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“La supervivencia obliga”

Simposio “La supervivencia obliga”, a 25 años del asesinato de cuatro periodistas holandeses

Discurso de Bert Koenders

21-03-2007

El sábado 17 de marzo se realizó en el teatro De Balie, de Ámsterdam, el simposio dedicado a los cuatro periodistas holandeses que fueron asesinados hace 25 años en El Salvador. Esta reunión de análisis y debate estuvo dedicada a preguntarse hasta dónde se puede llegar en el periodismo comprometido.

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Bert Koenders

Koos Koster, Jan Kuiper, Hans ter Laag y Johannes Jan Willemsen, las cuatro víctimas de aquella masacre, cubrían para la televisión holandesa el desarrollo de la guerra civil en el país centroamericano. La noticia de su asesinato estremeció a la sociedad holandesa y causó consternación en todos los círculos periodísticos del mundo.

Cinco lustros después, destacados periodistas holandeses y representantes de organizaciones no gubernamentales dedicadas al tema de la comunicación y a la defensa de los derechos humanos, como Free Voice y Amnistía Internacional, reflexionaron sobre el tema.

Una de las conclusiones fue que el compromiso del periodista está determinado por las circunstancias que le toca vivir y analizar, por lo tanto, el tema del compromiso periodístico es y será una discusión permanente.

El cierre de este acto estuvo a cargo del nuevo ministro holandés de Ayuda al Desarrollo, Bert Koenders. Dada la importancia de sus palabras, InformaRN reproduce totalmente el discurso del señor Koenders.

Simposio "La supervivencia obliga", 25 años después del asesinato de 4 periodistas holandeses de la emisora IKON y sus dos acompañantes en El Salvador.

17 de marzo de 2007, Amsterdam.

Señoras y señores:
Escuchando la última discusión no me parece fácil, como representante del Gobierno holandés, pronunciar el discurso de clausura de este simposio. Creo que fue una discusión cargada de emociones, y a la vez política. ¿Cómo se superan esos acontecimientos de hace 25 años, que todavía suscitan tanta emoción y debate político?  Yo me acuerdo muy bien de los acontecimientos, por entonces era estudiante universitario. Todo el mundo se acuerda, como si fuera ayer, del asesinato de esos cuatro periodistas. También me acuerdo de los debates que tuvimos entonces sobre los mismos temas que se trataron aquí, para los que no hay una respuesta definitiva. Y ahora que formo parte del Gobierno, me es todavía más difícil participar en un foro periodístico, porque la tarea del periodismo es controlar y seguir críticamente al poder, sea del lado que sea. A pesar de ello, valoro mucho haber sido invitado y quisiera decir algunas cosas.

Comienzo con la pregunta de un periodista estadounidense, dirigida a un colega suyo: "¿Estoy vivo?". El blindado en el que viajaba había hecho estallar una mina en la carretera. La respuesta fue: "Sí". Efectivamente, el periodista había sobrevivido la lluvia de piedras y fragmentos, pero lo que le quedaba ¿se podía llamar vida? Cuando al cabo de 36 días despertó de un coma profundo, no se acordaba de sus dos hijas de seis años, de sus nombres ni de su existencia. El daño cerebral que había sufrido le había   borrado la memoria y probablemente toda posibilidad de una vida normal. Sin embargo, después de una recuperación milagrosa, Bob Woodruff trabaja nuevamente como periodista. Su primer trabajo después de su recuperación fue un documental sobre el trato que reciben los veteranos heridos de la guerra en Iraq. Este tema, abordado por un periodista que hasta hace poco no tenía ninguna posibilidad de hacerlo, se ha convertido en "breaking news". Bob Woodruff se dedicó a lo que él califica de "periodismo comprometido", lo que en este caso equivale a investigar una realidad que estaba escondida bajo el heroísmo de la guerra: Woodruff se ha convertido en un periodista "que se moja".
Bob Woodruff vive, pero muchos de sus colegas han perdido la vida en Iraq. Según la organización Reporteros Sin Fronteras, 65 periodistas fueron asesinados el año pasado en Iraq. El total de periodistas fallecidos desde comienzos de la guerra asciende a 165. Y, lo que muy pocos saben, más de un noventa por ciento de ellos son iraquíes, porque después de la partida de muchos reporteros extranjeros dependemos de periodistas iraquíes para nuestras noticias y para los titulares de los diarios.

Pero volvamos a El Salvador
"Diecisiete personas decapitadas. No se busca a los autores". No es un titular de Iraq sino de otra guerra civil: la de El Salvador hace 25 años. Es el titular del último artículo de Koos Koster, publicado en el diario holandés Hervormd Nederland, diez días después de que él mismo y sus tres colegas periodistas (y sus dos acompañantes salvadoreños) fueran asesinados a sangre fría por soldados del Ejército salvadoreño.

