Los investigadores del Instituto Holandés de Documentación sobre la Guerra no pueden dar respuesta a esta pregunta. Los expertos analizaron tres teorías sobre la detención de la familia judía en Ámsterdam, en 1944. Los alemanes trasladaron a todos los miembros de la familia a Alemania, de donde, a excepción del padre, Otto Frank, ninguno regresó con vida. Posteriormente, Ana Frank logró celebridad mundial gracias a su diario.
El investigador holandés David Barbouw, del Instituto de Documentación sobre la Guerra, teme que no sea posible establecer la verdad, y se pregunta si esto es relevante, pues con ello no se altera la historia. El hecho tan sólo posee importancia por tratarse de Ana Frank.
En agosto de 1944, la policía alemana descubrió el refugio de la familia judía Frank, en el centro de Ámsterdam. Durante dos años, la familia permaneció oculta en un reducido espacio que compartía con otros cuatro prófugos judíos. La pregunta acerca de la identidad de la persona que los traicionó cobra nuevamente importancia tras la publicación, el año pasado, de una biografía de Otto Frank, el padre de Ana. La autora del libro, la inglesa Carol Ann Lee, menciona a un conocido de la familia Frank como el delator. Algunos años atrás, la austríaca Melissa Müller, señala como posible culpable a la empleada de la familia.
A raíz de los dos libros, el pasado mes de julio el Instituto Holandés de Documentación sobre la Guerra inició una investigación sobre el tema. Los expertos David Barnouw y Gerrold van der Stroom, analizaron a tres posibles delatores. El mozo de almacén, la empleada de la familia o el conocido que menciona Carol Ann Lee. Para su estudio, los investigadores se basaron en material que ya había sido utilizado anteriormente, a falta de documentación de los Servicios de Seguridad alemanes, cuyas instalaciones fueron destruidas durante un bombardeo realizado en noviembre de 1944 por la Fuerza Aérea británica.
En su diario, Ana Frank expresa sospechas sobre el mozo del almacén, Willem van Maaren, quien durante años fue considerado como el único sospechoso. Este chico algo extraño era además sospechoso de una serie de hurtos menores y, al parecer, buscaba un escondite. Sin embargo, durante interrogatorios policiales realizados al término de la guerra y en los años 60, no se estableció su culpa. Según uno de los investigadores, si bien el mozo era una persona desagradable, su comportamiento era anti-alemán y además no tenía ninguna razón para delatar a la familia Frank.
Una segunda teoría señala a la empleada de la familia, Lena Hartog-Van Bladeren, encargada de la limpieza del almacén. Según la autora austríaca de una biografía de Ana Frank, la empleada temía por el destino de su esposo, quien también trabajaba en el almacén, en caso de que las autoridades alemanas descubrieran el escondrijo. Además, la empleada tenía un hijo que estaba al servicio de la Marina Alemana. Sin embargo, el día de la redada, su esposo se hallaba, como de costumbre, en el almacén, y, según los investigadores del instituto holandés, de haber sido ella la delatora, hubiera advertido a su esposo.
La tercera teoría es la más compleja y la que merece más atención de los expertos. Según esta versión, entre 1941 y el año de su muerte, en 1980, Otto Frank fue extorsionado por un conocido, Anton Ahlers, integrante del movimiento nacional socialista, NSB, quien tenía contactos con el Servicio de Seguridad Alemán y con colaboracionistas. El padre de Ana Frank era extorsionado por haber hecho negocios con Alemania durante la guerra. En su biografía, la británica Carol Ann Lee suministra por lo menos una prueba de ello. Según la autora, el extorsionador, Anton Ahlers, habría delatado a la familia Frank.
Sin embargo, la biógrafa se basa exclusivamente en declaraciones de Ahlers, recibidas a través de su familia. Además. Ahlers tenía una reputación de gran fanfarrón. Según el investigador holandés Barnouw, los argumentos de Carol Ann Lee no son suficientemente convincentes.
Los expertos del instituto holandés concluyen que no pueden demostrar la culpabilidad de ninguno de estos tres sospechosos, ni su inocencia. Además, admiten que no lograron estudiar todo el material existente, y que es posible que, en un futuro, aparezca nueva documentación. Al mismo tiempo, dudan que un estudio más ambicioso arroje otro resultado, ya que, es sencillamente imposible mantener ocultas a 8 personas en el centro de Ámsterdam. Por tanto, la familia Frank pudo también haber sido delatada por uno de los vecinos. Sin embargo, consideran necesario aclarar todos los enigmas en torno a Ana Frank.
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