Desde que el gabinete Balkenende-4 asumiera es la primera vez que se ve ante lo que podría haberse convertido en una crisis de gobierno. En esta ocasión no se trataba de una cuestión de envergadura, como la misión holandesa que opera bajo la OTAN en Afganistán, la subida del precio del petróleo u otro asunto relacionado con la economía. Ahora el detonante guarda relación con las pruebas permitidas a que se puede someter un embrión obtenido de en una Fertilización In Vitro para detectar anomalías genéticas.
| Generalmente se realiza la biopsia de un embrión a los tres días de vida, de él se extraen algunas células con el fin detectar anomalías genéticas. |
El así llamado Diagnóstico Genético Pre-Implantación, DPG, fue descubierto en Gran Bretaña en 1989 y, entretanto ya han nacido más de mil bebés de embriones tras haber sido estudiado el contenido cromosómico o genético antes de ser transferidos al útero y más de un millón de embarazos logrados exitosamente gracias al método FIV.
Cuestión Técnica
Según la Ley holandesa, los embriones FIV, solamente podrán ser analizados, antes de ser implantados en el cuerpo de la madre, en casos específicos para garantizar al 100% que entraña una enfermedad mortal. Los casos en que se puede realizar la prueba son por ejemplo: la distrofia muscular de Duchenne o la enfermedad de Huntington. Si tras el resultado si tiene la certeza de que se puede desarrollar cualquiera de estas enfermedades, el embrión no será implantado en el útero de la madre.
La tempestad amaina
La crisis política en el Gobierno holandés surgió, el pasado lunes, cuando la secretario de Estado de Sanidad, la socialista Jet Bussemaker, anunció que en el futuro los embriones también podrían ser analizados para descartar determinadas enfermedades cancerígenas graves de tipo hereditario, como el cáncer de mama o de intestino. Pero no informó previamente a los demás partidos de la coalición gubernamental o a miembros del Gobierno sobre su interpretación acerca de lo que describe como "cuestión técnica". De esa manera lo que inicialmente se consideraba como un detalle minucioso en el aspecto médico, se convirtió en un asunto político.
La secretario de Estado debió de olvidarse que el partido minoritario que también forma parte de la coalición de Gobierno, la Unión Cristiana, defiende fervorosamente la protección del feto y de que también el mayor partido en la coalición el CDA, considera estas cuestiones sumamente delicadas. La Unión Cristiana dio rápidamente la voz de alarma y la secretario de Estado fue obligada a retirar su carta al Parlamento. Posteriormente dio su interpretación de los hechos: "La semana pasada se ha podido constatar que este tema lleva consigo numerosas y complicadas cuestiones tanto científicas como médicas o éticas. Mis colegas quieren seguir hablando conmigo sobre el asunto y hoy lo hemos llevado a la práctica y acordado que esta cuestión debe seguir tratándose a nivel del Consejo de Ministros".
Parece ser que de momento se ha logrado evitar que se produzca una crisis. La cuestión ahora es cómo transcurrirá la segunda ronda de conversaciones al respecto. Sería lógico pensar que tanto el PvdA como el CDA continúen pronunciándose a favor de una ampliación de la Ley de FIV y que en ello serán apoyados por una mayoría en la Cámara Baja. La segunda cuestión entonces es si la Unión Cristiana optará por la caída del Gobierno holandés o lo evitará.
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