Holanda siempre ha sido uno de los países europeos que más ha apoyado a Israel. Sin embargo, desde 1982, la opinión pública holandesa se muestra ambivalente. Israel como país sigue cosechando mucha admiración, pero muchos condenan la política del Gobierno israelí.
¿Es por un sentimiento de culpabilidad, porque los nazis deportaron tantos judíos de Holanda durante la ocupación sin que los ciudadanos holandeses ofrecieran mucha resistencia? Sea cual sea la razón, dentro de Europa, Holanda siempre fue uno de los países que más apoyaba al joven Estado de Israel.
Apoyo unánime
En los tiempos de la Guerra de los Seis Días de 1967, el apoyo a Israel fue casi unánime, dice el experto en Oriente Medio, Bertus Hendriks. Los alumnos holandeses cantaban himnos de combate del Ejército israelí y muchos coches holandeses llevaban una pegatina con el texto "Nosotros apoyamos a Israel".
Entre los cristianos holandeses había mucha simpatía por la idea de Israel como la "Tierra Santa". Y entre los progresistas seculares reinaba la imagen de Israel como pequeña nación iluminada que practicaba los ideales de democracia y socialismo en el "atrasado" Oriente Medio. Cientos de jóvenes idealistas holandeses viajaron a Israel para trabajar en las granjas colectivas, los Kibbutzim.
David contra Goliat
Las guerras de 1967 y de 1973 confirmaban la imagen de los judíos como víctima y bando débil que se enfrentaba a los Ejércitos de los países árabes circundantes. Israel fue comparada con la figura bíblica de David que se enfrentó al gigante Goliat. En Holanda apenas se dedicaba atención a la suerte de los palestinos.
Hendriks se acuerda de que en aquellos tiempos era difícil adoptar un punto de vista equilibrado. La Asociación de Estudiantes de Ámsterdam, ASVA, que Hendriks presidía, apoyaba el derecho de Israel a la existencia y la seguridad, pero advirtió al mismo tiempo contra una postura unilateral en el conflicto y contra posturas simplistas anti árabes. "Por ese punto de vista hemos sido condenados por todas partes", señala Hendriks.
Baños de sangre
El cambio de postura se produjo, según Hendriks, con la invasión de Israel al Líbano en 1982. El terrorismo palestino de los años anteriores había aumentado la simpatía por Israel. Pero los ataques aéreos israelíes contra la población civil palestina, y sobre todo la participación indirecta de Israel en los baños de sangre en los campos de refugiados de Sabra y Chatila, provocaron indignación. Israel se había convertido de victima en victimario.
El politólogo Fred Grünfeld, quien investigó la imagen de Israel en Holanda, constata que, desde 1982, la opinión publica holandesa es ambigua. "Por una parte, hay una postura básica pro-israelí pero, al mismo tiempo, hay un creciente rechazo de la política israelí", dijo Grünfeld en una entrevista con la radio neerlandesa.
Desde ese momento se han ido produciendo cada vez más fisuras en la imagen idealizada de Israel. "La primera Intifada desempeñó un papel importante en ese proceso" dice Bertus Hendriks. "El Ejército israelí disparaba contra chicos palestinos que tiraban piedras; el primer ministro Rabin prometía romper los huesos de los chicos que tiraban piedras". La imagen de David contra Goliat se había invertido a favor de los palestinos. "Un pueblo indigente que luchaba con piedras contra una fuerza opresora, eso le dio mucha legitimidad a la causa palestina en la opinión publica en Holanda", explica Hendriks.
Después de los acuerdos de Oslo de 1993 muchos holandeses, cooperantes de ayuda al desarrollo, viajaron a los territorios ocupados y volvieron con información sobre la realidad diaria de los palestinos. "Veían las vejaciones, la expansión ilegal de los asentamientos en la orilla occidental del Jordán. Así se debilitó la imagen de una ‘ocupación liberal' creada cuidadosamente por Israel", dice Hendriks.
| Según la oficina norteamericana de investigación Anti-Defamation League, Liga contra la Difamación, que investiga el antisemitismo en el mundo, Israel sigue gozando de más apoyo en Holanda que en la mayoría de los otros países europeos. Pero en 2003, el "Eurobarómetro" demostró que un 73% de los holandeses considera que Israel es la más seria amenaza para la paz en el mundo. |
Disminuye el apoyo
El auge del movimiento fundamentalista Hamás y la ola de atentados suicidas no benefició al caso palestino a los ojos de los holandeses. Sobre todo porque estos acontecimientos coincidieron con la tensión internacional entre el Islam y Occidente, después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Aún así, el apoyo por Israel ha seguido disminuyendo, según Hendriks.
