La Iglesia Católica en Cuba aprovecha el marco de la visita de Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, para pedir que se concreten "cambios impostergables en la Isla".
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Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano |
Parte de su viaje estará dedicado a los encuentros con los representantes de las instituciones cubanas, entre ellos Raúl Castro, mientras que en la agenda no aparece algún encuentro con el presidente cubano, Fidel Castro.
En octubre de 2005, Bertone, cuando era Arzobispo de Génova, hizo una visita pastoral a Cuba y en aquella ocasión Fidel Castro expresó su deseo de invitar al papa Benedicto XVI a la isla.
Bertone contó que en aquel encuentro el mandatario cubano le había dicho que Benedicto XVI era un Papa que le gustaba.
"Es una gran persona, me he dado de inmediato cuenta mirando su rostro, el rostro de un ángel", dijo Castro durante su reunión con Bertone.
La nueva visita de Bertone a la Isla, esta vez como Secretario de Estado, rememora el viaje histórico de Juan Pablo II a Cuba en 1998 y en el que se entrevistó con el presidente Fidel Castro, y en la que afirmó que las medidas del embargo de EEUU sobre la nación caribeña eran "injustas y éticamente inaceptables", además de pedir a las autoridades de la isla mayor "libertad y pluralismo".
Pablo Gámez: ¿ Hace la ausencia actual del presidente Fidel Castro del gobierno en Cuba una diferencia considerable en el marco de esta visita del número dos del Vaticano a la isla?
Jaime Ortega: La visita de Tarcisio Bertone se debe a la conmemoración de los diez años de la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba. Él fue invitado por la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, también por el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque. La invitación se extiende cuando ya el presidente Fidel Castro llevaba ya casi un año alejado de sus funciones. Es posible que Fidel Castro reciba al cardenal Bertone, pero que lo haga o no lo haga no cambia en nada el contenido conmemorativo y pastoral de la visita del Secretario de Estado de la Santa Sede(...) Y tampoco respecto a las conversaciones que sostendrá con altos funcionarios del gobierno cubano. Pienso que su visita, que es como un eco a la realizada hace diez años por el Papa Juan Pablo II, producirá también un beneficio apreciable para la Iglesia en Cuba.
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JO: Creo que Juan Pablo II se refería mucho a la apertura cultural que debe haber. Cuba está en el mundo Occidental Cristiano, ese mundo quizás Cuba puede tener unas características especiales, no de aislamiento diplomático(...). Sucede que ha habido una serie de factores debido al tiempo en que en Cuba sobre todo hubo una influencia de aquel socialismo soviético muy marcado, cuando parecía que formábamos parte de un mundo muy diverso. Con el tiempo que ha pasado, con la terminación de estas realidades del socialismo real en Europa Oriental, con los viajes turísticos, con la cantidad de visitantes que llegan a Cuba, con los cambios normales que la historia produce, hay una mayor apertura de Cuba hacia el mundo. La apertura del mundo a Cuba depende de factores políticos, como son las relaciones difíciles con Estados Unidos, y ciertas relaciones difíciles con la Unión Europea.
P.G: Entonces piensa que esa apertura deseada por Juan Pablo II no se ha podido concretar...
JO: Él formuló un deseo. Eso se ha ido produciendo, en la línea de apertura que le he expuesto. Es un camino todavía a recorrer, sobre todo a la apertura recíproca de unos países hacia Cuba y de Cuba a otros países. Depende muchas veces de condiciones políticas, económicas.
P.G: ¿Piensa que efectivamente el elemento de la difícil relación de Cuba con Estados Unidos, y en concreto el embargo que pesa sobre la Isla, ha sido uno de los impedimentos más importantes para la deseada apertura?
JO: Sí, yo creo que sí.
P.G: La iglesia católica cubana, en el marco de la visita de Bertone, pide cambios concretos y cambios impostergables. ¿De qué cambios estamos hablando?
JO: Comparto con mis hermanos obispos, en el mensaje de Navidad, unos puntos de vista que expresan lo que Ud. solicita como opinión mía acerca de estos cambios. Nosotros acogemos con esperanza el clima de renovación que se ha producido en Cuba, cuando Raúl Castro expresó la necesidad de cambios estructurales en Cuba. E invitó a toda la sociedad cubana a debatir sobre ese tema de forma abierta. Esta posibilidad de debate es de por sí algo novedoso, y fundamenta nuestra esperanza de que progresivamente (...) algunas cosas puedan cambiar para beneficio de nuestro pueblo, la economía, por ejemplo. Lo mismo puede suceder en el orden social y político. Hay una serie de hechos y factores que han generado expectativas con respecto a esos cambios que son anunciados, propugnados y debatidos últimamente entre nosotros.
P.G: "Expectativas acerca de cambios necesarios que puedan mejorar y transformar la vida nacional cubana". ¿Qué rol desempeña la iglesia católica en Cuba ante estas expectativas?
JO: En mi homilía del primero del año respondo a esta inquietud. La iglesia católica desempeña en la sociedad un papel en cualquier aspecto del bien común del pueblo por medio de su misma misión. La Iglesia está presente en el medio social, propone un mensaje que es de orden ético, que se dirige al comportamiento del ser humano para orientarlo hacia el bien común (...) La Iglesia ayuda a que las expectativas de los hombres se transformen en verdaderas esperanzas y hechos reales.
P.G: ¿Cuán difícil le ha resultado a la iglesia católica introducir este mensaje en la sociedad cubana, habida cuenta que cada revolución tiene como uno de sus adversarios a la iglesia católica?
JO: No solamente las revoluciones nos tienen como sus adversarios. El mensaje de la Iglesia es siempre desestabilizante de las posiciones seguras, confiadas, que constituyen a veces una ideología más a la derecha o más hacia la izquierda, liberal o marxista. Con su evangelio la Iglesia crea polémica. La Iglesia tiene su modo propio(...) No nos debemos sentir nunca a la defensiva, ni tampoco impugnada. Recordar que nuestro maestro y Señor nos dijo que nos veríamos siempre, sin importar las circunstancias. Yo creo que esto se ha verificado mucho en la historia moderna. Se verifica hoy en el mundo en el impulso al secularismo excesivo que quiere sacar a la Iglesia del ruedo público. A un laicismo que lleva hasta el extremo en las limitaciones y que no acepta que la Iglesia se pronuncie. Pero hemos continuado con nuestra misión, muchas veces aceptada, otras veces incomprendida. Muchas veces con dificultades y tratando de superarlas. La Iglesia siempre tiene su método para esto. Tenemos el diálogo, la persuasión, la insistencia, el estar siempre presente con un sentido de colaboración al bien común, aunque a veces no seamos comprendidos (...). Es lógico que nuestro mensaje provoque choques y dificultades.
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