Refugiados tibetanos que viven en Holanda están intentando traer a sus hijos que quedaron en Tíbet. En total se trata de 33 niños. La Asociación Khorlo, que defiende los intereses de los tibetanos en Holanda, quiere reunir a los padres con sus hijos. Se necesitan 35 mil euros. Además de ello, hay otros obstáculos a superar.
La mayoría de los padres de estos 33 niños tibetanos vive en Holanda desde el 2001 o 2002. Han huido de Tíbet porque su vida estaba en peligro (véase el recuadro). No podían llevarse a sus hijos. Según la Fundación Khorlo, siete de los 33 niños siguen en Tíbet. Los demás han caminado hacia Nepal, según explica Yolanda Simon de la Fundación Khorlo. Y de ese grupo, 15 han viajado a la India.
Los niños tienen entre cinco y diecisiete años de edad. "Son niños, se tiene que poder encontrar una solución", insiste Simon, quien ha intentado reunir fondos para ayudar a los niños y sus padres.
Desde el comienzo todo fue mal. Los refugiados que llegan a Holanda tienen que pedir la reunificación familiar dentro de un plazo de tres meses. No lo hicieron o lo hicieron demasiado tarde. Para peticiones que llegan más tarde, rigen otras condiciones, entre otros un ingreso mínimo de los padres.
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Tíbet y China En 1959 el pueblo se rebeló masivamente, pero la rebelión fue reprimida violentamente. El Dalai Lama, el líder espiritual de Tíbet, huyó a la India. Seguidamente el régimen chino intensificó el control sobre el país. Destrucciones a gran escala de monasterios y templos fueron motivo para nuevas protestas en 2001, que nuevamente fueron reprimidas violentamente. Se originó un nuevo flujo de refugiados. A principios de marzo de este año, en vísperas de las Juegos Olímpicos en Pekín, Tíbet vuelve a convertirse en el centro de atención de la comunidad internacional, cuando los monjes, contrario a su tradición, salen de sus monasterios, para protestar contra la dominación china y la violación de los derechos humanos en el país. Esto conduce a protestas internacionales contra la política de derechos humanos de China. El gobierno de Pekín había soñado con una carrera triunfal de la llama olímpica por las capitales del mundo, pero la carrera desemboca en muchos lugares en protestas y caóticos disturbios. |
Sin embargo, Yolanda Simon de la Fundación Khorlo, señala que se necesita más. "Los niños necesitan documentos para abandonar el país donde están". En muchos casos no tienen los papeles requeridos, como actas de nacimiento.
Además de ello, se necesita dinero para los viajes. Simon estima que se requieren unos 35.000 euros. Y la Fundación no tiene ese dinero. "Las empresas no pueden ayudar, muchas tienen relaciones comerciales con China". Ni siquiera el "Postcodeloterij", una importante lotería en Holanda que invierte parte de sus ganancias en fines benéficos, pudo ayudar, porque se trata de un grupo relativamente pequeño.
Yolanda Simon parece un poco desesperada. Hay que darse prisa, los niños vagan, no tienen hogar. Casi no es posible tener contacto con los siete niños que están en Tíbet. Y las protestas de los monjes contra la dominación china han empeorado las posibilidades de salir de Tíbet, dice Simon.
Yolanda Simon espera que aquellos niños que han logrado cruzar la frontera y se encuentran en Nepal o la India, puedan venir cuánto antes a Holanda. "Siempre les digo a los padres que todo se arreglará".
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