La oposición en Zimbabue teme que el actual presidente, Robert Mugabe, pretenda celebrar una segunda ronda de las elecciones presidenciales, para provocar la violencia y ha pedido a la comunidad internacional evitar que se produzca un baño de sangre en el país. Según Nelson Chamisa, portavoz del partido opositor, MDC, Mugabe quiere vengarse por la pérdida de los comicios.
Publicación de los resultados
Todavía no se ha publicado el resultado oficial de las elecciones presidenciales, que se celebraron el sábado de la semana pasada. El partido opositor, MDC, de Morgan Tsvangirai, quería presentarse en el juzgado de la capital Harare, para forzar la publicación de los resultados. Sin embargo, los abogados del partido han sido retenidos en las puertas del juzgado. Uno de los abogados, Alec Muchadehama, declaró a periodistas reunidos frente el juzgado que la policía amenazaba con disparar si intentaban entrar en el juzgado.
El MDC quiere poner fin al atraso en la publicación de los resultados, porque aumenta la sospecha de fraude. La oposición reivindica la victoria y opina que Morgan Tsvangirai debe ser investido como presidente. Sin embargo, observadores independientes estiman que es posible que Tsvangirai no haya logrado una mayoría absoluta, y que una segunda ronda es necesaria.
Ostentación de poder
Debido a esa información, la ejecutiva del partido gobernante, ZANU-PF, ha manifestado su apoyo al actual presidente Mugabe en una segunda ronda electoral. Observadores y periodistas presentes en Zimbabue estiman que esa segunda ronda se celebrará en una "atmósfera de ostentación de poder militar e intimidación", según declara nuestro corresponsal Bram Vermeulen.
En la capital Harare se encuentran desde el viernes pasado cientos de veteranos de la guerra que marchan por la ciudad. Estos veteranos son considerados como la vanguardia de Mugabe que está dispuesta a defenderlo con la fuerza. En el campo ya se movilizarían unidades para unirse a esta vanguardia.
Clandestinidad
La mayoría de los observadores internacionales ha abandonado el país y en los últimos días algunos periodistas han sido detenidos. El corresponsal de Radio Nederland, Bram Vermeulen, trabaja en la clandestinidad, para evitar que lo expulsen del país. El líder de la oposición, Morgan Tsvangirai se encuentra también en un lugar desconocido, por temor a represalias de Mugabe. Según sus portavoces no ha pasado a la clandestinidad, sólo ha ido a un lugar seguro.
La oposición desaconseja a sus partidarios salir a la calle para no provocar la represión violenta por parte de Mugabe. La mayoría de los seguidores de Tsvangirai parece obedecer a este llamado y ha abandonado la capital.
Se pronostica que dentro de tres semanas se celebre una segunda vuelta electoral. Hasta entonces, Mugabe tiene toda la oportunidad de continuar su política de intimidación, para ganar esa ronda. Por el momento, los habitantes de Zimbabue tendrán que esperar e intentar sobrevivir en un país azotado por una profunda pobreza.
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