El presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, ha predicho que su homólogo zimbabuense, Robert Mugabe, dejará un día el poder de manera pacífica. Mbeki habló con los periodistas al inicio de la ofensiva diplomática para conseguir un inmediato diálogo entre Mugabe y la oposición, en medio de duros ataques físicos contra los líderes opositores.
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Presidente Robert Mugabe |
Cuando se escucha hablar a los líderes del sur de Africa sobre Zimbabue, es necesario atender bien y leer entre líneas. El martes, el presidente Mbeki dijo que Mugabe y su partido “creen que están gobernando un país democrático”.
Lo que el presidente sudafricano no dijo fue si él mismo creía en la condición democrática de Zimbabue. Esto en realidad es muy improbable, según el hermano del mandatario, Moeletsi Mbeki, sub-director del Instituto Sudafricano para Asuntos Internacionales, en Johannesburgo. Moeletsi está convencido que su hermano no podrá mediar de manera exitosa en Zimbabue.
“No creo que la mediación del presidente sudafricano o de cualquier otra persona dé muchos resultados. La verdad es que Mugabe no aceptará dejar el poder porque luego podría ser llevado a los tribunales. Mugabe no aceptará negociaciones que puedan sacarlo del poder”, dijo Moeletsi Mbeki.
Cuando Thabo Mbeki anunció el inicio de su mediación a nombre de la Comunidad de Desarrollo de Africa del Sur (CDAS) los periodistas le preguntaron si su país podría forzar un cambio en Zimbabue. El mandatario respondió que Sudáfrica carece de “un garrote”. Pero según el hermano de Mbeki, el verdadero asunto no es si Sudáfrica está en condiciones de intervenir en Zimbabue sino si quiere o no hacerlo.
“El problema de Zimbabue no justifica una gran inversión por parte de Sudáfrica, ya sea en términos militares o de una gran iniciativa. En los últimos años Zimbabue se ha convertido en un país marginal que requiere una intervención humanitaria, pero creo que la mayoría de los sudafricanos se opondría a la inversión del dinero de nuestros impuestos en la transformación de Zimbabue”, afirmó Moeletsi Mbeki.
La CDAS, el organismo regional que pidió al presidente Mbeki que medie en la crisis zimbabuense, declaró que su propósito es conseguir un diálogo directo entre Mugabe y la oposición del Movimiento por el Cambio Democrático. Pero según Moeletsi Mbeki las motivaciones de la CDAS tampoco son muy claras.
“Creo que todos los gobiernos que participan en la CDAS – con la excepción de Zambia quizás – desaprueban los métodos de Mugabe. Pero el principio básico de derrotar a un nuevo partido político que no es un movimiento de liberación y aparece asociado con los sindicatos y las ONGs, creo que es un objetivo común a la mayoría de los gobiernos de la CDAS”, dijo Moeletsi Mbeki.
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Presidente Thabo Mbeki |
No obstante, mientras Thabo Mbeki asume la tarea de reunir a los enconados rivales zimbabuenses, su hermano Moeletsi sugiere que toda esta operación no está sino destinada a contentar al Grupo de los Ocho, compuesto por los siete países más industrializados del mundo, más Rusia. A la próxima reunión del G8 en junio asistirá una delegación sudafricana y Pretoria necesita mostrar algo cuando las naciones del G8 le pregunten “qué está haciendo por Zimbabue”.
Con un presidente sudafricano, un opositor zimbabuense y un combinado de gobiernos de Africa del Sur que pintan la situación un tanto color de rosa, quizás el único líder que muestra todas sus cartas en estos días es Robert Mugabe. Hablando de los recientes hechos de brutalidad policial, en los que Morgan Tsvangirai y otros líderes opositores terminaron con huesos rotos y caras llenas de sangre, la respuesta del presidente zimbabués fue muy franca: “se lo buscaron”.
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