En Zimbabwe la población sigue esperando los resultados oficiales de las elecciones generales del pasado sábado. El presidente y candidato a la reelección, Robert Mugabe, que gobierna con mano de hierro desde 1980, estaría haciendo tiempo para cometer fraude.
Caricatura del Zimbabwe Daily Online |
Estrategia de la oposición
En el dibujo aparecen también los líderes opositores Morgan Tsvangirai y Simba Makoni, que se acercan a su oponente sin mucha convicción. El marcador indica 2 a 0 a favor de Mugabe. Pero, en la realidad, los resultados parciales de las elecciones son menos desfavorables para la oposición. Con algo más de la mitad de los votos recontados, el partido de gobierno ZANU-PF muestra una ligera ventaja. No obstante, según Tsvangirai, por lo menos dos tercios de los votantes apoyaron a su partido, el MDC.
Chris Maroleng, investigador del Instituto de Estudios Estratégicos en Pretoria, Sudáfrica, afirma que el líder opositor zimbabwense entregó esta información poco después de las elecciones, con un propósito preciso.
"La estrategia del MDC ha sido afirmar, desde el mismo día de las elecciones, que ha ganado sin dejar lugar a dudas. Esto hace más difícil al gobierno anunciar resultados que contradigan lo que dice la oposición", sostiene Maroleng.
¿Preparativos de fraude?
No sólo Tsvangirai sino cualquiera capaz de hacer una suma, puede afirmar que la oposición ganó los comicios, dice un conocedor de Zimbabwe, Peter Hermes, que ha seguido las elecciones in situ. Los resultados de cada local de votación quedaron a la vista del público, pinchados en la pared. Según Hermes, con la demora de los resultados oficiales Mugabe está ganando tiempo para arreglarlos a su favor. Pero el presidente tiene también otras razones para aplazar el anuncio de las cifras oficiales. "Mugabe necesita tiempo para organizar el aparato de represión, en todo el país, de manera que la intimidación sea suficiente para que la gente no salga a protestar a las calles", afirma Hermes.
"Las bandas juveniles, los servicios de seguridad y el Ejército están todos en su lugar, esperando órdenes para aplastar cualquier levantamiento", dice Hermes. Estas mismas fuerzas serán puestas en movimiento para presionar a la gente para que vote a favor de Mugabe, en una eventual segunda vuelta. Y ya se escuchan voces, por ejemplo de dos altos funcionarios del ZANU-PF, que hablan de la necesidad de una nueva ronda electoral para elegir presidente. En las zonas rurales Mugabe solía arrasar, pero en estas elecciones perdió muchos votos. Una segunda vuelta podría servir para poner nuevamente las cosas en orden, pero también podría conducir a un levantamiento general, piensa Hermes.
"Por supuesto que la gente está furiosa, pero esto no significa que vayan a salir de inmediato a las calles. Son personas con hambre y atemorizadas".
Con una inflación que supera el 100 mil por ciento y un nivel de desempleo del 80 por ciento, la tarea principal de los zimbabwenses es la sobrevivencia. En los próximos días se verá si todavía tienen la necesaria energía para recuperar el balón.
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