Iraq, Haití, Afganistán, Líbano y África del Sur. El diplomático argelino Lakhdar Brahimi ha dedicado esfuerzos en todo el mundo en defensa de la paz y la seguridad en territorios en crisis. Por esta razón fue condecorado con el Four Freedoms Award (Premio por las Cuatro Libertades), un premio por la libertad de expresión.
El fin de la guerra civil en Líbano y las elecciones libres en Sudáfrica, cuando Mandela llegó a la presidencia. "Estos han sido los momentos más importantes de mi vida," declara Lakhdar Brahimi, de 74 años de edad.
Libertad de expresión
El diplomático argelino recibió la condecoración Four Freedoms Award por la libertad de expresión, por haber dedicado toda su vida al trabajo en los territorios en conflicto. En el 2000 escribió el informe conocido con su nombre, sobre la investigación de las fracasadas misiones de la ONU en Srebrenica y Ruanda, documento que debía servir como directriz en las futuras misiones de Naciones Unidas a fin de mejorar su actuación. Del 2001 al 2005 se desempeñó, entre otras, como enviado especial de la ONU en Iraq y Afganistán.
Sin embargo, al igual que las de los años noventa, tampoco estas operaciones trascurrieron sin problemas, por ejemplo, porque Naciones Unidas no siempre funciona correctamente, pero también porque las expectativas sobre el organismo mundial no son realistas, afirma Brahimi.
"Es simplemente imposible convertir un país desarticulado en una democracia, de la noche a la mañana" opina Brahimi, refiriéndose particularmente a Iraq, una misión de la ONU que fue problemática desde su comienzo.
Manos vacías
"Si el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no aborda este problema, Estados Unidos y algunos de nuestros amigos lo harán". Estas fueron las declaraciones, el 19 de septiembre del 2002, del presidente estadounidense, George W. Bush, con las que advertía que no estaba dispuesto a esperar la autorización de Naciones Unidas para atacar a Iraq. Y así fue, el 20 de marzo del 2003 cayeron las primeras bombas sobre el país árabe.
Naciones Unidas se vio con las manos vacías, y aunque se votó en contra de la guerra, Estados Unidos atacó, una decisión desastrosa para Iraq, y también para la ONU.
Pero ése no fue el único golpe para Naciones Unidas en Iraq. El 19 de agosto del 2003, cuando la ONU ya estaba presente en Iraq para ayudar a la reconstrucción, su sede central en Bagdad fue blanco de un atentado, una de cuyas víctimas mortales fue el alto directivo de la ONU, el brasileño Sergio de Melo. El entonces secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, calificó a la misión de la ONU en Iraq como el mayor error que la organización haya cometido en su historia, recuerda Brahimi, quien comparte esta opinión.
Credibilidad
"Una decisión errónea, pues era poco lo que podíamos contribuir", explica Brahimi, quien sucedió a De Melo en Iraq. Una tarea muy frustrante para el diplomático argelino, ya que se hacía caso omiso de sus recomendaciones en muchas ocasiones. Además, a raíz de sus deficientes acciones, la ONU perdió credibilidad.
Por otra parte, la organización internacional es considerada cada vez menos como una parte neutral, y más como un blanco de ataques. Según Brahimi, "la bandera de Naciones Unidas, que solía ser una protección, es ahora un blanco contra el que se abre fuego."
Esta situación, opina Brahimi, es preocupante, porque un mal funcionamiento de una organización como la ONU no favorece a nadie, incluidos Estados Unidos y a otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad. A pesar de los numerosos problemas, no es una buena idea disolver este organismo internacional, advierte Brahimi. "Por más imperfecta que sea la organización, el mundo no sería mejor sin Naciones Unidas", concluye el ganador del premio Four Freedoms Award, por la libertad de opinión.
Etiqueta: Cuatro libertades, Four Freedoms, Lakhdar Brahimi, libertad de expresión