Aún así, el holandés cree que la protesta pacífica ha dado resultado. "El mundo entero sabe ahora lo que pasa en Myanmar. Un enviado de la ONU viajó a la región", señala Koster, quien al mismo tiempo espera que de manera indirecta la protesta de los monjes contribuya a una mayor libertad y bienestar en este país paupérrimo.

Etiqueta: asia, birmania, manifestaciones, miles, monjes, myanmar, pobre, protesta, régimen militar, templo

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