Koos Koster, Hans ter Laag, Jan Kuiper y Joop Willemsen. Estoy aquí en nombre del Gobierno holandés para honrar su memoria. Pero también quiero honrar la memoria de otro periodista holandés, Cornel Lagrouw, que fue asesinado a tiros en 1989 cuando estaba filmando en El Salvador, también para la emisora IKON. Mis pensamientos van dirigidos a sus familiares y amigos. Se suele decir que el tiempo cicatriza todas las heridas. Ustedes saben que no es verdad. Como acabo de decir, yo era estudiante. Hoy día me acuerdo de la noticia conmovedora de su muerte - un signo del tiempo -, de los conflictos en el mundo y cómo se los asumía entonces, pero también de la política interior en Holanda. Un debate sobre el valor, la osadía, la neutralidad y el compromiso que quizás nunca se resuelva.

Libertad de Prensa y Desarrollo
No solamente estoy aquí para esta conmemoración, sino también porque la libertad de prensa está indivisiblemente unida al desarrollo y a la ayuda al desarrollo. Es un tema que merece más atención y al que quiero dedicar unos minutos.

La libertad de prensa y, en términos generales, la libertad de expresión, es un derecho humano. Por ahí debemos comenzar, independientemente de la discusión sobre el periodismo comprometido. Tal como señala el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". La Libertad de Prensa es un objetivo en sí - un objetivo digno de ser alcanzado.

Al mismo tiempo es cierto, y últimamente este argumento se escucha menos, que la libertad de prensa es un medio eficaz para alcanzar la paz, fomentar la justicia social y económica y disminuir la pobreza.

Para que me entiendan bien: la prensa no está al servicio de estos objetivos, pero sin libertad de prensa estos objetivos se alejan hacia un futuro muy lejano.
Hoy se dijo: "La prensa hace el inventario del poder y lo controla". Esto es de gran importancia cuando se habla de reducción de la pobreza y de cambio. Hay personas importantes que lo han escrito, ustedes las conocen. Amartya Sen por ejemplo: "There has never been a famine in any country that has been a democracy with a relatively free press." (No hubo jamás hambruna en un país democrático con una prensa relativamente libre).

Creo que es cierto. En regiones donde se distribuye más prensa, las autoridades reaccionen mejor a los problemas de la población. Una prensa libre otorga una voz a la gente y atrae la atención del poder. Al mismo tiempo, los medios concentran la atención general en los actos de las autoridades y sus fechorías: la corrupción, la violencia relacionada a la corrupción, que en muchas partes del mundo amenaza con convertirse en una epidemia. Y esto puede desembocar en el sacrificio de profesionales que practican el periodismo de investigación.

Por último, no solamente necesitamos los medios de prensa para el desarrollo del sur, sino también para el norte, si es que podemos mantener esta antigua división. Aquí nos enteramos a menudo de las cifras de pobreza: cada día mueren 30.000 niños simplemente porque son pobres. Es una estadística trágica de la que nos enteramos diario, pero nos toca más profundamente cuando se refleja en una historia impactante o en imágenes conmovedores. Esto puede poner fin a la apatía: "noticias de última hora" que pueden impulsar al lector, al televidente o al usuario de Internet al compromiso y a la acción, por ejemplo para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Pero esto sólo es posible si el periodismo, la ética periodística es consciente de los peligros de la explotación informativa de la pobreza, de los medios que "crean" el mensaje, de la medida en que se responde a las exigencias del "show de las malas noticias". Se requiere un compromiso consciente de las limitaciones del propio mensaje, pero también de la necesidad de construir un puente entre el que emite la noticia y el receptor.

Un ejemplo trágico de estos tiempos es la crisis de las viñetas humorísticas. No entraré en detalles, pero los agudos debates que se desataron sobre el tema eran esperables en un mundo donde los políticos, en diferentes países, se aprovechan de mensajes que son distribuidos por los medios y pueden ser leídos simultáneamente en distintos lugares del mundo en diferentes contextos.

Pero en todos estos debates, por muy complejos que sean, hay un sólo criterio absoluto: la defensa total de la libertad de prensa y de la libre expresión. Y desgraciadamente también en Holanda se debe prestar cada vez más atención a este tema. Como periodistas, todos ustedes saben de qué estoy hablando.

