Los cursos para ayudar a los inmigrantes a integrarse a la sociedad holandesa están resultando un gran fracaso. Así lo ha declarado la nueva ministra holandesa de Integración, Ella Vogelaar. El mayor problema lo constituye el aprendizaje del idioma holandés. Según la ministra, un 65% de los estudiantes no logra siquiera un manejo básico de la lengua.
Un cuento en holandés que se lee en voz alta, a ritmo lento y parejo. Esto es parte de un curso para aprender el idioma. En los años pasados, Holanda ha dedicado mucha atención a la integración de los extranjeros. Todo el mundo está de acuerdo que la barrera idiomática es el mayor obstáculo para lograr la integración. Holanda tiene más de un millón de habitantes pertenecientes a minorías étnicas, lo que representa un 6% de la población total.
Sin embargo, los resultados actuales muestran que la mayoría de las personas que han participado en uno de los cursos oficiales de integración, no es capaz de expresarse ni siquiera en un holandés básico.
Staf Depla, perteneciente al Partido de los Trabajadores, se mostró conmocionado por los nuevos datos. "A la gente se la envía a cursos porque, al vivir aquí, se quiere que participen en la sociedad, que puedan encontrar trabajo, que sean capaces de comunicarse con los docentes de sus hijos. Si la conclusión es que dos tercios de los participantes no logran un nivel aceptable del manejo del idioma, es obvio que algo no está funcionando bien", opina el político.
Las canciones holandesas también forman parte de los cursos de idioma. Los estudiantes pueden al menos tararear la melodía, mientras a la vez intentan pronunciar las palabras.
La ministra Vogelaar, quien hace seis años fuera líder de un proyecto de integración, intenta rescatar su reputación ante las malas nuevas, apelando a un favorito de los políticos ante una situación delicada: una investigación.
Para el partido opositor de los Verdes, la noticia es causa de gran preocupación. Tofik Dibi, parlamentario de este partido, considera la situación como dramática. Según Dibi, la ministra Vogelaar misma habló de una falla en la calidad de dichos cursos, y al escuchar la palabra "dramática", asintió con la cabeza. Para el político verde, se trata de un fracaso que ha costado grandes sumas de dinero.
Con 25 años de edad, Dibi es el parlamentario más joven en Holanda. Además de ser ciudadano holandés, Dibi es también marroquí, por lo que tiene una visión más concreta del problema. En su opinión, si no se puede integrar a los inmigrantes a gran escala, debe darse pasos más modestos, dándole la posibilidad a las diferentes ciudades en Holanda para poder alcanzar los niveles requeridos.
Por cierto que el Gobierno tendrá que hacer algo, y lo tendrá que hacer pronto, vistos sus ambiciosos planes para expandir los cursos existentes, eliminando por ejemplo todas las listas de espera para los cursos de idioma. Aún antes que se revelara la baja calidad de los cursos, el Gobierno ya tenía el objetivo de mejorar los estándares. Ahora, la presión se ha tornado aún mayor.
Los inmigrantes que siguen estos cursos también tendrán que asumir más responsabilidades. El problema hoy día se agudiza aún más porque fuera de las clases, los participantes a menudo no utilizan el holandés.
Los partidos opositores de derechas están indignados por el fracaso de los cursos de idioma. Según ellos, se ha generado toda una industria en torno al fenómeno de integración, pero no se ha producido ningún resultado.
El que este asunto provoque reacciones tan airadas es fácil de comprender si se considera que los gastos ascienden a centenares de millones de euros anuales. El tema de la integración es uno que seguramente permanecerá en la agenda política en los tiempos a venir.
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