Nadie sabe con exactitud dónde se encuentra el líder rebelde Joseph Kony, del Ejército de Resistencia del Señor (ERS). Su paradero se desconoce desde que el pasado abril se negara a firmar un acuerdo de paz. Los norugandeses ya no quieren esperar más por una paz oficial, e intentan por cuenta propia poner un punto final al pasado.
Es difícil imaginarse que hace pocos años, miles de niños invadían las calles de Gulu por la noche. Temían ser secuestrados por el Ejército de Resistencia del Señor, y se apiñaban en verandas y centros de acogida. Por la mañana regresaban a sus pueblos, en las cercanías. Hoy día son otras las actividades que dominan en Gulu. Por toda la ciudad se están construyendo hoteles, restaurantes y comercios.
Programa radial para rebeldes
En el centro de la ciudad, se encuentra el edificio de la estación local de radio MegaFM . Durante la guerra, aquellos rebeldes que regresaban, recurrían a la radio. Cuando las negociaciones entre el Gobierno ugandés y el ERS se estancaron, los periodistas iniciaron un programa de radio pidiendo a los rebeldes que abandonaran la lucha y regresaran a sus hogares.
Los rebeldes en la jungla que escuchaban en secreto la radio se enteraron por MegaFM que no tenían nada que temer si regresaban a sus pueblos. Aquellos que lograban escapar, contaban su historia en el estudio. Al mismo tiempo, enviaban saludos a sus camaradas en la selva, y les comentaban que no tenían nada que temer. El programa posibilitó también la reunificación de los ex rebeldes con sus familias.
Kony se opone
Como líder religioso, el arzobispo de Gulu, John Baptist Odama, está muy comprometido con el proceso de paz. Las iniciativas locales son la mejor manera de lograr una reconciliación, comenta Odama en la recepción de su iglesia. Varias fueron las oportunidades en que, con su túnica blanca, se internó en la jungla para convencer a los rebeldes de que participen en las conversaciones de paz. Odama sostiene que el líder rebelde Joseph Kony constituye un importante obstáculo, porque se ha negado a firmar el acuerdo.
A pesar de que no exista un acuerdo de paz oficial, el arzobispo ve regularmente en su distrito rituales locales de reconciliación. Como ejemplo cita la tradición de beber del cáliz amargo. En esta ceremonia se reúnen el perpetrador y la víctima, junto con sus familias o clanes. El culpable pide perdón, y debe pagar una compensación. Junto con la víctima, bebe un líquido amargo de una calabaza vacía. A través de este gesto, el damnificado deja ver que ha perdonado al culpable.
Víctimas civiles
También en la localidad de Opota, los habitantes han decidido saldar cuentas con el pasado por medio de rituales.
Hace unos años, este pueblo estaba completamente abandonado, nos cuenta Okidi John Smart, y nadie se atrevía a regresar luego que los rebeldes atacaran, el 22 de octubre de 2002. En ese entonces, detuvieron a 27 civiles inocentes y les dieron muerte. El resto de la gente fue forzada a mirar las ejecuciones.
Opota se transformó en un pueblo fantasma; nadie quería vivir allí. Los ancianos del pueblo decidieron entonces llevar a cabo un ritual, sacrificando una oveja y una cabra. Toda la comunidad participó, y de esa manera lograron cerrar un oscuro período de su historia. En el presente, cada 22 de octubre, toda la comunidad se reúne para rezar, frente al monumento blanco donde están grabados los nombres de los 27 muertos.
Nuevas tensiones
Ahora que la región está relativamente tranquila, son muchos los norugandeses que quieren mirar hacia el futuro y retomar sus vidas. Sin embargo, Oryema Justin Boswell, de la radio MegaFM, advierte ante la posibilidad de nuevas tensiones, como conflictos por la tierra, que pueden fácilmente producirse al retornar tanta gente. En muchos casos, la extensión de los terrenos no está estipulada en documentos, y diferentes familias reclaman las mismas tierras.
También ahora, la estación de radio puede funcionar como medio reconciliador. Boswell comenta que en poco tiempo se iniciará un nuevo programa, en el que los periodistas van a los pueblos para tratar estos problemas, pero principalmente para encontrar soluciones.
Testimonios de víctimas:
| Stella Akello (20 años de edad) |
| "En 1996, el Ejército de Resistencia del Señor me secuestró. Me obligaban a llevar cargas pesadas y cuando, en una ocasión, me caí, me dieron una paliza terrible. Pero lo más agraviante es que me ‘entregaron' a uno de los comandantes, con lo que me convertí en una de sus seis mujeres. Las otras cinco me ayudaron en el parto. Seis años más tarde logré escapar, y aunque estaba embarazada, corrí durante siete horas con mi hijito de tres años. Temía que mi comunidad no me aceptara, pero, por fortuna, fui bien recibida. Espero que los otros cautivos también recuperen la libertad. Si bien perdí mi juventud, no considero necesario que los responsables sean encarcelados, al fin y al cabo, son seres humanos y los debemos perdonar, incluso a Joseph Kony." |
| Denis Oyet (18 años) |
| "Kony es un hombre extraño; lo sé porque durante dos años fui su guardaespaldas y yo debía cargar su silla. Tiene una característica difícil de explicar, pero el presiente cosas que van a suceder. La reconciliación es un proceso prolongado y, nosotros, como ex rebeldes, no siempre somos aceptados. Pero, la reconciliación debe ser una causa común, sin excluir a nadie; debemos olvidar el pasado y concentrarnos en el futuro. Pero, no puedo olvidar el daño que Joseph Kony me hizo, ya que exterminó a mi familia. Lo que sí sé con toda certeza es que Kony no terminará en la cárcel porque nunca regresará." |
| Otika Martin (28 años) |
| "Joseph Kony merece la cárcel ya que es responsable de todo, y casi todos los miembros de su Ejército del Señor han sido obligados a incorporarse, han sido, al igual que yo, secuestrados y obligados a cometer crímenes atroces. He visto a diario dar muerte a personas y he sido obligado ha hacerlo. Después de ser herido durante un enfrentamiento con el Ejército regular, logré escapar junto con otros dos chicos. Lo que más me duele es que la comunidad no me acepta y que se habla mal de nosotros, los ex rebeldes. Nadie comprende que nos obligaban a cometer atrocidades." |
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Etiqueta: Ejército de Resistencia del Señor, ERS, Joseph Kony, masacre, Uganda
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