Los municipios holandeses se benefician financieramente del vertido de materiales tóxicos en África. Aparatos electrónicos que son exportados como material de segunda mano, a menudo terminan inmediatamente en el depósito de chatarra. Este comercio de material electrónico sobrante, es posible gracias a la flexibilización de los reglamentos del comercio de residuos en Holanda.
Un 80 por ciento de los residuos electrónicos en Ghana proviene de Europa Occidental, entre otros de Holanda. La organización medioambiental Greenpeace da la voz de alarma porque encontró altas concentraciones de sustancias tóxicas en el suelo de los depósitos de chatarra en Ghana. Desperdicios electrónicos de Holanda, que de hecho no pueden ser exportados, entran en el país africano como material de segunda mano; esa manera de exportación no es ilegal. Pero la mayoría de los aparatos está defectuosa y termina igual en el mercado de la chatarra.
Tasa de reciclaje
Gijs van Bezooijen, director adjunto de la NVRD, la Asociación Holandesa para el Manejo de Desperdicios y la Limpieza, insiste en que el reciclaje de la mayoría de los aparatos electrónicos en Holanda se efectúa correctamente. Los municipios reúnen el material que es desmontado o reciclado por empresas especiales. Para este fin, los importadores y productores de productos electrónicos pagan una tasa de reciclaje desde el año 2005.
Era un sistema seguro, pero desde hace algunos años se introdujo el sistema del mercado libre y los municipios pueden ofrecer los desechos a empresas comerciales. Puede ser beneficioso, porque en algunos aparatos hay sustancias valiosas, y hay empresas dispuestas a comprar ese material. De esa forma los municipios obtienen ingresos.
Gijs van Bezooijen señala que los municipios venden el material a comerciantes que no revelan el destino final de los desechos. Los aparatos son exportados a África como bienes de segunda mano, pero al llegar allí, se comprueba que no funcionan. Seguidamente terminan en el vertedero, dice Gijs van Bezooijen
Cientos de toneladas
Las consecuencias son terribles. Los aparatos electrónicos modernos contienen todo tipo de material tóxico, metales pesados, material anti incendios, etc. Se trata de un enorme flujo de desperdicios: tan sólo en Holanda, cientos de toneladas al año.
El hecho de que un porcentaje de la vieja electrónica no llegue al destino correcto, no es culpa del sistema de tasas de reciclaje. El consumidor paga esa tasa cuando compra un aparato nuevo, y el dinero es acumulado en un fondo controlado por el ministerio de Medio Ambiente. De ese fondo se financia todo el trayecto de reciclaje o desmontaje.
Van Bezooijen opina que el consumidor tiene que tener la seguridad que su antiguo aparato es reelaborado debidamente, porque a fin de cuentas paga una tasa especial para ello.
Por eso, Van Bezooijen cree que el componente comercial del sistema de reciclaje debe estar bien regulado. Afirma que las autoridades tienen el deber moral de establecer reglas para que los municipios solamente hagan negocios con empresas que desmontan el material correctamente, preferiblemente en Holanda, o que lo reciclan, para la venta de segunda mano a los consumidores.
Philips
En el depósito de chatarra Greenpeace se ha encontrado un gran número de aparatos de la marca Philips. Kim Schoppink de Greenpeace exige que Philips se encargue de que todos sus aparatos sean reciclados en Holanda. Sin embargo, Van Bezooijen opina que no es responsabilidad de Philips, sino de la Asociación NVMP, que regula el reciclaje de los productos electrónicos. El NVMP administra el fondo de las tasas de reciclaje. Los municipios deberían entregar el material a esa asociación, opina Van Bezooijen.
Según él, sería una buena idea obligar que todo el material se recicle en Holanda, pero no será tan fácil.
Todo tipo de regulaciones dificultan el impedimento de este tipo de exportación. En Europa rige el libre tráfico de productos y servicios, por lo que será difícil, desde un punto de vista jurídico, mantener el material en Holanda. Pero a Van Bezooijen le gustaría que se regulara de esa manera.
En resumidas cuentas, las autoridades tendrán que imponer una mejor regulación para evitar situaciones como en Ghana.
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Etiqueta: Africa, Holanda, medioambiente, Philips, reciclaje, residuos, tóxicos