Para los ministros holandeses de Relaciones Exteriores, Maxime Verhagen, y de Ayuda para el Desarrollo, Bert Koenders, no fue fácil estrechar la mano al presidente de Sudán, Omar al-Bashir. "Si pensamos en las miles de víctimas que hay, el presidente tiene alguna responsabilidad", dijo el ministro Verhagen después de la reunión con al-Bashir.
Durante el reciente encuentro celebrado en Jartum, el presidente sudanés dijo que en la formación de las fuerzas de paz conjuntas el aporte de Holanda será bienvenido. Al-Bashir se refería a las tropas de paz para Darfur, que estarían formadas por militares de Naciones Unidas y de la Unión Africana. Hasta ahora el Gobierno de Jartum se oponía de manera terminante a la entrada a Darfur de soldados que no fueran de la Unión Africana.
Irritación contra el Gobierno
Otras decisiones de importancia fueron nuevamente aplazadas por el Gobierno sudanés, lo que no deja de irritar a la comunidad internacional. "El bloqueo es total responsabilidad del Gobierno sudanés", dijo Verhagen.
El Gobierno de La Haya está considerando la posibilidad de colaborar con las fuerzas de paz con un hospital de campaña. "Podríamos desempeñar un papel en el buen funcionamiento de las unidades africanas. Pero antes de tomar una decisión son necesarias varias conversaciones", dijo el ministro Verhagen después del encuentro con al-Bashir.
Los ministros holandeses visitaron también la provincia de Darfur. Según Jartum esta provincia "es totalmente segura", pero Verhagen y Koenders querían constatar personalmente que las condiciones están dadas para que las fuerzas de paz protejan a la población. Después de pasar por los campamentos de refugiados del norte de Darfur, el helicóptero que los llevaba sobrevoló las aldeas destruidas por las milicias árabes leales al Gobierno, y aterrizó en la aldea de Kabkabiya, nombre que en la lengua local significa "lugar de guerra".
La zona alrededor de Kabkabiya ha sido una de las más castigadas en el reciente conflicto. Hay lugares donde la gente se encuentra sin ayuda desde hace meses, porque la inseguridad en los caminos hace imposible que las organizaciones humanitarias lleguen hasta sus aldeas. Los ministros conversaron con algunos refugiados y visitaron algunos proyectos de desarrollo financiados por Holanda.
Holanda es un donante de importancia en Sudán. El año pasado entregó 140 millones de euros al país africano. Además, en los últimos 3 años Holanda ha entregado 50 millones de euros a la Unión Africana.
Prisión abierta
La visita a Darfur confirmó los temores de los altos funcionarios holandeses: "Darfur es una prisión abierta donde nadie tiene futuro" manifestó Bert Koenders. "La protección de esas personas es una cuestión esencial. No podemos olvidarnos de Darfur", concluyó el ministro holandés de Ayuda al Desarrollo.
Los ministros Verhagen y Koenders se entrevistaron también con numerosos líderes políticos, activistas de derechos humanos, y representantes de organizaciones humanitarias. En la ciudad de Juba, al sur de Sudán, se habló sobre la posibilidad de un acuerdo entre las agrupaciones rebeldes.
El líder rebelde de Darfur, Ahmad Abdelshafi, preguntó si Holanda estaría dispuesta a ser la sede de eventuales conversaciones de paz. En caso que la solicitud sea también hecha por la Unión Africana, La Haya considerará la posibilidad de mediar en el conflicto. "Holanda es visto como un país muy crítico, pero que no hace las cosas en su propio beneficio", dijo el ministro Koenders: "Por lo mismo, el papel de mediación que podamos cumplir es muy apreciado en Sudán".
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