No obstante, la creciente crítica nunca se ha traducido en una postura oficial más rígida con respecto a Israel. La actual coalición gubernamental del demócrata cristiano CDA, el partido Unión Cristiana y el socialdemócrata PvdA, apoya el boicot por parte de Israel de Hamás como interlocutor en las negociaciones de paz. En enero pasado el ministro holandés de Relaciones Exteriores, Máxime Verhagen, culpó a Hamás de la crisis en Gaza. Poco después, sin embargo, el ministro holandés de Ayuda al Desarrollo, Bert Koenders, causó revuelo al decir que el bloqueo de Israel en la Franja de Gaza era un castigo colectivo, que viola el derecho internacional. Con esta declaración, Koenders se hizo eco de una corriente creciente dentro de su partido, PvdA, a favor de una postura más dura con respecto a Israel.
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Pepp,
14-05-2008
- Colombia
Kibbutz para zonas vulnerables en Colombia…?????
http://www.informarn.nl/americas/colombia/act080509-kibbutz-colombia
Pepp,
14-05-2008
- Israel
Cumplirá Israel cien años?
Ha llegado el 60º aniversario de la fundación del Estado de Israel. Un hecho importante para la historia. Pero el mundo de entonces ya no es el de hoy. Ha cambiado mucho, y los enemigos de Israel se han fortalecido porque al derrotado, sea quien sea, siempre le asiste el tiempo, su único patrimonio.
Qué razón tenía David Grossman cuando dijo en su artículo El miedo de Israel a desaparecer del mapa (EL PAÍS, 17-2-08) que Israel es hoy un país turbio que ha perdido la compasión, que se ve atrapado por la maraña urdida por sus propios errores e incapacidades, y que ha sido derrotado por el terrorismo, porque es el terror lo que guía ahora en Israel cada idea, cada acción, cada perspectiva de futuro. Y sin embargo, más que nunca, tal vez, Israel tiene el futuro en sus manos, aunque parezca lo contrario. Más que nunca, después de años ejerciendo una política dura, depende de él dar un paso definitivo y radical para salir de esta espiral en la que está ahogándose.
Pero esto sólo sucederá si Israel, en tanto nación y en tanto sociedad, asume que necesita urgentemente una amputación o, por el contrario, perderá todo el cuerpo. O corta su brazo hasta bien entrada la parte sana, o se pudrirá todo el resto irremisiblemente. La gangrena, desde hace casi 20 años, avanza y avanza a buen ritmo. Hamás es un movimiento terrorista implacable, e Irán un enemigo hipertrofiado que ha logrado mantener un pulso de tú a tú con, entre otros, Israel mismo. En ese juego está el equívoco: Israel no puede rebajarse a ser como Irán, su rival, pero ha de convivir con él. Porque se da la circunstancia paradójica, previsible para los inteligentes, de que Israel puede verse mucho más limitado, hasta hipotecar del todo su futuro, en la actual guerra de desgaste a que la facción terrorista e islámica de los palestinos lo está sometiendo.
Hamás y sus aliados han decidido sentarse a esperar, poniendo a su población civil como munición. Es su precio a pagar, y lo llaman bodas fúnebres. Y está sentado esperando que pase la historia. Y la historia arrollará a Israel como no haga algo radicalmente opuesto a su actual estrategia. Hoy, toda acción de Israel, concebida sólo como acción militar y represora, es una derrota, por mucho que le encuentre una justificación legítima (que la tiene, aunque carece de crédito). Pero ¿qué hacer? Tal vez haya llegado la hora de asumir dolorosísimas concesiones, y no temer al otro enemigo, el interior, las capas ultras de la sociedad israelí. Porque, como enseña la vida, hay que reconvertirse para subsistir. Y una reconversión política a tiempo es fundamental.
