Un brote epidémico de la muy contagiosa enfermedad ébola le ha costado la vida a al menos cinco personas en la República Democrática del Congo. Se teme que el número de víctimas termine siendo mucho más alto. Asistentes y socorristas dicen que la epidemia es difícil de combatir.
Los primeros casos de ébola se presentaron en abril de este año, en la selva de la provincia congoleña de Kasai, al este del país. Más tarde llegaron noticias de grandes entierros colectivos de personas que habían muerto más o menos al mismo tiempo. Las autoridades locales dieron la alarma, y se solicitó la asistencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Envenenamiento o brujería
Hasta el momento se han registrado aproximadamente 150 muertos. En cinco de los casos se ha confirmado que se trata del extremadamente contagioso virus ébola. Según el trabajador social belga Frank de Paepe, la población pensó en un principio que las muertes habían sido causadas por envenenamiento o por magia negra. "Esta gente vive en regiones apartadas de la selva y no tienen una buena educación. Muchos creían que las muertes se habían producido a causa de rituales mágicos. Recientemente, varias personas se enfermaron luego de asistir al funeral de una víctima del ébola. Las autoridades pudieron en ese entonces explicar que se trataba de una enfermedad muy contagiosa.
Ni vacuna ni tratamiento
No existe una vacuna contra la enfermedad, ni tampoco un tratamiento para los que estén infectados. La mayoría de los casos va acompañada de una alta fiebre, dolor de cabeza, diarrea, y en pocos días la muerte a causa de deshidratación. La única manera de poner freno al contagio es aislando a los infectados, lo que es difícil de lograr en las remotas regiones selváticas de Congo. Ya está llegando información de que el virus se ha extendido a poblaciones aledañas.
La Organización Mundial de la Salud y Médicos Sin Frontera están trabajando junto con organizaciones locales en una gran operación logística para poner alto a la epidemia. Aviones llevan carpas para poder aislar a los pacientes y grandes cantidades de cloro para desinfectar el agua. También se suministran guantes, botas, lentes y uniformes para proteger a los trabajadores de la salud. El virus es tan contagioso, que esas ropas sólo pueden utilizarse una vez; luego son quemadas.
Seria crisis
Según el coordinador de la OMS para la asistencia a Congo, Francois Nguessan, la región se encuentra ante una seria crisis, y pide toda la ayuda internacional disponible. "Nunca se puede estar lo suficientemente preparado para este tipo de emergencias. Por eso solicitamos el mayor apoyo internacional posible. Necesitamos más personal y más fondos, porque aún no sabemos si lograremos poner freno a esta epidemia".
En 1995, un brote de ébola, esta vez en el occidente de Congo, dejó un saldo de 300 muertos. Muchos trabajadores de la salud temen que el número de víctimas en esta nueva epidemia sea mucho mayor.
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