El uso de mano de obra infantil en China es un problema que lejos de resolverse, continúa en aumento. Así lo establece la organización no gubernamental China Labour Bulletin, CLB, suscribiendo las preocupaciones de otras ONG´s y del Comité Olímpico Internacional.
La CLB, con sede en Hong Kong, intentó dar una imagen lo más completa posible de la problemática de la mano de obra infantil en China. Para ello, entrevistó a representantes del Gobierno, profesores, empresarios, niños trabajadores y sus familias.
Sistema educativo chino
Aunque el informe identifica la pobreza como un factor importante que da origen al trabajo infantil, no la considera como la causa primaria del problema. Ésta se encontraría en realidad en las fallas del sistema educativo chino.
La potencia asiática destina sólo un 2,7% del Producto Nacional Bruto al presupuesto educativo, lo que representa menos de la mitad del mínimo recomendado por Naciones Unidas. Los institutos de enseñanza primaria y secundaria en las áreas menos desarrolladas del país prácticamente no reciben fondos estatales.
El hueco presupuestal debe ser llenado por los padres de los estudiantes, cuya situación económica no es en absoluto holgada. Muy a menudo, los padres deben sopesar la inversión en la educación de sus hijos contra la más urgente necesidad de ganar el sustento diario. Los investigadores que compusieron el informe descubrieron que en algunas regiones de China, el porcentaje de estudiantes que no completa la educación secundaria supera el 40%.
A las carencias económicas, se suma el hecho de que el currículo escolar tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria da prioridad a la excelencia académica sobre un entrenamiento vocacional de amplio espectro. A muchos estudiantes les resulta imposible alcanzar el nivel exigido. Al mismo tiempo, los centros educativos hacen una “limpieza” dentro de sus filas de estudiantes, en su afán por lograr un alto índice de aprobación de los exámenes.
Legislación laxa
La legislación china prohíbe el trabajo de menores de 16 años, y estipula regulaciones especiales para aquellos trabajadores que no hayan cumplido los 18 años de edad. Sin embargo, la laxitud con que se aplican estas leyes, que terminan supeditándose a intereses económicos locales, impide que el problema se solucione.
Un incidente que salió a la luz en junio de este año dejó ver cuán extremo podía llegar a ser este fenómeno. Familiares de niños secuestrados en las provincias de Henan y Shanxi recurrieron a la Internet para denunciar la grave situación. Los niños trabajaban bajo condiciones de esclavitud en fábricas de ladrillos, y los dueños de las fábricas contaban con la complicidad de las autoridades locales.
El uso de la mano de obra infantil está tan extendido en China, que el fenómeno incluso se presenta en fábricas autorizadas para producir los artículos oficiales de los Juegos Olímpicos de Pekín. En muchos casos, los docentes mismos llevan a sus estudiantes a las fábricas, recibiendo a cambio atractivas comisiones.
Recomendaciones
En la sección final del informe, la CLB da al Gobierno chino recomendaciones para poner fin a la problemática del trabajo infantil. En primer lugar, que se simplifique y clarifique la legislación que protege a los niños de la explotación laboral. Esto debe ir acompañado de mecanismos que obliguen a los funcionarios estatales a implementar estas leyes, combatiendo al mismo tiempo la corrupción. Importante es además que se dé más espacio a las organizaciones no gubernamentales y otros grupos sociales.
Pero la recomendación más importante, es a la vez la más obvia: las autoridades chinas deben destinar suficientes fondos a la educación para garantizar que todos los niños puedan completar la formación primaria y secundaria.
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