El comercio de flores y plantas prospera en Holanda. En el 2007, las ventas en subastas reportaron más de cuatro mil millones de euros, cifra que supera en un cuatro por ciento la del año anterior. Así lo hizo público este martes Flora Holland, la organización que agrupa las subastas de flores en Aalsmeer y Flora Holland.
La firma Flora Holland funciona como un mercado de flores procedentes de diversos países. Actualmente, el veinte por ciento de las flores y plantas que se subastan en Aalsmeer proviene del extranjero, y, en su mayoría, lo producen cultivadores holandeses. Los crecientes gastos de energía y costos salariales en Holanda convierten al extranjero en un lugar de producción cada vez más atractivo.
Sobre todo el este de África es una región popular entre los cultivadores holandeses. Kenia, Israel y Etiopía ofrecen las condiciones más favorables. Alrededor de un 40 por ciento de las flores importadas en Holanda proviene de Kenia, y entre 10 y el 15 por ciento de Israel. Pero Etiopía avanza aceleradamente, opina el director de Flora Holland, Timo Huges. A su juicio, el país tiene una temperatura muy uniforme, su territorio se encuentra a una altura excelente, su situación es estable, la política local promueve y estimula el cultivo de flores, y los gastos en salarios son bajos. Vale la pena."
En el séptimo lugar de países exportadores de flores figura Zimbabwe, un país sobre el que pesa un embargo comercial. Sin embargo, "para las flores de Zimbabwe cultivadas por exportadores holandeses rige una excepción", explica Huges.
El floricultor holandés Arie van den Berg, quien reside en Kenia desde hace unos cuatro años y medio, cultiva flores en un terreno de 60 hectáreas, lo que le rinde 60 millones de rosas al año. "El vivero es relativamente extenso," comenta, "tenemos 1100 trabajadores, de modo que la organización demanda bastante atención. También debemos ocuparnos de las cuestiones sociales, como escolaridad y salud, ya que estos aspectos están menos regulados desde el Gobierno, que en Holanda."
Además, actualmente la situación en Kenia es menos estable de lo que se esperaba. Según Van den Berg, por temor a los disturbios en torno a las elecciones presidenciales, sus empleados no se atrevían a acudir al trabajo, lo que afectó la recolección de flores precisamente durante el día de San Valentín, la fecha de mayor venta para un productor de rosas.
Los floricultores holandeses se dispersan por todo el mundo. Junto a África, también Sudamérica es un destino apreciado, señala el director de la subasta de flores que, como ejemplo, menciona a Colombia. La divisa local en los países sudamericanos está vinculada al dólar. Gracias a la baja cotización de la moneda norteamericana, descienden los costos mientras que las ganancias se reciben en euros.
Sin embargo, aunque se trata de flores provenientes del extranjero, la mayoría de los arreglos florales - alrededor de un 65 al 70 por ciento - se vende como ‘flores de Holanda'. Estas flores se comercian en grandes cantidades en las subastas y, de allí, se exportan a diversos países. El verdadero país de origen de los ramos se menciona solamente en el caso de flores que se venden en las grandes cadenas de supermercados, y que ya han sido empaquetadas en el país productor.
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