Hace 25 años, los medios de comunicación construyeron la base de la solidaridad internacional con América Central. La prensa tomó parte por la población oprimida, los campesinos, muchas veces de ascendencia indígena. El poder de una clase dominante sigue vigente en América Central, y probablemente de manera más impactante que en otras partes del mundo. Recientemente viajé a la región y se nota que la coyuntura del poder en América Central ha cambiado, pero que las diferencias siguen siendo abismales.
Hace 25 años, se tenía que combatir el "peligro rojo".  El fin justifica los medios. La prensa socavó esta legitimación de la violencia y desenmascaró a los nacionalistas como despiadados violadores de derechos humanos. Los periodistas pusieron en peligro sus vidas para darlo a conocer al mundo, para que el mundo se preocupara. Para que el mundo hiciera algo. Ese es el periodismo comprometido.

Se trata, en consecuencia, de un periodismo honesto, que desenmascara a los violadores de derechos humanos. Un periodismo que siempre se desarrolla en un contexto político, que debe guardar distancia y al mismo tiempo estar comprometido; no es un equilibrio fácil.  El periodismo nunca puede ser neutral, pero está sometido a la ética de la justificación de sus propios actos.

La libertad de prensa está siendo atacada
Necesitamos esa prensa en la lucha por los derechos humanos y contra la opresión, en varios aspectos. Hay que fortalecer esos derechos y esto debe reflejarse en la política del Gobierno holandés. Estoy muy preocupado por la libertad de prensa en el mundo de hoy. Desde 1994, el año del genocidio en Ruanda, el periodismo no había corrido tanto peligro como ahora. En Oriente Medio, la región más peligrosa, los periodistas son víctimas de la constante inestabilidad. Esta misma semana llegaron noticias sobre periodistas secuestrados en la Franja de Gaza. En África el trabajo de un reportero es también peligroso debido a los múltiples conflictos y al desprecio que existe en muchos países por su profesión, o porque hay una prensa muy comercializada y politizada, lo que dificulta el trabajo.

El nuevo Gobierno holandés no se mantiene alejado de estos problemas. Podría contarles mucho sobre los planes que tengo como ministro de Ayuda al Desarrollo para proyectos en el terreno de la libertad de prensa, pero falta el tiempo. Creo que esta lucha necesita un impulso. En un país aliado como Etiopía, donde desde las tumultuosas elecciones del 2005 muchos periodistas han sido acusados de alta traición y genocidio, y donde muchos diarios independientes han sido clausuradas. En Vietnam, un país con el que tenemos una estrecha relación, también en el terreno de la ayuda al desarrollo, y donde aumenta la represión de los periodistas. O en Sri Lanka, donde se infringe la libertad de expresión en Internet. He mantenido una discusión extensa con el presidente del Parlamento de Afganistán, donde Holanda intenta contribuir en muchos sentidos al desarrollo y donde en estos momentos los medios se encuentran en serios problemas, algo que hay que denunciar. Lo mismo es válido para el sur de Sudán. En Kenia apoyamos a varios diarios. No los subvencionamos directamente, pero creamos las posibilidades para que puedan hacer escuchar su voz. Y en El Salvador Holanda financia el programa de discusión independiente La Entrevista, a través de la organización Free Voice.

América Central, El Salvador, 25 años después
Quiero finalizar en el corazón del continente americano. Alguien dijo hoy que la atención hacia América Central ha disminuido mucho. Es cierto. Aparentemente la región ya no es tan interesante, pero no podemos olvidarla. Desde la iniciativa de paz del premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, las guerras civiles han terminado, pero la mayoría de los ciudadanos en la región sigue enfrentando duras condiciones de existencia. La droga, la crueldad de algunas elites de poder, la violencia, las abismales diferencias de ingresos, los defensores de derechos humanos que son amenazados, la violencia criminal y el desprecio por la política; todos estos elementos contribuyen a la complejidad de la situación en América Central. Europa, incluida  Holanda, debe por lo mismo desempeñar un papel más relevante en esa región.

En términos generales, El Salvador está mejor que hace 25 años. Holanda colabora con varios sectores de la sociedad salvadoreña.  Pero también es verdad que Europa ha dejado en la estacada a América Central, en parte por la enorme necesidad de concentrarnos en nuestra propia región y en el Norte de África. Pero lo cierto es que nos hemos olvidado de América Central.

En mi función de ministro de Ayuda al Desarrollo hablé esta semana con mi homólogo nicaragüense, Norman Caldera, quien me expresó la clara necesidad de su país de colaborar con Europa. No solamente en el terreno del comercio - un comercio honesto, porque el actual no lo es - sino también en el terreno del diálogo político, de la democratización, de los derechos humanos. Quien viaje con regularidad a América Central no puede sino preocuparse por la creciente violencia, la violencia contra las mujeres y los problemas para combatir las grandes redes criminales. Europa, y Holanda, pueden contribuir a resolver estos problemas, sin necesidad de incurrir en grandes gastos de dinero.

