Como en el juego de billar, el presidente Álvaro Uribe se enfrenta esta semana a una partida a varias bandas que podría marcar la suerte de su segundo periodo presidencial que comienza el 7 de agosto. En el ámbito nacional, atravesado por una estela de escándalos en el Ejército, que van desde crímenes contra policías antinarcóticos, corrupción, hasta denuncias de desapariciones forzadas, Uribe apela a la jerarquía católica para tender puentes con la guerrilla de las FARC, a su vez enfrentada con el también alzado en armas, Ejército de Liberación Nacional, ELN, en el departamento petrolero de Arauca.
En la política exterior, Uribe cumple un febril y estratégico itinerario: hoy asiste en Quito a la reunión extraordinaria del Consejo Presidencial Andino, convocado por su homólogo boliviano Evo Morales, que preside el menguado organismo subregional, tras el retiro de Venezuela. El miércoles se entrevistará en Washington con el presidente norteamericano, George W. Bus, y la jefe de la diplomacia estadounidense, Condoleezza Rice, de quienes Uribe es su mejor aliado en la región. Por último, llegará el jueves a Caracas para instalar la comisión binacional colombo-venezolana, entrevistarse con su colega Hugo Chávez, e inaugurar conjuntamente las obras del gasoducto que permitirá la salida del combustible venezolano por el litoral pacífico colombiano.
Poco antes de iniciar su gira, Uribe se entrevistó con los obispos Fabio Rubiano, cardenal primado, y Augusto Castro, Presidente de la Conferencia Episcopal, máxima autoridad católica del país, quienes dejaron entrever que apoyarán los intentos de acercamiento del Gobierno con las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, y mantendrán la colaboración para las negociaciones en curso con el Ejercito de Liberación Nacional, ELN.
"Nos encontramos para escuchar al Presidente, quien quería reafirmar su voluntad de paz, y nosotros como Iglesia, no como empleados de nadie, le dijimos que colaboraremos con mucho gusto", dijo el obispo Castro al terminar la reunión. En cuanto a la posibilidad de un acuerdo humanitario para el intercambio de guerrilleros presos por militares y políticos secuestrados por las FARC, Monseñor Castro dijo: "yo veo la paz más cercana hoy que en el pasado". Las voluntades y las actitudes, "apuntan a que es posible llegar pronto a un acuerdo humanitario", añadió.
Desde que lo reeligieron, el 28 de mayo, éste es el segundo gesto que hace el Presidente en busca de una negociación con la principal guerrilla tras culminar la desmovilización, aunque no el desmonte de los grupos paramilitares, que al parecer se estarían reciclando. Hace una semana se insinuó la posibilidad de que Fabio Valencia sustituyera al Comisionado de Paz, Luís Carlos Restrepo. Valencia fue el negociador de paz del fallido proceso entre las FARC y el gobierno del ex Presidente y actual embajador en Estados Unidos, Andrés Pastrana. Se sabe que en el pasado, Valencia contaba con la aceptación de la cúpula insurgente.
Pero en las toldas guerrilleras la situación es compleja, pues aunque FARC y ELN tienen acuerdos y unidad de acción en buena parte del territorio nacional, en el nororiental Arauca, fronterizo con Venezuela, la guerra intestina es a muerte, y no se limita a sus filas sino que afecta también a los civiles.
La disputa habría cobrado carácter nacional al publicarse esta semana en la página Web de las FARC un comunicado fechado en marzo, en el que llama a las bases elenas "revolucionarios que actúan al servicio del enemigo", y les pide marginarse: "milicianos del ELN, les invitamos a permanecer al margen de un proceso que debe ser definido por las fuerzas armadas".
La presencia y fuerza del ELN en Arauca es de vieja data. A mediados de la década de 1980, allí recompuso sus finanzas y se fortaleció gracias al dinero que recibió de la multinacional alemana Manessman, que le pagó por no interferir en la construcción del oleoducto que va del pozo de Caño Limón hasta el norteño puerto de Coveñas, en el Caribe. Por años el ELN controló presupuestos oficiales, se benefició de las jugosas regalías petroleras, definió inversiones y jerarquizó obras. Luego, en los años 90, marcados por la bonanza de la coca, las FARC empezaron a disputar el control de la región.
Se estima que actualmente en Arauca las FARC tienen unos 1.500 hombres repartidos en los frentes 10 y 45, en tanto que el ELN contaría con unos 500 del Frente Domingo Laín. Según rumores, en un intento de calmar los ánimos y llegar a un acuerdo, a inicios de este año los jefes locales de ambas organizaciones convinieron una reunión que, sin embargo, concluyó en la muerte del alias el Che, comandante de las FARC, a manos de la alias La Ñeca, del ELN, desatándose así la actual vendetta con un saldo de decenas de muertos, muchos de ellos civiles. De ahí el llamado del Gobernador, Julio Acosta, quien ha dicho que los guerrilleros "con sus fusiles arreglen sus pelea", pero que no involucren a la población.
El Presidente Uribe tratará sin duda estos temas en sus diversos encuentros, desde Quito hasta Caracas, siendo sin duda el más decisivo el que sostenga en Washington con Bush y Rice. Su reelección afianza el papel de contrapeso que pueda cumplir el mandatario colombiano, en una zona marcada por el protagonismo ascendiente del presidente Chávez , principal antagonista verbal de Washington.
Con el pragmatismo que lo caracteriza, Uribe intentará poner en práctica lo que dijera el 28 de mayo, tras cobrar el triunfo de la reelección, cuando advirtió que su lealtad y coincidencia con el gobierno de Bush -fue el único mandatario suramericano que avaló la invasión a Irak- debía combinarse con solidaridad y cordialidad con los países vecinos. Al mismo tiempo, tratará de suavizar el efecto de los escándalos en el Ejercito que condujeron a que el Congreso congelara dineros destinados al Plan Colombia de antinarcóticos y contrainsurgencia. Uribe también llevará el recado de los andinos para que se amplíe por un año el Sistema de Preferencias Andinas que vence el 31 de diciembre. En tanto, los tratados bilaterales de Libre Comercio que Colombia y Perú suscribieron con Washington serían aprobados por los respectivos congresos y entrarían en vigencia posiblemente a mediados de 2007. En cuanto a Ecuador y Bolivia, es incierta la definición de tratados equivalentes, los cuales fureon el detonante para el retiro de Venezuela.
En Caracas, Uribe intentará recomponer el frente comercial, el segundo en importancia para las exportaciones colombianas, después de Estados Unidos. No hay que descartar exploraciones para una eventual intermediación del Palacio de Miraflores (sede del gobierno venezolano) en una negociación con las FARC, a lo que Chávez ha dicho estar dispuesto. Y ya se sabe que ambos mandatarios tienen empatía derivada de su bolivarianismo confeso y también de similares características personales, aunque el signo ideológico sea contrario.
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