"Cada persona matada en Bagdad es una esposa, es una madre, es un hijo, es un padre. Mi objetivo es contárselo a la gente". Esta semana, el director cinematográfico iraquí-holandés Mohammed al-Daradji ganó el Premio del Índice de la Censura a Libre Expresión por su película Ahlaam ("Sueños"). El film está inspirado en un viaje que realizó a Bagdad en el 2003 en vísperas del bombardeo estadounidense a Bagdad. Al-Daradji había abandonado Iraq casi 10 años antes, durante la primera Guerra del Golfo.
| Fotograma del film "Sueños" del director Mohammed al-Daradji |
"Decidí ir a la institución psiquiátrica cada día para ayudar al médico, llevarle cigarrillos, ropas y alimentos. Permanecí allí durante tres semanas y comencé a escribir esta historia"
La mayoría de las películas sobre guerra se realizan una vez terminado el conflicto, pero Al-Daradji se impuso la obligación de filmar en medio de la guerra.
"Yo me buscaba a mí mismo, quería saber quien era yo y qué podía hacer por Iraq. La pregunta que siempre me hacía era la de ¿quién estaba loco?, los que hacían la guerra o los que la sufrían. Pensé que necesitábamos hacer algo para reconstruir Iraq a nuestra manera. Este es el motivo por el que comenzamos a filmar para reconstruir la cultura iraquí."
Las circunstancias en las que se filmaba eran de pesadilla: él y su equipo fueron tiroteados, heridos, encarcelados, torturados y secuestrados tanto por los insurgentes como por las milicias aliadas a las fuerzas estadounidenses..
Después de un incidente, particularmente brutal, Al-Daradji estuvo a punto de darse por vencido, pero su equipo y los actores le insistieron para que continuara.
"Dijeron que debíamos volver y rodar en el mismo lugar. Debíamos decirle a esa gente que existimos y que ellos no son la autoridad de Iraq. Necesitamos reconstruir Iraq".
Buena acogida
La película ha sido aplaudida en festivales por todo el mundo. El año pasado lograron, al fin, proyectar "Ahlaam" en Bagdad. Era la primera vez que los actores y el equipo de rodaje la veían. Al-Daradji pensaba que no asistiría mucho público al estreno debido al peligro que había en Bagdad. Al fin asistieron unas 1.500 personas.
"Fue un día increíble en mi vida y en la del equipo y actores. He proyectado la película en todo el mundo para diferentes espectadores, en Tokio y Estocolmo, Rótterdam y Marruecos, pero en ningún sitio sentí tanto aprecio por la película como en Iraq. Los asistentes a la proyección aplaudieron durante veinte minutos. Les oí llorar en todos los momentos conmovedores, les oí reír durante escenas cómicas y después, entre medio de gritos, sollozos y abrazos me decían: "este es el gran día para la cultura iraquí". Pero lo triste era que, al mismo tiempo, al otro lado de Bagdad, un atentado suicida mataba a 200 personas. Mi felicidad moría también ese día."
Convertir cifras de heridos en seres humanos
Al-Daradji regresará muy pronto a Iraq, actualmente el país más peligroso del mundo para periodistas. "Volveré para rodar una nueva película sobre una madre kurda que viaja al sur para buscar a su hijo, desaparecido desde la primera Guerra del Golfo en 1991".
Al-Daradji utiliza sus películas para hacer comprender a la gente las consecuencias de la guerra. "Las noticias sobre Iraq se ha convertido en una lista de cifras: 200 personas resultaron muertas; 100 personas fueron matadas... Olvidamos que detrás de cada una de esas cifras hay un ser humano. Cada muerto en Iraq es una esposa, es un hijo, es una madre, es un padre. Son seres humanos como usted y como yo. Ellos también quieren vivir. Mi objetivo es contárselo a la gente"
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