Hace 25 años, al violencia segó la vida de nuestros cuatro periodistas en Chalatenango. La tragedia que conmemoramos hoy es enorme, pero estoy seguro - y no es ningún idealismo ingenuo -  que quien confíe en la violencia lleva todas las de perder. Es lo que sucedió en El Salvador. En este contexto quiero hacer referencia a las palabras del escritor español Miguel de Unamuno, pronunciadas durante la guerra civil en 1936. Ante una audiencia hostil dijo en tono desafiante: "Venceréis, pero no convenceréis."

Creo que a corto plazo alguien puede vencer mediante la violencia bruta, pero a largo plazo perderá si la razón y el derecho no están de su parte.

Con un solo tiro se puede poner fin a la vida de un individuo, pero no se puede poner fin a los valores universales que defendía. Estoy convencido de que  la realización de esos valores solamente se puede aplazar. Las balas rebotan contra la caparazón de la razón, la justicia y la verdad. Una verdad que nosotros podemos ver gracias al trabajo de valientes periodistas, gracias a hombres y mujeres valerosos que, armados de lápiz y papel, se meten en la línea del fuego. Hoy conmemoramos a estas personas.
Muchas gracias.

Etiqueta: Derechos Humanos, El Salvador, Hans ter Laag, Jan Kuiper, Johannes Jan Wilemsen, Koos Koster

Opinión de los lectores:


Edgar Espinoza, 22-03-2007 - El Salvador

Ayer hice un pequeño tributo para los periodists y su acompañentes quienes furon asesinados por perros miembros del ejercito de los Ricos en El Salvador; fueron asesinados por decir la verdad al igual que otros Padres y laicos de la iglesia de cristo (quienes ya estan reunidos en el cielo). Decir la verdad no es pecado, delito ni antiprofesional el punto aqui es la libertad de prensa y debe de ser en el entendido que de las investigaciones hechas se concluye quien es el respopnsable de los casos ó crimenes cometidos y es este resultado el de publicar, esta investigación es lo que le costo la vida a estos 4 pofesionales del tema, a un que las víctimas son incontables incluso en nuestro país. ese es espiritu ideal por lo menos en Holanda, en nuestro país da LASTIMA Y RISA ESE IDEAL, los mal llamados y remedos de periodistas que añoran y aullan por la libertad de expresión, son los que protegen y defienden al partido oficial (ARENA), al sistema y ricachones y ELLOS ENVIARON al EJERCITO PARA QUE MATERAN a cualquier periodista entre ellos Koster y los otros o persona que difundiera las noticias de los salvajes hecho que se estaban cometiendo y sobre todo protegen a estos asesinos materiales decretando la LEY DE AMNISTIA (sin verguenzamente le nombraron perdon y olvido) los medios de comunicación salvadoreños, canales de TV 2,4,6, 33 y escrita Diario de Hoy, Prensa Grafica y El Mundo son encubridores de los echos arriva mencionados lo peor encubren a los asesinos y acumulan a otra persona el delito, presentadores como ERICK ALVARES, MOISES URBINA, MONICA CASAMIQUELA, son otros activistas politicos mas de ARENA y esperan premios del gobierno en turno para ser nombrados en el gavinete como JULIO RANK (ex presentador y jefe de prensa de canal 6 y MEDARDO ALFARO actual alcalde de Zacatecoluca). Que prensa ética se tendra en el salvador anantes no han tildado a estos 4 periosistas Holandeses y otros asesinados como las 4 monjas gringas de ser Comunistas ó terroristas;a un que quien mandaba a matar ROBERTO D'ABUISON ARRIETA ya murio y lo mejor que despues del día de la celebración por la muerte de este anacrofago matan a un hijo y antes que llegue al infierno igual que su padre lo quemaron en Guatemala; a si se cumple con la ley dvina los hechos se pagan en la tierra con una cuarta mas.


Abner Rodriguez, 21-03-2007 - Peru

Muy buena reflexion, sobre la libertad de expresion, aunque yo no sea periodista valoro mucho su labor, pues gracias a los hombres de prensa, de descubren verdaddes, de gobiernos opresores, corrupcion y violaciones a los derechos humanos, son ustedes los que nos demuestran con su coraje y intrepidez, han logrado que, nos enteremos de sucesos que desean que este ocultos a los demas, me parace un buen comentario. gracias


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