Nuevamente, la Unión Europea se ha acobardado ante una eventual ampliación de las sanciones vigentes contra el Gobierno de Sudán. Las medidas punitivas tenían como objetivo ejercer presión sobre el gobierno sudanés para que ponga fin al conflicto en Darfur, que dura ya 4 años.
| Foto: Comité Internacional de la Cruz Roja |
Hace ya cuatro años que estallaron las hostilidades en la provincia occidental de Sudán, Darfur. Desde entonces, han muerto más de 200.000 personas y 2,5 millones de habitantes han huido de sus hogares. Durante esta época, todos los intentos de la comunidad internacional para alcanzar la paz han fracasado y el conflicto se ha expandido hacia países vecinos.
Y la última noticia es que investigadores independientes señalan que el Gobierno sudanés esta violando un embargo internacional de armas y camufla sus aviones con insignias y distintivos de Naciones Unidas para el transporte ilegal de armas.
Jan Eliasson es el nuevo enviado especial de Naciones Unidas para Sudán, sucesor del holandés Jan Pronk, quien renunció a su cargo en diciembre pasado.
En una entrevista con Radio Nederland, Eliassen muestra su profunda preocupación sobre estas noticias.
Si la noticia del transporte ilegal de armas es cierta, es altamente preocupante, dice el diplomático sueco, quien espera la confirmación de las noticias.
A pesar de estas preocupantes acusaciones, el diplomático sueco dice que se siente esperanzado por el avance logrado la semana pasada: después de meses, Jartum ha aprobado el despliegue de 3.000 soldados de la ONU en Darfur, para apoyar a unidades de la Unión Africana, que no han sido capaces de poner fin al derramamiento de sangre.
Eliasson se muestra optimista y cree que esta vez el presidente sudanés, Omar al-Bashir, no incumplirá su promesa, tal como ha hecho en el pasado. Al mismo tiempo, Eliasson reconoce que esta primera misión de tropas es como un grano de arena en el desierto.
El diplomático sueco señala, sin embargo, que se le ha garantizado que se aceptarán todos los aspectos de esta fuerza se paz. En una tercera fase, se supone que se enviarán 10.000 efectivos adicionales a la región. Pero, lo más importante es, según Eliasson, que se está progresando en el terreno de las negociaciones políticas.
Las partes beligerantes coinciden en que no hay ninguna solución militar al conflicto. Pero, mientras que se intenta reunir a las distintas partes en la mesa de negociaciones, la extensión y la complejidad del conflicto se agravan.
Cada vez más organizaciones de ayuda humanitaria abandonan Darfur, debido al creciente peligro que la situación entraña para su personal y a la falta de apoyo internacional. Al mismo tiempo, es muy difícil identificar el creciente cada vez más numeroso grupo de grupos implicados en el conflicto
La organización defensora de los derechos humanos Amnistía Internacional, reitera que la Unión Europea tiene que hacer más que solamente manifestar su preocupación. Sin embargo, eso es precisamente lo que pasó en la reunión de ministros europeos de Relaciones Exteriores, celebrada recientemente en Luxemburgo. No obstante, el ministro holandés de Relaciones Exteriores, Máxime Verhagen, defiende esta postura.
Verhagen niega que la Unión Europea adopte una postura demasiado blanda. Todo lo contrario: se está ejerciendo mucha presión. La Unión mantiene las sanciones y prepara nuevas medidas. Verhagen recuerda que el secretario general de la ONU, Ban ki-Moon y el enviado especial Eliasson, han pedido a la Unión que les den una oportunidad para iniciar las negociaciones, antes de implementar nuevas sanciones.
Entretanto, ni siquiera se conoce con claridad quienes aportarán los 3.000 soldados y quienes correrán con la financiación de los refuerzos militares. Y cuando lleguen a Darfur, como muy pronto en octubre próximo, lo más probable es que serán abrumados por la extensión de la catástrofe.
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