Un millón y medio de chicos ugandeses deben aprender a sobrevivir sin la presencia de sus padres. El país africano tiene el mayor número de huérfanos del África subsahariana. Muchos padres mueren por culpa del SIDA pero, también muchos otros fallecen por falta de cuidados médicos. Al respecto, las cifras no dejan lugar a dudas: 5.000 mujeres mueren cada mes durante el parto. En las afueras de Kampala, la pareja holandesa, Piet y Pita Buitendijk, busca ofrecer un hogar a esos niños huérfanos.
Levantar un hogar con ayuda holandesa
Un grupo de chicos canta a todo pulmón en la galería de la vivienda de Piet y Pita Buitendijk. Muchos son huérfanos o bien, por una razón o por otra, no pueden vivir más en sus hogares paternos, tal como es el caso de Flora, de diez años. Flora se subió a un autobús en Sudán para escapar de los maltratos en su casa, se apeó en Kampala y fue encontrada por la policía.
Con dinero donado por ciudadanos holandeses, Piet y Pita ofrecen un hogar a chicos como Flora. La ayuda también llega de la mano de las azafatas holandesas que con frecuencia les llevan ropa a los pequeños. Cooperantes holandeses y ugandeses colaboran en la educación.
A la hora del almuerzo los chicos comen un sandwich de pan de centeno con huevo y esa comida no es la única influencia holandesa en la educación de los pequeños, admite Pita:
"La atención personalizada es algo típicamente holandés. De todas formas, lo que aspiramos es a conseguir una mezcla de ambas culturas, tanto ugandesa como holandesa. Por ejemplo, la capacidad de relativizar es algo que caracteriza a los ugandeses. Y por supuesto también bailar y cantar."
Permiso para ser niño
Juliette tiene 15 años. Cuando hace un año tuvo a su hijo Filemon, fruto de una violación, no tenía adónde ir. Después de deambular por todas partes, finalmente recaló en la casa de la familia Buitendijk. Gracias a los cuidados que recibe Filemon, la propia Juliette puede volver a ser una niña, aunque más no sea de vez en cuando, destaca Piet Buitendijk:
"Le hemos enseñado inglés a Juliette y ahora también va a la escuela. En su tiempo libre puede dedicarse a ser mamá, si así lo desea pero, fundamentalmente, somos nosotros los que nos encargamos del cuidado del bebé. De esta forma, logramos que estén juntos. Por las dudas, una cosa está clara: ella ama profundamente a su bebé por lo que la posibilidad de que se encargue de su hijo, cuando sea adulta, es muy grande."
Los niños no sólo tienen un hogar seguro sino también reciben educación. Una buena preparación escolar evitará que vuelvan a terminar en la calle. Piet y Pita planean levantar dentro de poco tiempo una clínica para mujeres embarazadas donde puedan dar a luz en condiciones de seguridad. De esta manera, pretenden abordar de raíz el problema de los niños huérfanos. Pita reconoce que es una tarea titánica pero gratificante. "Tener 86 niños correteando todo el día es agotador, a las ocho de la noche nos vamos rendidos a la cama pero, vale la pena".
Traducción: Patricia Karpovic
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Etiqueta: africano, holanda, huérfanos, l África subsahariana, sobrevivir, ugandeses