Los intentos de la comunidad internacional de poner fin al baño de sangre en Darfur amenazan convertirse en un fracaso. En una conferencia de prensa en Nueva York, el enviado especial de la ONU para Sudán, el holandés Jan Pronk, declaró que el régimen de Sudán se opone a la presencia de una fuerza de paz de Naciones Unidas, sobre todo si en ella participan países occidentales. Al mismo tiempo, no es seguro que la Unión Africana permitirá que sus soldados sean reemplazados por los cascos azules de la ONU.
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Jan Pronk en Sudán |
La ONU estudia el envío de una fuerza de paz a Darfur, basándose en anteriores resoluciones del Consejo de Seguridad. Esa fuerza de paz podría recibir apoyo de la OTAN, aunque por el momento soldados de la OTAN no participan en tierra, porque no existe unanimidad entre los 26 Estados miembros de la Alianza.
La OTAN sí está dispuesta a prestar más asistencia, que los actuales transportes aéreos, a la fuerza de paz de la Unión Africana. El comandante en jefe de la Alianza, el general estadounidense James Jones, declaró recientemente a Radio Nederland que se habla con la Unión Africana sobre el entrenamiento de las tropas.
Sin embargo, el enviado especial de la ONU para Sudán, Jan Pronk, asegura que el ambiente en la capital sudanesa, Jartum, ha cambiado drásticamente. Según Pronk, el Gobierno sudanés se opone ahora a la presencia de una fuerza de paz de la ONU. Sudán sólo quiere tropas de la Unión Africana en Darfur. Una eventual intervención de la OTAN está totalmente descartada. Tal participación desembocaría en una verdadera "Yihad", según Pronk. El enviado de la ONU dijo que en Jartum aumenta la hostilidad contra la organización mundial. En círculos gubernamentales se teme que países occidentales intenten obtener más influencia en el país, mediante la ONU.
Pronk dijo que, según fuentes de servicios de información, han aparecido en Jartum nuevos personajes. El enviado especial de la ONU se referiría a miembros de Al Qaeda. Esa red terrorista habría amenazado a la ONU por lo que se han tomado medidas de seguridad especiales, añadió Pronk.
El ministro sudanés de Justicia, Mohamed Ali Al Mardhi, habría advertido que la seguridad de una fuerza de paz de la ONU no está garantizada, haciendo alusión a "elementos extranjeros". Según Pronk existe en Sudán el temor que el país corra la misma suerte que Afganistán o Iraq. El pasado viernes, dos importantes líderes africanos se pronunciaron en contra de la llegada de una fuerza de paz a Darfur: el presidente egipcio Hosni Mubarak y el líder libio, Muammar el Kaddafi.
En 10 de marzo próximo la Unión Africana decidirá sobre el futuro de su fuerza de paz en Darfur. Se han agotado los fondos y las tropas no tienen prácticamente ninguna influencia sobre el conflicto entre las tropas gubernamentales y la amplia gama de milicias que en parte son apoyadas por países vecinos. El Consejo de Seguridad está ante un dilema: por una parte el Consejo decidió en varias ocasiones que hay que poner fin al derramamiento de sangre, pero, por otra parte es dudoso que el Consejo quiera enviar tropas a Darfur si no cuenta con el apoyo de la Unión Africana y la animadversión del Gobierno sudanés.
La credibilidad de la comunidad internacional está en juego. Habrá que ver qué riesgos quiere asumir el Consejo de Seguridad.
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