Lo primero y básico: es necesario un nuevo tipo de políticoen Israel, un nuevo liderazgo que no se vea motivado por el rencor ni la venganza, que parta del dolor más intenso, pero dejado en casa, en la privacidad, y salga a la calle con un mensaje realista hasta el extremo y constructivo hasta el olvido. Una figura cercana a lo que supusieron, en su momento dado, Gandhi, Churchill y Rabin. Éste es el cóctel que hay que buscar, y probar. Una figura mesiánica en el sentido más exacto del término.
Hoy en día, un líder político que mide sus acciones contra los palestinos en Gaza por el rasero del ojo por ojo, o que cree que mediante la masacre debilitará la fuerza moral de los palestinos, cuando no hace sino darles mayor energía aún -pues en la muerte encuentra Hamás su savia para la resistencia-, no merece tener en sus manos el futuro de Israel. Israel ha de olvidarse de todo lo gastado hasta aquí y ha de empezar a jugar otra partida, en otro tablero y con otras reglas. Sólo así podrá salvarse. La clave está en elegir, sin titubeos y con valor, por qué se apuesta: por el futuro o por el presente. Si es por el presente, la resistencia palestina, aplicando la mentalidad de la víctima, minará día a día los mejores valores de Israel. Es como si dijeran: la historia es larga y nos dará la razón, el Estado de Israel puede no llegar a su centenario.
Pero si Israel apuesta por el futuro, su única salida, habrá de asumir concesiones duras, como bien ha dicho David Grossman, rayanas en la política-ficción. Y habrán de ser rotundas, aceptando lo en apariencia inaceptable y superando el terror que ha logrado imponer Hamás en Israel.
Un gesto de inmediato, eficaz y contundente, pasaría por la aceptación rápida (y declarada) de crear un Estado palestino. Y esto ha de hacerse antes de que suceda algo peor para los israelíes: que los palestinos no quieran un Estado, sino que decidan considerar que ya tienen uno en Israel, y que en él han de ser tenidos por ciudadanos con todos los derechos, lo que daría a su situación actual una condición de apartheid de inaceptable justificación. Ese Estado palestino hoy en día sólo puede ser negociado con la participación de Hamás. El precio a poner sobre la mesa son dos concesiones a las que tarde o temprano Israel se verá abocado: la cocapitalidad de Jerusalén, con un estatus especial, y la revisión de fronteras. Tal vez sea éste el precio de su supervivencia, si pacta el contexto de los acuerdos con quien menos sería previsible hacerlo: con Irán.
Es decir, tal vez no sea descabellado, en un momento en que todo lo es, asumir que Irán es una realidad inevitable, con su disuasorio potencial nuclear y su verborreica amenaza de guerra fría, y que será en adelante un “grande y temible” adversario, pero desactivado como enemigo incierto si Israel se arma de paciencia y negocia con él. Sólo así tendrá muchas más posibilidades de llegar a ver cumplido su centenario.
¿Es quimérico pensar que, con otro presidente/a en la Casa Blanca, y con la intervención de la Unión Europea por medio de Angela Merkel, precisamente por ser alemana, se podría pasar de la ficción-política a la realidad, en unos deseables acuerdos israelo-iraníes, ahora que el escenario de todo avance es radicalmente distinto del de hace 60 años? Si no, el próximo movimiento volverá a ser un drama ya conocido: Hamás incrementará su provocación desde Gaza y Hezbolá, desde Líbano, continuará atacando a Israel, muy debilitado por el fracaso (político, militar y moral) de la última guerra y que se verá abocado a un terrible paso en falso.
O Israel asume que ha perdido la partida, pero aún puede salvarse con otro juego, o no verá por dónde le va a llegar el golpe mortal. ¿Dónde está la astucia histórica de los grandes políticos israelíes?
http://clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/adolfogarciaortega/blog/?p=9
leoiescribo,
14-05-2008
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73% de los holandeses considera que Israel es la más seria amenaza para la paz en el mundo. Ahora pregunto si en la misma encuesta estuvo Iran, Afganistan, Cuba, Coea del Norte, Sudan, Libia, Venezuela, Ecuador, etc. que porcentage de holandeses opina que son una seria amenaza para la paz en el mundo. Serà que no los tuvieron en cuenta? Tal vez para los holandese no existen todos esos paieses y por ello no los tuvieron en cuenta?